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A cuatro décadas de su inauguración, el Museo del Oro Quimbaya se consolida como un referente de la arqueología, la educación y la divulgación del patrimonio prehispánico en el Eje Cafetero.

La inauguración del Museo del Oro Quimbaya en Armenia, el 25 de julio de 1986, hace exactamente 40 años, marcó una etapa de sensibilización alrededor de las culturas prehispánicas de la región del Cauca Medio y, también, el inicio de una serie de labores divulgativas y educativas.

Fue importante decisión del Banco de la República la de instalar instituciones museales en las ciudades capitales del Eje Cafetero. Porque, al mismo tiempo de la apertura del Museo Quimbaya, en Manizales y en Pereira también se crearon muestras que trataban sobre los grupos que habitaron la región antes del contacto español. Eran salas más pequeñas que la de Armenia, pero mostraban una cerámica representativa, además de ofrecer talleres didácticos.

La decisión de instalar dichos establecimientos significó, como lo anotara en su momento el guionista Héctor Llanos Vargas, “enfrentar un reto arqueológico en un contexto museográfico, porque al tener como tema principal a los quimbayas y demás grupos aborígenes que habitaron los territorios del Antiguo Caldas, la información que existe al respecto en lo relacionado con el período prehispánico es mínima”.

La iniciación de labores divulgativas y educativas del Museo Quimbaya representó igualmente enfrentar el reto de transmitir un mensaje a la comunidad que estaba signada por la trayectoria de guaquería y por el desconocimiento de la importancia de lo prehispánico. Además de ignorar el pasado de los pueblos orfebres, quienes habian sobresalido por su adelanto tecnológico y por la hermosura de su estilo realista centrado especialmente en la figura humana, tanto para la cerámica como para las piezas de oro.

La afluencia del público fue masiva en el segundo semestre de 1986. Y los corredores del Museo Quimbaya permanecían repletos de estudiantes. No solo venían de Armenia sino de otros lugares del Eje Cafetero. Se recuerdan mucho los talleres de contenido antropológico, después de las visitas guiadas, y las sesiones en la Sala Infantil de Lectura. Los siguientes son algunos de los talleres que, desde ese año de su instalación, transformaron la vida de muchos niños que asistían a las actividades programadas en la Sala múltiple o en la Sala infantil:

Taller “Recordemos las técnicas orfebres precolombinas”. Contaba con tres sesiones. La primera, titulada “Elaboremos figuras en cera de abejas”. La segunda, “La fundición de la cera perdida”. Y la tercera, “Martillemos y decoremos láminas doradas”.

Taller de cerámica, en una sola sesión. Su objetivo era reforzar la inducción recibida en la sala del Museo y en el plantel escolar, sobre el simbolismo y la utilidad de la cerámica prehispánica, sus técnicas de elaboración y decoración.

Lea también: Historia del Museo Quimbaya y su primer guión museográfico

Taller de cerámica, en cuatro sesiones. La primera se titulaba “Toquemos y enrrollemos el barro fresco”. La segunda tenía como título “Decoremos cuencos y copas”. La tercera, “Caciques en arcilla”. Y la cuarta, la que más llamaba la atención, se titulaba “Modelemos alcarrazas y animales”. En esta última manualidad se recreaba un objeto cerámico muy común en el Cauca Medio, también llamado el vaso silbante.

Taller “Revivamos la selva pintoresca de los quimbayas”, con cuatro sesiones: “Reconstruyamos bohíos y puentes de guadua”. “Conozcamos la importancia de los animales”. “Pintemos animales nativos de América”. “Nuestra amiga la selva pintoresca”.

Este último taller se reforzaba con contenidos ecológicos e innovó constantemente con la utilización de recursos vegetales, como las pequeñas varillas de bambú. Su objetivo era reforzar la inducción recibida en el Museo sobre el carácter decorativo de muchas piezas de orfebrería quimbaya, sobre la actividad del hilado y tejido de mantas de algodón y el uso de pintaderas de cerámica para la decoración corporal y de las mantas.

Fue tan importante el desarrollo talleril en el Museo Quimbaya de Armenia que, en 1990, se preparó una ponencia, la que fue presentada en el Congreso Mundial de Arqueología en Barquisimeto (Venezuela). Su título, “Talleres creativos, implemento metodológico para la enseñanza en el museo”. Fue publicada en las Memorias del Congreso, bajo el título “CREATIVE WORKSHOPS IN COLOMBIAN MUSEUMS”.

En la Sala Infantil de Lectura, desde 1986 y hasta el presente, miles de niños han adoptado el hábito lector, gracias a sus actividades. Varias funcionarias han sostenido el rol talleril desde entonces, y hasta nuestros días. Los talleres infantiles de literatura se resumen en los siguientes títulos: La hora del cuento. La música de la vida. El taller del ahorro. El taller de Ciencia. Los cuentacuentos. El taller de cómic. El festival del libro. Encuentro con padres y docentes. Vacaciones creativas.

