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La cooperación incluye vigilancia marítima, inteligencia fronteriza y recuperación de aeronaves para enfrentar a grupos del narcotráfico.

La administración del presidente Abelardo de la Espriella y el Gobierno de Estados Unidos concretaron los primeros avances de su renovada alianza en seguridad tras la visita del jefe del Comando Sur (SOUTHCOM), general Francis L. Donovan. El alto mando militar se reunió con el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, con el objetivo de establecer un plan de choque para neutralizar las rutas del narcotráfico en la costa del Pacífico, blindar la frontera con Ecuador y reestructurar la capacidad aérea de las Fuerzas Militares.

El eje central de la agenda se concentró en Tumaco, Nariño, enclave estratégico afectado por el ELN, el Clan del Golfo y disidencias de las FARC. Las delegaciones evaluaron la instalación de sistemas de radar para detectar embarcaciones rápidas y semisumergibles. Estos equipos entregarán información en tiempo real a las unidades navales colombianas dentro del marco del ‘Escudo de las Américas’, coalición antinarcóticos impulsada por la Casa Blanca.

De forma paralela, la estrategia se extendió a la zona limítrofe con Ecuador. En un encuentro tripartito celebrado en San Lorenzo con el ministro de Defensa ecuatoriano, Gian Carlo Loffredo, se acordó incrementar el pie de fuerza e intensificar el intercambio de inteligencia para interrumpir la logística de las organizaciones criminales en el corredor del suroeste.

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Rehabilitación aérea y primeros resultados

La agenda concluyó en el Fuerte Militar de Tolemaida, donde se evaluó el estado del parque aeronáutico colombiano. Tras los diagnósticos sobre las limitaciones de mantenimiento que afectan a diversas unidades —incluidos 11 helicópteros MI-17—, la delegación estadounidense ratificó su disposición de brindar asistencia técnica para optimizar la flota.

Como primer resultado de esta articulación, operaciones combinadas entre la Fuerza Aérea Colombiana y agencias norteamericanas permitieron la interdicción de 4,5 toneladas de cocaína, la inmovilización de cinco embarcaciones de alta velocidad y la captura de ocho personas en aguas del Pacífico.