Ciencia y Tecnologí­a / AGOSTO 15 DE 2021 / 2 meses antes

Comida sana, una falacia

Autor : Diego Arias Serna

Comida sana, una falacia

“Una de las afirmaciones más escuchadas en el mundo de la alimentación es que los productos ecológicos son más sanos que los normales debido a que contienen muchos menos plaguicidas. No es cierto”, José Manuel López Nicolás.

En una sociedad de la mentira, como la nuestra, donde mienten los gobernantes y los políticos, es natural que las empresas productoras de alimentos también dejen deslizar sus falsedades, cuando promocionan sus productos, y los departamentos de mercadeo son conscientes de que si la propaganda y el recipiente donde empacan los productos que le ofrecen al consumidor llevan etiquetas con afirmaciones que no son ciertas, entonces, el consumidor desprevenido lo cree y confiando en el fabricante o en quien expende el alimento del agro lo compra y, por supuesto, lo consume 

Lo anterior se puede verificar en una cadena de almacenes de superficie, cuando en la estantería se exhibe un producto con el letrero: “Sin pesticidas”. Frente al problema de los alimentos contaminados, ¿quién protege a la sociedad? Supuestamente son los gobernantes, pero hay fundaciones, grupos ecologistas, organizaciones no gubernamentales, periodistas y académicos, entre otros, conscientes de esa situación. Tanto en EE. UU. como en Europa existen varias de esas organizaciones. Por ejemplo, en Estados Unidos está la Enviroment Work Group, EWG, y en la Unión Europea, UE, la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea, EFSA. 

La verdad es que lo de los pesticidas es un asunto serio. Brunella Vásquez Mori, periodista del periódico La Vanguardia, de Barcelona, en su artículo: ‘Los alimentos con más y menos pesticidas, según the dirty dozen’, de marzo 17 del 2021, resaltó: “Evitar los pesticidas es especialmente importante para los bebés y los niños, dicen los expertos, debido al daño que pueden causar al cerebro en desarrollo. Junto con el listado de alimentos, se realizó un estudio en 2020 que reveló un aumento de la pérdida de coeficiente intelectual y de discapacidad intelectual en los niños debido a la exposición a los organofosforados, una clase común de pesticidas”. 

The dirty dozen, se traduce como “la docena sucia” y se refiere a los 12 alimentos contaminados, según EWG. La clasificación de productos contaminados por pesticidas del 2021, considera 47 frutas y verduras diferentes según más de 43.000 puntos de datos generados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos. Las fresas siguen encabezando la lista de “Dirty Dozen” de frutas y verduras que contienen los niveles más altos de pesticidas, de acuerdo con las cifras que maneja EWG. 

 Frutas y verduras con pesticidas 

Con base en la información de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, entre los doce alimentos más cargados de pesticidas, el apio ocupa el primer lugar, en el que se halla en un 85 % de las muestras analizadas en Francia. En la UE, los valores se sitúan sobre el 70 %, con niveles altos de muestras que están por encima de los valores autorizados y con multirresiduos. En segundo lugar, están las fresas. El 64 % de las muestras contiene multirresiduos, y un 78 % de las fresas analizadas en la UE, tenían residuos de pesticidas. En España se han detectado más de 20 pesticidas distintos; una cuarta parte son disruptores endocrinos. 

 La lista continúa con las lechugas, seguidas de las manzanas, luego están los melocotones; y en un producto insigne de los españoles como las naranjas, en sexto lugar de la lista, se han encontrado hasta 14 pesticidas con disrupción endocrina. Lo tranquilizador es que los residuos se localizan sobre todo en la piel. Luego siguen las peras, los pimientos, los plátanos, el té y los tomates, mientras que el décimo segundo puesto es para las uvas. Hay que aclarar que todo el té que se consume en la UE proviene de países en donde se usan pesticidas no permitidos en Europa. El tomate es la hortaliza con más pesticidas diferentes detectados en España. 

  Si en EE. UU. y la UE llueven pesticidas, en Colombia hay tempestades. El periódico El Tiempo del 31 de mayo 2016 había titulado: “Pesticidas: Un riesgo invisible en la comida”. Según la noticia “(…) el uso de sustancias químicas en el cultivo de alimentos es una realidad y la reciente muerte de un campesino en la vereda San Rafael, en La Calera (Cundinamarca), por el uso de pesticidas en cultivos de papa, hace inevitable preguntarse ¿qué tantos daños hacen estos productos, no solo a quienes trabajan en dichos oficios sino también a los consumidores?”. 

  Alertaba entonces el diario capitalino: “No se trata de un tema de poca monta, pues de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Salud (INS), en lo corrido de este año en Colombia se han presentado oficialmente 11.749 casos de intoxicaciones por sustancias químicas, el 70 por ciento por consumo oral de estos químicos. El mismo reporte indica que 66 personas han fallecido”. 