Las diferentes sedes del Banco de la República en Colombia han tenido un papel divulgativo que se extiende a las comunidades, especialmente a las aulas escolares. Allí ha llegado el Museo Quimbaya, durante sus 40 años de existencia, a través de las maletas didácticas. Ellas se prestan a los docentes para que las ofrezcan a los estudiantes en los centros educativos más retirados del departamento.

Otra actividad que se sostiene a través de estas cuatro décadas de vida museística son las animaciones pedagógicas, en las cuales colegios e instituciones educativas pueden reservar visitas temáticas con un cupo máximo de 25 estudiantes, para tratar diferentes temas. Entre ellos sobresalen los de animales míticos, el arte prehispánico, “El cuerpo es cultura”, el trabajo de los metales y Cosmología y Simbolismo.

Pasando al plano institucional, el Museo Quimbaya ha hecho un aporte inmenso al Quindío y ha suplido con sus espacios los eventos graves que ha sufrido el departamento. Desde febrero de 1999 fue sede provisional de las dependencias de la Alcaldía municipal de Armenia, pues ellas fueron afectadas por el terremoto del 25 de enero. La construcción fuerte y a prueba del paso del tiempo, en el soberbio edificio ideado por Rogelio Salmona, fue albergue provisional de esa entidad oficial durante varios meses.

El Museo Quimbaya es y ha sido la visita obligada de personalidades nacionales y extranjeras, como se plasma en sus bitácoras y registros de visitantes. En una oportunidad la visitó Germán Arciniegas, el gran escritor, quien dejó en el prólogo de uno de los libros sobre orfebrería prehispánica más importantes de Colombia, su comentario, fruto del impacto enorme que produjo su visita a las colecciones exhibidas en Armenia.

La edificación del Museo Quimbaya ha sido objeto de registros documentales y fotográficos que son divulgados alrededor del mundo.

Fue el único sitio cultural que, en 30 años, abrió sus salas al público los días domingos.

Todas sus vitrinas presentan tecnología de punta en la disposición museográfica y en la seguridad que ofrecen sus vidrios. Los contenidos del segundo guion museográfico tuvieron en cuenta la exhibición de las siguientes piezas de oro: un cuello de poporo, un casco repujado y una diadema que simboliza un plumaje. Lo interesante es que corresponden al Periodo Temprano y que, al ser reseñados, se conocieron como el “Nuevo Tesoro Quimbaya”. Pues, junto con nueve piezas de oro más, habían sido encontradas en una tumba de Puerto Nare (Antioquia) en 1987 y fueron recuperadas por el gobierno colombiano.

En la parte exterior del Museo Quimbaya, en el jardín, 10 años después, habían crecido árboles nativos como el guamo y el pomaroso, así como un profuso plantío de achiote. En los alrededores, y en las mismas estructuras de ladrillo, se alcanzaban a ver pequeñas colmenas de abejas “angelitas”, las que mencionan los cronistas españoles para la región donde habitaron los indígenas prehispánicos y de las que extraían la cera para el trabajo orfebre. Esta riqueza botánica ha permitido que, en los años actuales, se haya creado uno de los espacios más interesantes, el jardín arqueobotánico, donde se encuentran plantas medicinales y comestibles relacionadas con los indígenas del pasado y los actuales.

En el segundo montaje museográfico, en una de sus vitrinas se exhibió un fragmento de tela de algodón, que estaba adherida a una lámina circular de cobre y cuya fecha se estableció en mil años de antigüedad.

También se recuerda la mención de un sitio, el que ofreció la información más antigua del Quindío, en jurisdicción de Salento. Cuando los visitantes comenzaban el recorrido, en las dos salas de oro, leían un texto particular, correspondiente a lo que arqueológicamente se conoce como Salento 24, pues es la evidencia del paso de pueblos cazadores y recolectores por el Quindío hace más de 9.000 años.
Fue a partir del segundo guion museográfico que los quindianos pudieron apreciar la única muestra etnográfica embera chamí que existía en el Quindío, esto es, al comienzo del siglo XXI.

Llama la atención, dentro de sus instalaciones externas, y junto con otro montaje museográfico de la Gobernación, la exhibición de piedras arqueológicas denominadas estructuras líticas o “tumbas de cancel”. En efecto, a la parte superior del jardín se trasladó una estructura arqueológica que había sido encontrada en un predio rural del corregimiento La Virginia, municipio de Calarcá.

El Museo Quimbaya ha sido sede de congresos, seminarios y foros nacionales e internacionales. El más importante evento de los últimos años fue un simposio sobre el Tesoro Quimbaya, realizado en el año 2025 y en el que estuvieron presentes el Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes de la época y la directora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).

Fue el primer centro cultural del Quindío que divulgó información fotográfica y escrita sobre el Tesoro Quimbaya.

Su símbolo está relacionado con la orfebrería del Período Temprano. Corresponde a una pequeña figura de oro, exactamente una cuenta de collar que tiene representación femenina.

Muchos estudiantes pasaron por sus salas y se puede asegurar con certeza que las visitas pedagógicas transformaron su mentalidad. Y es que el Museo Quimbaya ha cumplido su cometido de impactar la vida de los quindianos.