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Durante cerca de dos décadas, ha promovido la caminería como actividad física y como una forma de acercarse al campo, sus comunidades y paisajes.

Caminar, hacer senderismo y recorrer la montaña le han permitido a Hernán Pulido Mesa conocer otra dimensión del territorio. En los senderos ha encontrado una forma de acercarse a las comunidades rurales, recuperar caminos y promover una actividad física que también puede relacionarse con la economía local y el patrimonio.

Economista y con cerca de 40 años de experiencia laboral vinculada al sector rural colombiano, Pulido se acercó en 2006 al movimiento de caminantes en Pereira. Tres años después llegó a la directiva nacional del Movimiento de Caminantes de Colombia. Desde entonces, la caminería ocupa un lugar importante en su vida.

En el Quindío fue uno de los impulsores de Amigos Caminantes – Quindío, Colombia, grupo que organiza recorridos por diferentes municipios y rutas del departamento. La actividad busca acercar a sus participantes al paisaje rural y a las personas que habitan esos territorios.

Uno de los encuentros de mayor convocatoria se realizó en 2013, cuando Filandia recibió un Encuentro Nacional de Caminantes con cerca de 1.500 participantes. En 2023, el municipio volvió a ser sede del evento, esta vez con alrededor de 2.200 caminantes nacionales e internacionales, incluidos participantes de Venezuela y Costa Rica.

Según Pulido, las rutas de ambos encuentros se extendieron por los 12 municipios del Quindío. La experiencia también dio paso, en 2018, a los encuentros regionales de Caminantes Paisaje Cultural Cafetero, que llegaron a su sexta edición en 2025, en Córdoba.

A estas actividades se suman encuentros y recorridos en departamentos como Guaviare, Caquetá, Valle del Cauca y Casanare, así como actividades regionales en Sevilla, Riosucio, Salamina y Belén de Umbría.

Para Pulido, caminar también permite observar las posibilidades que ofrece el campo. Una ruta puede generar oportunidades para productores, familias que ofrecen alimentación o habitantes que reciben visitantes en sus fincas. Al mismo tiempo, plantea que el acceso a los senderos requiere acuerdos entre propietarios y caminantes para evitar afectaciones a predios, cultivos y ecosistemas.

Los recorridos de Amigos Caminantes – Quindío se realizan principalmente los domingos. Algunas rutas ya son conocidas por el grupo; otras surgen de la exploración, de la memoria de los campesinos y de caminos que permanecen entre montañas, quebradas y cafetales.

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¿Qué encontró en la caminería cuando llegó al movimiento de caminantes?

Encontré una escuela de vida. Allí aprendí que el montañismo exige responsabilidad, respeto, disciplina y capacidad para enfrentar los riesgos. También descubrí una forma diferente de relacionarme con las personas y con el territorio, conocer al campesino, muchas veces olvidado, y descubrir la riqueza de rutas que tenemos en el departamento.

 

¿Cómo se relaciona su profesión de economista con esta actividad?

Mi formación siempre estuvo orientada al desarrollo rural. Ocupé incluso cargos públicos enfocados en la parte rural. La caminería me permitió encontrar una manera de articular ese conocimiento con las posibilidades que existen en el campo. Una ruta puede beneficiar a una comunidad, a un productor, a una familia que ofrece alimentación o a alguien que quiere mostrar una pequeña cascada de su finca.

 

¿Qué representa para ustedes caminar por el campo?

Es una oportunidad para desconectarnos de la rutina y acercarnos a la naturaleza. En la montaña desaparecen muchas de las diferencias sociales; no importan el estrato socioeconómico ni las diferencias que existen afuera. Aquí todos somos iguales. Todos tenemos que caminar, comer, descansar y ayudarnos. Allí uno aprende a compartir y a valorar cosas que normalmente pasan desapercibidas.

 

¿Cuál es uno de los principales retos que enfrenta hoy la caminería?

El acceso a los caminos se ha complicado. Hay senderos que se han cerrado por procesos de privatización o por restricciones ambientales, pero también debemos reconocer que algunos caminantes o personas particulares han ingresado a propiedades sin autorización o han afectado cultivos. Por ello, a veces existen conflictos. El respeto tiene que ser de ambas partes, entre propietarios y caminantes.

 

¿Qué quisiera que quedara de Amigos Caminantes para las nuevas generaciones?

Que entiendan que caminar puede ser una herramienta para combatir el sedentarismo, aprovechar sanamente el tiempo libre y conocer el campo. Nosotros no buscamos lucro. Queremos aportar a la sociedad una actividad saludable y mostrar que el territorio tiene mucho más por ofrecer cuando se recorre con respeto.