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El glifosato, sí es peligroso 

  El glifosato, de fórmula C3H8NO5P, es uno de los herbicidas más utilizados del mundo. En Colombia ha sido objeto de controversias en las últimas décadas, porque se usa para fumigar los cultivos de la coca, sin lograr su objetivo, porque el país sigue exportando y generando violencia con esa hierva maldita. En la página web de la Fundación Vivo Sano, el 2 de marzo del 2020, se publicó el documento titulado ‘Entorno sano’, en el que expone asuntos relacionados con ese herbicida. 

 De acuerdo con esa entidad, “el glifosato y/o las formulaciones en él basadas, que integran uno de los herbicidas más usados del planeta, ha sido asociado a los más diversos efectos de disrupción endocrina. Por ejemplo, la exposición durante el embarazo podía alterar el proceso de masculinización de las crías y promover cambios en la conducta y problemas histológicos y endocrinos en los parámetros reproductivos. Son infinidad los estudios que asocian pesticidas con capacidad de alteración endocrina a los más diversos males. Unos muestran asociaciones epidemiológicas en humanos y otros resultados en animales que podrían extrapolarse a humanos dados los elementos endocrinos comunes entre especies. 

  Infortunadamente, los colombianos están fumigados con pesticidas para productos alimenticios, más las “fumigaciones con balas” y herbicidas para controlar el incontrolado consumos de coca en EE. UU., Europa, y el mundo asiático. Igualmente, en Colombia en las últimas décadas se incrementó su demanda, duplicando el esfuerzo que se debe hacer para combatir la huella que dejan los pesticidas en frutas y verduras, además de luchar para superar el daño que producen los estupefacientes. 

  ¿Entonces, no se consumen esos productos? Claro que sí, pero su consumo debe estar precedido de un término muy de moda en esta pandemia: profilaxis. Al consumirlos deben ser sometidos a una buena desinfección. Un buen lavado con agua potable es el primer paso. Existen otros procesos, por ejemplo, lavar frutas y verduras en una solución de bicarbonato sódico, lo cual ayuda a eliminar residuos de pesticidas. 

¿Alimentos sin pesticidas? 

Ante la evidencia que se tiene de la intoxicación de los alimentos, es pertinente preguntar, entonces, por qué venden productos que dicen: “sin pesticidas”. Esa afirmación la aclara Juan Manuel López Nicolás, profesor de bioquímica y biología molecular en la Universidad de Murcia, España. Él investiga y escribe sobre nutrición y tecnología de alimentos. En la revista de Investigación y Ciencia, edición española de Scientific American, publicada en el mes de julio, expuso el artículo titulado: ‘La trampa de los alimentos ‘sin pesticidas’’. 

Su escrito lo subtituló: ‘Una estrategia de marketing basada en el miedo, no en los datos’, en el que afirma: El miedo vende y los departamentos de marketing lo saben. Por esta razón, encontramos infinidad de productos que usan eslóganes quimiofóbicos para atraer al consumidor: “sin colorantes”, “sin conservantes”, “sin transgénicos”, “sin ingredientes químicos…”. ¡Incluso se han comercializado productos “sin porquerías”! La estrategia de este “mundo sin” consiste en sembrar dudas sobre la seguridad alimentaria de un ingrediente y luego presumir de que el producto en cuestión, mucho más caro, no contiene dicho ingrediente”. 

Según él, “uno de los reclamos más de moda es el famoso “sin pesticidas”. Lo encontramos en alimentos infantiles, frutas, verduras, hortalizas, etc. Cada vez que lo leo me hago la misma pregunta: ¿me están queriendo decir que los alimentos que no usan este eslogan contienen pesticidas peligrosos? Veamos qué dicen los datos. Hace una semana, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, hizo público el último informe sobre su control de residuos de plaguicidas (término más correcto que pesticidas) en los alimentos de la UE correspondiente al año 2019 (estos informes tienen un desfase de dos años debido a las dificultades que conlleva recabar, procesar, y analizar la información)”. 

Revela que “se han analizado muestras aleatorias de doce productos: manzanas, repollos, lechugas, melocotones, espinacas, fresas, tomates, avena en grano, cebada en grano, vino, leche de vaca y grasa porcina. Los resultados no dejan lugar a dudas: el nivel de seguridad alimentaria en el campo de los plaguicidas es altísimo”. Más adelante añade: “Una de las afirmaciones más escuchadas en el mundo de la alimentación es que los productos ecológicos son más sanos que los normales debido a que contienen muchos menos plaguicidas. No es cierto”. Bueno, en Europa hay más seguridad alimentaria que en Colombia, donde el consumidor debe ser más exigente. 



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