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El nuevo jefe de Estado se posesionó en Cali, donde prometió gobernar con autoridad y respetar la independencia de las ramas del poder.

El combate al narcoterrorismo y a los grupos al margen de la ley, el respeto a la independencia de las ramas del poder público y la lucha contra la corrupción, entre otros asuntos, fueron los compromisos del nuevo presidente de la República, Abelardo de la Espriella Otero.

De la Espriella tomó posesión como jefe de Estado para el periodo 2026-2030, sin la presencia de congresistas de la oposición, en un acto celebrado en la Arena USC de Cali. Por primera vez en la historia, el evento no se realizó en la Casa de Nariño.

Sin embargo, aunque la imposición de la banda presidencial se cumplió en la Arena USC, el nuevo jefe de Estado pronunció su primer discurso en el Cantón Militar Pichincha de Cali. Inició su intervención agradeciendo a Dios por acompañar al pueblo “en las horas más oscuras de su existencia, marcada por la violencia, la guerra y las tragedias”.

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A continuación, afirmó: “He venido a emprender la transformación más profunda de nuestro destino. Vengo a cerrar un capítulo de resignación; ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”.

De la Espriella Otero sostuvo que será el presidente de todos los colombianos y que ejercerá esta responsabilidad con convicciones claras y un programa sólido, “porque una administración sin principios está condenada al fracaso”.

Agregó: “Nunca he sido hombre de promesas fáciles; que los hechos hablen por mí. Se harán respetar todas las reglas de la democracia; mirar hacia adelante no significa desconocer lo anterior”.

Reto de seguridad

El mandatario reafirmó su “intención de derrotar, sin tregua, al narcoterrorismo y a las organizaciones criminales que amenazan la seguridad de Colombia”.

Dio la orden a las Fuerzas Militares de combatir todas las estructuras criminales. Entregó un nuevo ultimátum a los grupos criminales y aseguró: “El ‘Tigre’ ha llegado, y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”.

Agregó: “Voy a implementar la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana, no contravienen el mandato de la honorable Corte Constitucional y no afectan de ninguna manera el medio ambiente. Ha llegado la hora de erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos. La coca ha traído muerte, corrupción y destrucción”.

También tuvo espacio para referirse a la Jurisdicción Especial para la Paz: “Conocen mi posición frente a la denominada JEP. Una Nación que durante décadas ha padecido los rigores del terrorismo no puede aceptar que la justicia se convierta en un mecanismo de indulgencia frente a quienes derramaron la sangre de cientos de compatriotas. Respetaré el orden jurídico vigente, sin que ello signifique renunciar, con absoluto rigor, a examinar la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular”.

Corrupción

En el tema de la corrupción, señaló al Gobierno saliente de Gustavo Petro Urrego: “La contratación pública dejó de servir al interés general para convertirse en vehículo de expoliación; se trataron los recursos como botín propio”.

Por ello, precisó que su lucha contra la corrupción “no es de buenas intenciones, sino un método permanente de gobierno; por ello, ordeno la implementación de herramientas modernas para prevenir, detectar y perseguir el uso indebido de los recursos públicos”.

Añadió: “Desde el día de mi victoria, mi equipo emprendió la tarea de documentar el vasto entramado de corrupción que deja el Gobierno saliente. Toda la información y las evidencias serán puestas a disposición de las autoridades judiciales y los organismos de control competentes. Acudiré a la justicia de otros Estados y a los mecanismos de cooperación internacional, porque las fronteras no pueden convertirse en refugio para quienes pretenden esconder el producto de la corrupción. No habrá impunidad; no habrá escondite en el que puedan ocultar las consecuencias de sus actos”.

Las ramas del poder

“Respetaré la independencia de cada una de las ramas del poder público, porque así me lo exigen mi formación académica, mi trayectoria profesional y mi visión del Estado. Ese equilibrio entre los poderes públicos constituye una garantía irrenunciable de la libertad y un principio republicano que debo fortalecer y honrar con cada una de mis actuaciones”.

Agregó: “La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estará guiada por un principio inquebrantable de transparencia; no habrá acuerdos personales ni negociaciones ocultas; el diálogo será institucional, bajo el escrutinio permanente de los colombianos”.

Puntualizó: “En mi Gobierno no se abrirá camino a una constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas convocadas para alterar las reglas de la República, prolongar el ejercicio del poder o moldear las instituciones al capricho de quienes gobiernan. Gobernaré durante los cuatro años que me asigna la Constitución. Entregaré la Presidencia con las instituciones fortalecidas y con la conciencia de haber consagrado cada hora al servicio de Colombia”.

Salida de Petro

Al mediodía de este viernes 7 de agosto, Gustavo Petro Urrego dejó la Casa de Nariño, en Bogotá, para ceder el poder a Abelardo de la Espriella Otero.

El ahora exmandatario estuvo acompañado por algunas de sus hijas y por varios funcionarios de su gabinete ministerial, quienes lo escoltaron mientras recibía los honores militares.

El exmandatario dirigió unas palabras de despedida a los colombianos, en las que resaltó: “Dijeron que me quedaría en este edificio, y no; aquí cumplo. Lo dije desde un principio: el mandato popular se respeta. Todo lo que hicimos aquí fue en función del pueblo”.

Antes de su partida, Petro Urrego sancionó la ley de alimentación gratuita para estudiantes de universidades públicas. La norma ordena a cada universidad pública ofrecer alimentación a sus estudiantes de pregrado bajo dos modalidades: un plato servido en los campus que cuenten con cocina y logística, o un bono o subsidio mensual donde no exista esa infraestructura.

