Ciencia y Tecnologí­a / AGOSTO 14 DE 2022 / 1 mes antes

La nuclear de fisión: ¿una energía verde?

Autor : Diego Arias Serna

La nuclear de fisión: ¿una energía verde?

El horizonte de la humanidad se verá despejado, cuando comprenda que “no hay que pasar de agache” frente a lo que pasa con el planeta, el cual “clama a gritos” por energías limpias: paneles solares, eólicas, o la nuclear de fusión que no contamina.

Un reciente estudio de la Universidad de Harvard señalaba que las centrales de carbón matan a 10 millones de personas al año en el mundo, cifra mucho mayor que la nuclear, sin embargo, la que asusta es la nuclear. 

El 6 y el 9 de agosto de 1945 el presidente de los EE. UU.  Harry S. Truman, ordenó los ataques nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki. No se bombardeó una base militar japonesa, sino a dos pueblos inermes; además se hizo cuando Japón ya se había rendido. Se calcula que, hasta finales de ese año, habían muerto 166.000 personas en Hiroshima y otras 80.000 en Nagasaki. 

Entre el 15 y el 20 % fallecieron por el efecto de la radiación, y hasta décadas después siguieron manifestándose enfermedades cancerígenas, asunto que se extendió en este nuevo siglo. ¿Acaso no genera terror escuchar sobre el uso de la energía nuclear? La temible radiactividad presente en una reacción nuclear provocada, también se manifiesta de manera natural. 

Tres cuartas partes de esa radiación que hay en el medio ambiente llegan de elementos presentes en la corteza terrestre, además, el ser humano está bombardeado por la radiación cósmica procedente del Sol. Para que la alarma que genera la expresión “reacción nuclear” sea controlada, es sano decir que hasta en nuestro cuerpo se presenta, porque allí hay pequeñas cantidades de potasio radiactivo; hasta en el agua potable también hay en pequeñas proporciones. Como el potasio y el agua son fundamentales para el cuerpo, no hay forma de esconderse de ese peligro. Hasta viajando en avión se está expuesto.

Si la radiactividad está en la naturaleza es porque se necesita, y para que no haga daño no debe exceder cierta dosis. Por ejemplo, el valor permitido para una persona que está interaccionado con una instalación nuclear, lo máximo permitido es de 1 miliSievert (mSv) por año, y las normas exigen que no debe pasar de 0,1 mSv. Lo que debieran hacer los sistemas de salud de los países es medir esa dosis para garantizar seguridad. Se supone que de manera inteligente la naturaleza regula esa dosis. El peligro aparece cuando esta radiación es artificial y no se tienen las medidas de seguridad. 

Ante el problema de la contaminación generada por los sistemas energéticos (todos contaminan, unos más que otros) y el aumento de los precios de los hidrocarburos, además del conflicto rusoucraniano, este año se determinó como verde a la energía nuclear, lo que generó otra guerra entre ambientalistas y quienes defienden la propuesta. Por supuesto que cada bando tiene a activistas y científicos que atacan o apoyan la iniciativa. Inclusive, hay gobernantes y políticos que toman partido en esa confrontación. Este problema, con argumentos de ambas partes, se expondrá en este artículo dominical. Pero primero se presentará, de forma breve, en qué consiste la energía nuclear. 

La fusión y la fisión

Siguiendo la Enciclopedia Británica, “la energía nuclear o atómica es aquella liberada en cantidades significativas en procesos que afectan al núcleo de los átomos (compuesto por protones y neutrones).

Esta fuente de energía es distinta a otras fuentes de energía ordinarias relacionadas con procesos químicos, que involucran a los electrones de los átomos, como cuando quemamos carbón”. Existen dos procesos que nos permiten obtener energía del núcleo de los átomos: la fusión y la fisión nuclear. La fusión se presenta cuando elementos livianos forman elementos más pesados, proceso que permite a las estrellas, como el Sol, liberar energía. Estas fusionan átomos de hidrógenos para convertirlos en helio en sus núcleos. 

Este proceso de fusión genera energía que podría ser aprovechada. Eso es lo que se está intentando hacer con el proyecto del Reactor Experimental Termonuclear Internacional (Iter). Más adelante se amplía está idea. El otro proceso es la fisión nuclear, en el cual, en lugar de formar un átomo más pesado con dos livianos, se divide el núcleo de un átomo para producir elementos más livianos.  Así sucede con núcleos grandes, como los del uranio y del plutonio, que pueden ser separados en núcleos más pequeños. Cuando estos núcleos se separan, liberan una gran cantidad de energía y también neutrones.

La Enciclopedia Británica explica que este proceso puede ocurrir espontáneamente en algunos casos o puede ser inducido por partículas, como neutrones o protones, o por energía electromagnética, causando una reacción en el núcleo de algunos átomos. En los procesos de fisión, aparte de generarse átomos más livianos y energía, también se liberan neutrones. Estos neutrones, a su vez, pueden inducir la fisión de otros núcleos, que liberarán también neutrones. Esto puede causar una reacción en cadena que, si no es controlada, puede generar una explosión, como en el caso de las bombas atómicas. Si la fisión se controla, se libera energía útil, como en las plantas nucleares.

Hay otra alternativa de producción de energía y es a partir de la antimateria que tiene una propiedad sorprendente: cuando entra en contacto con la materia, ambas se aniquilan liberando gran cantidad de energía en forma de fotones de alta energía, así como otros posibles pares de partículas antipartículas. Este es un sueño de algunos científicos, que - por ahora está lejos de alcanzar - pero así han empezado otros sueños que después se convirtieron en realidad.  

