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La nadadora quindiana regresó a las competencias después de su etapa élite y ahora prepara dos retos internacionales en piscina y aguas abiertas.

Juliana Ramírez Yepes aprendió a nadar a los 4 años en Caicedonia y desde entonces el agua ha ocupado distintos lugares en su vida. Primero fue una actividad infantil; después, una etapa competitiva que la llevó a representar al Quindío y a Colombia; y, tras varios años alejada de los torneos, se convirtió nuevamente en un escenario de competencia en la categoría máster.

Nació en Caicedonia, Valle del Cauca, y llegó a Armenia a los 7 años. Aquí continuó su formación deportiva y, durante la adolescencia, integró la Selección Colombia entre los 13 y los 17 años. Compitió en pruebas de 50, 100 y 200 metros libre y espalda, además de relevos, y participó en campeonatos nacionales y competencias internacionales.

Después de terminar esa etapa se alejó de los torneos de natación, aunque mantuvo la actividad física. En 2012 comenzó a practicar ciclismo de manera aficionada y continuó entrenando. Años después conoció la categoría máster por invitación de un amigo y volvió a competir.

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Ese regreso le permitió construir una nueva etapa deportiva. En el Campeonato Nacional Máster realizado en Cali, en mayo de este año, participó en siete pruebas: tres individuales y cuatro de relevos. Según su relato, obtuvo cinco medallas de oro y dos de plata y quedó cerca del récord nacional de los 50 metros espalda.

También amplió su experiencia a las aguas abiertas. En 2024 participó en una competencia en Guatapé y obtuvo una medalla de plata. Este año compitió en el Oceanman de San Andrés, en la prueba de 2.000 metros, donde consiguió una medalla de bronce. Según cuenta, la competencia reunió participantes de 15 países.

Ahora prepara dos compromisos internacionales: el Panamericano Máster de Buenos Aires, Argentina, previsto para octubre, y el Mundial de Aguas Abiertas de Miches, República Dominicana, programado del 9 al 14 de noviembre. Para asistir, busca apoyo de personas y organizaciones.

Su rutina combina el trabajo y el entrenamiento. Trabaja de manera remota para una empresa estadounidense como jefe de operaciones y creadora de contenido y, después de cumplir con sus obligaciones laborales, entrena natación, pesas y ciclismo. La preparación puede extenderse hasta cerca de las 7 de la noche.

Para Ramírez, regresar a la competencia después de la etapa élite también significó encontrar nuevos objetivos deportivos. Ahora busca competir nuevamente a nivel panamericano, afrontar una prueba internacional de aguas abiertas y acercarse al récord nacional de los 50 metros espalda.

¿Cómo nació su pasión por la natación y cómo fue ese primer acercamiento con el deporte?

Mi papá era miembro del Club de Tiro, Caza y Pesca de Caicedonia y allá había un equipo de natación. Mis papás me inscribieron a clases desde muy pequeña, me gustó y seguí en el equipo. A los 7 años nos vinimos a vivir a Armenia y continué entrenando. Fui nadadora de Diego Vargas y allí compartí con deportistas que también tuvieron una trayectoria importante.

¿Qué significó para usted haber representado al Quindío y a Colombia durante su etapa élite?

Fue una etapa muy bonita. Fui Selección Colombia entre los 13 y los 17 años, representé al Quindío y al país, participé en competencias como las Copas Pacífico y fui campeona nacional durante varios años en las pruebas de velocidad. Competía en 50, 100 y 200 metros libre y espalda, además de los relevos. En esa etapa también fui campeona Pacífico y conseguí diferentes medallas.

Después de varios años alejada de la competencia, ¿qué la llevó a regresar a la natación máster?

Pensé que después de la etapa élite se acababa la natación. Estuve varios años alejada de las competencias, pero nunca dejé de hacer deporte. Comencé a practicar ciclismo y mantuve mi condición física. Después conocí la natación máster por invitación de un amigo y empecé a participar en torneos nacionales. Me fue bien y volví a sentir esa emoción de competir.

¿Cuáles son los logros que más han marcado su trayectoria deportiva?

En mi etapa élite, haber sido campeona Pacífico y campeona nacional durante varios años. En la etapa máster, uno de los logros más importantes fue el Panamericano de 2022 en Medellín, donde conseguí tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce. También batimos récords nacionales y en uno de los relevos quedamos séptimos en el ranking mundial. Ahora, en aguas abiertas, la medalla de bronce en el Oceanman de San Andrés es muy importante porque era un terreno prácticamente desconocido para mí y competí con deportistas de 15 países.

¿Cuáles son sus próximos objetivos y qué significan para usted en su carrera deportiva?

Quiero participar en el Panamericano de Buenos Aires y buscar una medalla, tanto individual como en relevos. También quiero hacer un buen papel en el Mundial de Aguas Abiertas de Miches, en República Dominicana. Además, estoy muy cerca de un récord nacional en los 50 metros espalda y quiero intentar batirlo. Para mí es importante demostrar que el deporte no se acaba cuando termina la etapa élite. Hay muchas personas que pueden comenzar o retomar una disciplina incluso a edades mayores. El deporte sigue siendo una posibilidad durante toda la vida.

En su trayectoria ha vivido de cerca las dificultades para conseguir apoyo. ¿Cómo ha sido esa experiencia como deportista del Quindío?

Ha sido una de las partes más difíciles de mi carrera. Cuando estaba en la etapa élite sentía que en el Quindío no había una cultura de apoyo al deporte. Mi papá incluso tuvo que gestionar recursos y, en algunas ocasiones, comprar cloro de su propio bolsillo para ayudar a sostener la liga. Cuando llegaban los torneos nacionales, yo veía equipos de departamentos como Antioquia o Valle que tenían todo el apoyo, uniformes y recursos, mientras que a nosotros nos prestaban los uniformes y teníamos que quitarlos después de competir para devolverlos.

Ahora, como adulta y deportista máster, me doy cuenta de que la situación sigue siendo compleja. He tenido que tocar puertas para poder asistir a las competencias que vienen. Fui a la Gran Colombia, de donde soy graduada como administradora de empresas, y tengo un apoyo importante de ellos para entrenar en la piscina de Comfenalco Quindío. Es un proceso de gestionar, insistir y encontrar las puertas adecuadas.

Creo que en el Quindío hay empresas, turismo, agricultura, industria y muchas posibilidades para fomentar el deporte. Hace falta que la gente conozca que aquí hay deportistas que siguen compitiendo y representando al departamento.