La prioridad es para quienes estén en condición de vulnerabilidad económica y social, e incluye a estudiantes en gestación o lactancia, con discapacidad, víctimas del conflicto, de zonas rurales y de estratos 1, 2 y 3. Quedan por fuera quienes cursen carreras 100 % virtuales, y el beneficio se otorga por un máximo de diez semestres.

El gabinete ministerial

Rodrigo Lara Restrepo — Ministro del Interior
Abogado, nació en Neiva, Huila, el 12 de mayo de 1975. Fue senador y representante a la Cámara.

 

Miguel Gómez Martínez — Ministro de Hacienda y Crédito Público
Economista, nació en Bogotá el 28 de marzo de 1961. Fue presidente del Banco de Comercio.

 

Iván Alfonso Cancino González — Ministro de Justicia y del Derecho
Abogado, nació en Bogotá el 4 de julio de 1976. Especialista en ciencias penales y criminológicas.

 

Jorge Eduardo Mora López — Ministro de Defensa
Mayor general retirado, nació en Cúcuta el 23 de marzo de 1967. Su carrera militar duró cerca de 36 años.

Fabio Arjona Hincapié — Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible
Biólogo marino, nació en Montería en 1956. Fue vicepresidente y director para Colombia de la ONG Conservación Internacional.

 

María Nohemí Arboleda Arango — Ministra de Minas y Energía
Ingeniera eléctrica, nació en Planeta Rica en 1970. Fue gerente general de XM, filial del Grupo ISA.

 

Mauricio Gómez Amín — Ministro de Comercio, Industria y Turismo
Abogado, nació en Barranquilla el 31 de marzo de 1982. Fue senador de la República.

 

Indalecio Dangond Baquero — Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural
Administrador de empresas, nació en Urumita el 1 de enero de 1964. Ha ocupado diferentes cargos en el ámbito público.

 

Viviane Morales Hoyos — Ministra de Educación Nacional
Abogada, nació en Bogotá el 17 de marzo de 1962. Fue representante, senadora y fiscal general.

Ana María Vesga Gaviria — Ministra de Salud y Protección Social
Abogada. Fue directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Farmacéutica.

 

Natalia López Fuentes — Ministra del Trabajo
Abogada, nació en Montería. Fue candidata a la alcaldía de Montería y al Senado de la República.

 

Jaime Andrés Beltrán Martínez — Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio
Comunicador social y periodista, nació en Bucaramanga el 10 de julio de 1980. Fue alcalde de Bucaramanga.

Elsa Margarita Noguera de la Espriella — Ministra de Transporte
Economista, nació en Barranquilla el 30 de septiembre de 1973. Fue alcaldesa de Barranquilla.

Alexandra Falla Zerrate — Ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC,
Comunicadora social, nació en Nueva York, Estados Unidos, en 1976. Hizo parte de la junta directiva de Telecafé.

 

Paola Holguín Moreno — Ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes
Periodista, nació en Medellín el 11 de noviembre de 1973. Fue senadora y asesora presidencial de Álvaro Uribe.

 

Juliana Gutiérrez Zuluaga — Ministra del Deporte
Administradora de empresas, nació en Medellín en 1981. Fue candidata al Senado.

 

Omar Bula Escobar — Ministro de Relaciones Exteriores
Economista y administrador de empresas, nació en Bogotá en 1963. Fue consultor sénior de Colombia ante la ONU.

 

Claudia Benavides Salazar — Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación
Ingeniera industrial, nació en Pasto. Estuvo a la cabeza de Incubar en Manizales.

 

 No reconoce la legitimidad

El senador y líder de la oposición Iván Cepeda Castro declaró el inicio de una nueva etapa de resistencia política frente al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero, al cual calificó de ilegítimo.

Desde Barranquilla, convocó a la desobediencia civil pacífica, anunció la creación del ‘Gabinete por la Vida’ y ratificó que el progresismo ejercerá una oposición centrada en la defensa de la democracia, la soberanía nacional y las reformas sociales impulsadas durante los últimos cuatro años.

“Nada de lo alcanzado habría sido posible sin la voluntad colectiva de un pueblo que decidió creer que Colombia podía ser distinta. Nada de lo alcanzado dejaremos que se pierda; lucharemos hasta el límite y más, para garantizar y ampliar los derechos del pueblo colombiano”, expresó.

Durante su intervención, reiteró que no reconoce la legitimidad de Abelardo de la Espriella para ejercer la jefatura del Estado. Esta posición responde a que, según Cepeda, quien se posesionó como presidente juró ser fiel a la Constitución de Estados Unidos por encima de la colombiana.

“Existe una incompatibilidad insalvable entre esa obligación y el deber supremo de representar, con lealtad exclusiva, la soberanía y los intereses de la República de Colombia. De la Espriella no será jefe de Estado de Colombia, sino agente al servicio de los intereses de Estados Unidos”, señaló.

Además, advirtió que las cuentas pendientes del jefe de Estado con la justicia de Estados Unidos —por haberse enriquecido, según él, con dineros y bienes de Alex Saab, paramilitares y narcotraficantes— lo convertirán en un agente presionado por el gobierno y las agencias federales estadounidenses para que permita toda clase de intervención extranjera en Colombia.

“Por eso, el juramento que rendirá en pocas horas es un acto que protocolizará el sometimiento de nuestra independencia a la voluntad y a la dominación del gobierno de Estados Unidos”, aseguró Cepeda, quien señaló que De la Espriella pretende convertir a Colombia en una plataforma de intervención militar estadounidense en los países latinoamericanos, bajo el plan del Escudo de las Américas y la nueva doctrina de seguridad hemisférica.