Nuclear y gas, energías verdes

¿Cómo está volviendo a tomar impulso la energía nuclear? La historia es reciente. Al inicio del primer semestre de este 2022, la Comisión Europea planteó una propuesta que modificaba la taxonomía de las energías y califica como verde a la nuclear; además, al gas. El Pacto Verde Europeo y el plan Fit for 55, cuyo objetivo es reducir las emisiones de CO₂ en un 55% para 2030 y lograr la neutralidad climática en 2050, ha urgido a los veintisiete países a encontrar soluciones rápidas de cara a la imparable crisis climática, a pesar de que muchas de ellas van contra las expectativas de varias naciones, entre ellas España, que se mostró muy crítica con el planteamiento.

El organismo presidido por Úrsula von der Leyen confirma, un mes después de lanzar su borrador, que finalmente acepta modificar su taxonomía: sistema que clasifica los diferentes sistemas de producción de energía según su nivel de contaminación. La decisión sembró el malestar entre los grupos ecologistas y algunos científicos que, de nuevo, avivaron la polémica en torno a la energía nuclear y preguntándose: ¿Es realmente sostenible? La iniciativa ha sido apoyada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron. 

Por su parte, la socióloga, politóloga e investigadora sobre la emergencia climática, Cristina Monge, alertó que, si se llegaban a implementar este tipo de energías como ‘verdes’, sería “una maniobra de distracción para las inversiones que están llevando a cabo tanto empresas energéticas como los fondos de inversión en el desarrollo de renovables”.

Advirtió que “la energía nuclear es un parche que puede servir temporalmente, pero no una solución al cambio climático a largo plazo. No es cierto que no emita CO₂. Emite menos que otro tipo de energías, pero a lo largo de todo su ciclo de vida sí contribuye a ese tipo de emisiones”, recordando una vez más, que si seguimos hablando de este tema es por culpa de los lobbies que han ejercido su presión sobre las organizaciones comunitarias. Los lobbies nucleares nunca han dejado de actuar. Han estado siempre allí. Incluso cuando nadie se acordaba de la energía nuclear, ellos seguían trabajando”. 

No duda en afirmar que “la mayoría de empresas energéticas en estos momentos están invirtiendo en renovables porque saben que es donde está el futuro, pero ahora que la Comisión Europea ha incorporado la nuclear como energía verde, podría ser contraproducente para el resto de inversiones. No puede ser que por apoyar una energía de transición durante 30 o 40 años se detraigan recursos de lo que sí sabes que es la solución del futuro. Esa es la gran contradicción”.

Es pertinente aclarar nuevamente, que la energía de fusión - cuando se termine el Iter - no generará residuos radiactivos, pudiéndose afirmar que sí es energía verde. Es una esperanza para la humanidad.

Argumentos a favor de la energía nuclear   

Como se dijo al inicio, la energía nuclear ‘verde’ tiene sus defensores. Entre ellos está Manuel Fernández Ordoñez, doctor en física nuclear y especialista en el sector energético, quien no ve la situación de la misma forma. Al respecto opina: “La energía nuclear contribuye a la sostenibilidad del sistema tanto desde el punto de vista climático como económico”, agregando que “celebro que la Comisión Europea haya atendido a las razones de la ciencia y haya escuchado a sus expertos, que les dijeron que esta tecnología cumplía con los requisitos que siguen el resto de tecnologías de la taxonomy. Hoy se impone la razón sobre los conceptos políticos”.

En su criterio, “si el problema que queremos resolver es el de las emisiones de CO2 e ir hacia un sistema energético bajo en emisiones, la energía nuclear es la respuesta. Cuando se trata de descarbonizar las economías cualquier tecnología es buena, y la nuclear debería ser aceptada, asumida e impulsada desde las instituciones públicas”. Si no se hace es – afirma - por cuestiones puramente “políticas” o “ideológicas”.  

El físico nuclear, sin embargo, se sostiene con la decisión de apostarlo todo a las renovables: “Se confunden los fines con los medios. Los fines son dejar de emitir CO2, no instalar renovables. Estas son un instrumento más, como la nuclear, que nos ayuda a transitar a un sistema energético libre de CO2, pero no son un objetivo en sí mismo”. Hace claridad precisando que “políticamente se hace creer a la gente que el fin es construir renovables, pero no es así (…)”. “Si hay varias tecnologías que ayudan a descarbonizar hay que apostar por ellas de forma igualitaria. No podemos despreciarlas por motivos ideológicos”. 

Emmanuel Macron, después de cultivar con mimo a los ambientalistas galos al principio de su mandato hasta llegar a prometerles la reducción del parque nuclear del 75% al 50%, terminó decantándose como el principal defensor de esta energía. Inicialmente adelantó una inversión de 1.000 millones de euros en la investigación y desarrollo de pequeños reactores modulares conocidos por las siglas SMR. Ahora se dispone a anunciar la construcción de seis nuevos Reactor Europeo Presurizado, un reactor de agua presurizada de tercera generación con una potencia de 1600 MW, que ha sido diseñado y desarrollado por Framatome (Areva NP) y Electricité de France (EDF) en Francia, y Siemens AG en Alemania. Seguramente, después del verano en Europa la discusión seguirá ardiente, tal como esta estación del año.
 


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