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Los equipos podrán orientarse rápidamente hacia explosiones cósmicas y detectar rayos gamma.
Los nuevos equipos son distintos de los telescopios tradicionales del Observatorio del Roque de los Muchachos, ya que carecen de cúpula y están diseñados para responder con rapidez a las alertas de otros centros de observación.

Cuatro grandes telescopios de la futura red Cherenkov comenzaron a operar este jueves en la isla española de La Palma, con el objetivo de estudiar los fenómenos más energéticos del universo. Los equipos podrán moverse con gran rapidez para observar explosiones cósmicas detectadas previamente por otros observatorios, explicó el director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Valentín Martínez.

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La puesta en marcha de los cuatro telescopios LST representa un hito para la comunidad astrofísica internacional. El proyecto está impulsado por un consorcio científico de once países y forma parte de la futura red Cherenkov, diseñada para investigar fenómenos cósmicos de gran energía.

Telescopios diseñados para reaccionar con rapidez

Los nuevos equipos son distintos de los telescopios tradicionales del Observatorio del Roque de los Muchachos, ya que carecen de cúpula y están diseñados para responder con rapidez a las alertas de otros centros de observación.

Martínez explicó que su objetivo es estudiar las explosiones más intensas que se producen en el universo, fenómenos cuya existencia se sospechaba desde hace tiempo, pero que ahora pueden investigarse con mayor precisión.

“Se sospechaba que estaban ahí, pero ahora sabemos exactamente por dónde podemos ir y necesitamos telescopios especialmente diseñados para poder estudiarlos”, señaló el director del IAC.

Sus características ópticas permiten prescindir de una cúpula protectora convencional. Además, su capacidad para cambiar rápidamente de orientación resulta fundamental para localizar fenómenos que pueden desarrollarse en poco tiempo.

Según Martínez, los telescopios responderán a las alertas de otros observatorios que detecten una explosión y les indiquen hacia dónde deben apuntar. La rapidez de movimiento será una de sus principales ventajas para estudiar estos acontecimientos mientras todavía pueden observarse.

Trabajo conjunto para identificar el origen de las partículas

Aunque los cuatro telescopios pueden operar por separado, la previsión es que trabajen de forma coordinada para determinar de dónde proceden las partículas energéticas y localizar los fenómenos astrofísicos que las generan.

El director del IAC recordó que los científicos conocían la existencia de estas partículas, pero necesitaban avanzar en la identificación de sus fuentes. Las nuevas observaciones permitirán profundizar en el estudio de los procesos que las producen.

La información obtenida también se combinará con la de otros instrumentos, entre ellos el Gran Telescopio Canarias (GTC), que puede observar los mismos objetos en otras regiones del espectro electromagnético.

“Es la combinación de todo, de que alguien nos dice ‘aquí ha ocurrido la explosión’, estos detectan los rayos gamma y la energía que tiene y finalmente GTC analiza qué características tiene esa explosión”, detalló Martínez.

Esta colaboración permitirá reunir diferentes tipos de datos sobre un mismo fenómeno, con el propósito de comprender mejor sus propiedades y su origen.

Una inversión millonaria para el observatorio

Cada uno de los cuatro telescopios LST ha requerido una inversión de entre 25 y 30 millones de euros, según explicó el director del IAC.

Los equipos formarán parte del Observatorio Cherenkov de Rayos Gamma (CTAO), una infraestructura científica internacional que también contempla instalaciones en Chile. En ese país se desarrolla parte del proyecto con participación de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO).

Además, está prevista la instalación de otros nueve telescopios de tamaño medio de la CTAO en el Observatorio del Roque de los Muchachos, donde también se encuentra el Gran Telescopio Canarias, considerado el mayor del mundo para observaciones infrarrojas.

La incorporación de estos instrumentos reforzará las capacidades científicas del emplazamiento de La Palma. Según Martínez, el observatorio ofrece una ventana para estudiar el universo en distintas partes del espectro electromagnético, una ventaja que permitirá combinar las observaciones de los Cherenkov con las de otros telescopios.

Con la puesta en marcha de los cuatro equipos, la comunidad científica amplía sus herramientas para investigar los fenómenos más extremos del cosmos y avanzar en la comprensión de las explosiones y partículas de alta energía.