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Cine / MAYO 26 DE 2024 / 1 mes antes

Secuestro del vuelo 601 Un drama que entre chiste y chiste se pierde 

Autor : Fernando Albornoz 

Secuestro del vuelo 601 Un drama que entre chiste y chiste se pierde 

Esta miniserie colombiana se convirtió rápidamente en una de las más vistas de Netflix.

Soy amante de las series y las películas de cualquier género, disfruto todo lo que sea acción, drama, comedia, suspenso, fantasía, documental; aunque debo reconocer que mi debilidad es la ciencia ficción, especialmente cuando hay más ciencia que ficción. Me gusta hablar con las personas sobre las cosas que ven; ese parche de tomarse un café o una cerveza y contar la pasión que nos genera lo que estamos viendo, es invaluable; por esta razón, hace poco conversando alguien llegamos al tema del éxito de “Secuestro del vuelo 601” y llegué a la conclusión que tenía que verla, así que la incluí en mi lista de cosas por ver. 

Esta miniserie colombiana se convirtió rápidamente en una de las más vistas de Netflix, lo primero que noté fue un cartel con actores de peso y una historia no muy lejana a la realidad de nuestro país, pero impensable por estos días y es básicamente el secuestro de un avión. Al conocer el argumento no pude dejar de pensar en clásicos como “Con Air” con Nicolas Cage, “Avión presidencial” de Harrison Ford, o “Código: flecha rota” con John Travolta, películas que en los 90 me emocionaron muchísimo. 

En ‘Secuestro del vuelo 601’ estamos frente a la historia de un par de extranjeros que deciden secuestrar un avión de pasajeros de una aerolínea colombiana. No estamos haciendo spoiler, porque esa es la premisa de la miniserie, además, sabemos que está basada en un hecho real que sucedió en nuestro país en los años 70, y por lo que leí, este fue un fenómeno no muy extraño en aquella época. 

‘Secuestro del vuelo 601’ está compuesta por 6 capítulos de aproximadamente 50 minutos cada uno y podemos decir que está muy bien hecha técnicamente, tiene buena fotografía y el diseño de producción nos traslada directamente a la época en la que se desarrolla. La elección de la banda sonora me pareció buenísima porque me llevó a un viaje por mi infancia, especialmente cuando mi madre acompañaba sus labores diarias con baladas de la década de los 60 y 70. 

La primera mitad de la miniserie me envolvió, realmente creó algo de interés y quise saber cuáles eran los motivos reales de los secuestradores y, aunque no entendí su decisión, el personaje de una azafata que me empezó a importar; pero después de la segunda mitad la miniserie se perdió, me solté de ella y no me pude subir nuevamente, y esto me pasó por dos cosas: las actuaciones y la indefinición de la dirección.   

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Comencemos por la indefinición, en la plataforma la presentan como una miniserie dramática, pero decidieron incluir momentos de humor que cortaron la conexión. Y si bien es cierto que hay momentos en los que los apuntes cómicos le bajan peso al drama, aquí son innecesarios, además el recurso del típico chiste colombiano de doble sentido o coprológico ya lo hemos visto en muchas producciones nacionales y ya aburren. Por otro lado, sobre todo al final, hay unos saltos temporales que se sienten muy forzados y le quitan credibilidad a la trama. 

 En lo que tiene que ver con las actuaciones, las de Mónica Lopera y Christian Tappan están bien, sus personajes logran conectar con el público, pero el resto son planas y hay un par que le quitan toda la seriedad. El papel de Enrique Carriazo, que interpreta al gerente de la aerolínea dueña del avión secuestrado, es una caricatura de los personajes que el experimentado actor ha interpretado, una mezcla de Edilberto Reyes de los Reyes y Lucho el concejal. Por su lado, Carlos Manuel Vesga interpreta a un periodista que cubre el secuestro, y sí, reconozco que sus primeros chistes me gustaron, pero luego todo se volvió tan recurrente que el personaje se convirtió en un meme, especialmente cuando introdujo el cameo de “Mafe Walker” la mujer que vive de decir que “habla” con extraterrestres; en ese instante me di cuenta de que no me podía tomar en serio lo que estaba viendo. 

‘Secuestro del vuelo 601’ es una oportunidad perdida para presentar una serie nacional redonda y generar la credibilidad que pueden tener las producciones argentinas o españolas, por citar dos ejemplos cercanos; actualmente sabemos que ya no es un tema de calidad técnica o actoral. Ahora bien, como dice la frase: “Para gustos lo colores”; por eso debemos reconocer que la miniserie es un éxito en Netflix y eso es bueno porque sigue abriendo el camino para que más producciones nacionales lleguen a las plataformas y así algún día podamos tener una serie colombiana que sea recordada por muchos años.


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