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Carlos Alberto en Ciudad sobre letras

Carlos Alberto

José Nodier Solórzano Castaño

jueves, 24 septiembre 2026

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Carlos fue —como de Carlos Arturo Patiño— un gran amigo de juventud. El tipo me convenció de que yo era buen poeta, cuando ni siquiera sabía amarrarme los zapatos. Aún no lo logro, los cordones se me enredan entre los dedos. Muchas cosas vivimos juntos; siempre creyó en sus amigos y se batía, a carcajada llana, por ellos.

Cuando él, adicto a Baudilio Montoya, lo recitaba mientras caminaba nunca imaginé que en su estadía en Europa haría experimentos literarios tan profundos. En mi caso, por mi incapacidad de entenderlo, por mi ignorancia, tomé la vía rápida: ironizaba sus búsquedas y hallazgos. Él se reía: era su respuesta, con esa dulzura juguetona que le conocimos.

Frente a mi cama tengo un cuadro que él me regaló, de Remedios La Bella, en ascensión.Ese era Carlos, un ilusionista de la palabra, un ser humano único. Declamó, escribió poesía, cuento y ensayo, pintó, hizo caricatura y grabado, y denostó de esas élites quindianas, colombianas, que se ejercitan, con tenedor y cuchillo de bronce, en la crueldad. Su gran amor, con Natalia, su hija, fue Calarcá, su c…

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