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El proyecto de SMS_Arquitectos recibió una mención de honor en el concurso internacional Rider’s Comfort Pod 2026.

Between es un proyecto de microarquitectura desarrollado por el arquitecto y docente Juan Sebastián Buitrago Mendoza, la arquitecta María Fernanda Rivera García y Santiago Cruz Cárdenas, estudiante de décimo semestre de Arquitectura de la universidad La Gran Colombia Seccional Armenia.

La propuesta busca responder a una situación cotidiana de los repartidores de plataformas digitales: durante sus jornadas recorren la ciudad, esperan pedidos y necesitan espacios donde puedan descansar, protegerse del clima o cargar sus dispositivos.

El proyecto recibió una mención de honor en el concurso internacional Rider’s Comfort Pod 2026, organizado por Young Architects Competitions (YAC), de Bolonia, Italia. Para sus integrantes, el proceso también representa la consolidación de un equipo que surgió desde la academia y que ya había trabajado en otros concursos de arquitectura.

Buitrago, graduado de la Universidad La Gran Colombia en 2017, cuenta con una maestría en Diseño Urbano y Movilidad en Barcelona y formación como artista plástico. Está vinculado como docente a la institución desde 2022 y, según la información suministrada, tiene más de ocho años de experiencia profesional en la región.

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La conformación de SMS_Arquitectos comenzó en la universidad. Buitrago convocó primero a María Fernanda Rivera y posteriormente a Santiago Cruz para participar en proyectos y concursos. Una de sus experiencias anteriores fue Muralla Viva, propuesta con la que llegaron a la final de un concurso internacional y que después recibió un reconocimiento en la Bienal Alternativa de Arquitectura, BIARCO, realizada en Armenia.

Para Between, los tres trabajaron bajo una dinámica que, según Buitrago, buscó integrar la experiencia profesional con los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria.

¿Cómo surgió la idea de conformar este equipo entre un docente, una egresada y un estudiante?

Juan Sebastián Buitrago: La idea surgió porque siempre he estado vinculado a los concursos de arquitectura. Desde que me gradué me ha gustado participar en este tipo de convocatorias como un ejercicio de actualización académica y también de medirme frente a otras personas. En algún momento entendí que necesitaba conformar un equipo para continuar participando.

Cuando llegué a la docencia en la Universidad La Gran Colombia vi que María Fernanda era una de las estudiantes más destacadas de su generación y, unos meses después, estaba Santiago, quien también comenzó a destacarse. Después de unos años decidimos llamarlos para crear un equipo de trabajo.

La primera vez que trabajamos los tres fue con Muralla Viva, un proyecto con el que llegamos a la final de un concurso internacional en España. Aunque en ese momento no obtuvimos un reconocimiento, el proyecto tenía algo importante y conservábamos su propiedad intelectual. Posteriormente lo presentamos en la Bienal Alternativa de Arquitectura, realizada en Armenia, y ganó una de las categorías. Eso nos dejó con la inquietud de seguir trabajando juntos.

¿Qué encontraron en la arquitectura para los repartidores y qué buscaban resolver con Between?

Juan Sebastián Buitrago: El concurso planteaba una temática de microarquitectura y buscaba darle habitabilidad a los repartidores, porque es un oficio que está bastante invisibilizado. Uno sabe que el repartidor llega, entrega el pedido y se va, pero no ve qué sucede con esa persona durante su jornada.

Muchas veces están agrupados en algunas zonas, cerca de centros comerciales o lugares donde esperan pedidos, buscando dónde cargar el celular o descansar un momento. Entonces quisimos mejorar esas condiciones y abordar el ejercicio profesional de los repartidores desde la arquitectura.

Between plantea un espacio al que ellos puedan llegar, recargarse, descansar, sentarse y protegerse del clima. Además, la propuesta puede ser itinerante y ubicarse en diferentes lugares. Aunque fue pensada principalmente desde una realidad latinoamericana, buscamos que pudiera funcionar en distintos contextos y condiciones climáticas.

¿Cómo fue trabajar de manera horizontal entre un docente, una egresada y un estudiante?

Juan Sebastián Buitrago: Creo que ese choque generacional fue muy enriquecedor. Santiago y María Fernanda traían conocimientos y dinámicas que yo no había adquirido, mientras que yo aportaba un bagaje profesional y una manera de organizar los proyectos, establecer cronogramas y llevarlos adelante de una manera eficiente.

María Fernanda estaba en ese punto medio entre la experiencia profesional y los saberes de la academia. Santiago, como estudiante, tiene ese ímpetu y esa energía de querer hacer muchas cosas. Esa energía también nos contagiaba a nosotros.

Lo importante es que trabajamos de manera transversal. Nunca existió la idea de que yo, por ser docente o tener más experiencia, tuviera un mérito mayor. Los tres trabajamos de manera homogénea y esa afinidad fue fundamental para sacar adelante el proyecto.

¿Qué representa para ustedes haber recibido una mención de honor en un concurso internacional?

Juan Sebastián Buitrago: Es muy significativo que arquitectos de reconocimiento internacional hayan visto nuestro proyecto, lo hayan analizado, interpretado y encontrado elementos favorables en él. Venimos de Armenia, una ciudad de tamaño mediano que no necesariamente tiene la visibilidad internacional de otras ciudades, y que nuestro trabajo pueda llegar a esos escenarios representa una posibilidad de visibilización importante.

También lo vemos como un logro para la Facultad de Arquitectura de la Universidad La Gran Colombia. Aunque la participación fue una iniciativa propia y realizada en nuestro tiempo libre, también es el resultado de un proceso académico en el que confluyen las tres escalas: la docencia, el egresado y el estudiante.

También es importante demostrarles a los estudiantes que existe un camino para llevar sus proyectos a concursos internacionales y que desde una ciudad como Armenia se puede participar en escenarios donde hay referentes de diferentes partes del mundo.

¿Qué debería cambiar en la manera de entender la arquitectura para que responda mejor a las necesidades de las personas?

Juan Sebastián Buitrago: Más que cambiar algo, creo que debemos mirar hacia afuera y hacia las necesidades más básicas. El caso de los repartidores es un ejemplo de algo que está muy invisibilizado y que muchas veces no vemos.

La arquitectura necesita una mayor sensibilidad frente a las condiciones que nos rodean en las ciudades. Como arquitectos y urbanistas debemos tener la capacidad de observar esas pequeñas situaciones que otras personas quizá no han percibido y que muchas veces se dan por sentadas.

Creo que se trata de incentivar esa sensibilidad en la comunidad académica para identificar la mayor cantidad de variables posibles del entorno y, a partir de ellas, lograr un buen habitar. :::