Historia / AGOSTO 12 DE 2022 / 1 mes antes

Me encontré en la vida con Gustavo Zuluaga García

Autor : Gabriel Echeverri Gónzalez

Me encontré en la vida con Gustavo Zuluaga García

Valioso empresario, trabajador incansable nacido el 1 de junio de 1931 en Quimbaya y fallecido el 2 de abril de 2022, en Cali, Fundación Valle de Lili.

Sus padres fueron Francisco Zuluaga y Rosa María García, oriundos de Bello, Antioquia, y Filandia, respectivamente, en dicho hogar nacieron 11 hijos: Gustavo, Evelio, Mario, Gilberto, Jaime, Hernando, Luz Marina, Mariela, Nelly, Blanca y Consuelo. A su vez, los abuelos de Gustavo fueron los patriarcas Jovita Valencia y Mariano García. 

Cursó sus estudios básicos en la escuela de la vereda El Silencio de Quimbaya, pero se trasladó muy joven con su familia a la ciudad de Armenia, sector del parque Sucre carrera 15, y comenzó su larga carrera de trabajador incansable, en los años cincuenta del siglo pasado, primero como mesero del café El Globo en la plaza de Bolívar, en la Peña Taurina en el hotel Maitamá, también mesero y en el

Club América. Previamente pagó su servicio militar obligatorio. 

Fábrica de galletas La Rosa 

Afanoso en su deseo de trabajar, viajó a Dosquebradas donde operó entre 1950 y 1955 la máquina que hacía los tarros de las galletas; más tarde se convirtió en técnico de la empresa Singer, conociendo y practicando la técnica para arreglar máquinas de coser. 

 Con destino Pueblo Tapao 
 

En 1956 lio bártulos para el pintoresco corregimiento de Montenegro, se dedicó a las tareas agrícolas, recoger el precioso café y más tarde administrar la finca El Pacífico, de propiedad de don Rafael Jaramillo, siempre con su intención de aprender los oficios, cimentando su personalidad activa, su capacidad innata de aprender y otear el horizonte de los quehaceres futuros. 

El 10 de julio de 1966 contrajo matrimonio con la distinguida señora María Edelmira Gómez Gallego, nacida en Montenegro y su novia desde los 7 años, una admirable dama decisiva en su vida y compañera inseparable hasta su muerte; en este hogar nacieron 3 hijos: Yolanda, enfermera profesional de la Universidad de Caldas, con amplia experiencia de trabajo en el hospital San Vicente de Paúl, el hospital universitario del Valle, la clínica Las Américas de Medellín y la clínica de Farallones de Cali, entre otras instituciones ; Hernando y Gustavo Junior, estudios en Administración Turística. 
 
 Cali es Cali 

Ya casado, vivió 2 años más en Pueblo Tapao y en 1969 fijó su residencia en Cali y con su hermano Evelio, incursionó en los negocios de bares, una wiskeria exitosa. 

Casa la Quinta 

En 1972 regresó con su familia al Quindío y con su hermana Luz Marina, su esposo Óscar Roldán, propietario de la famosa joyería Roldán, compraron una casa campestre que llamaron con ese nombre; comenzaron a vender carne de cerdo y morcilla, en el andén de la fonda de don Horacio Grisales que atendía a sus visitantes con mazamorra, venta de carbón y otros elementos; ya era el estadero El

Roble, terrenos de propiedad de don Alfonso y Jaime Londoño y su familia, ciudadanos de Filandia, ampliamente conocidos; allí don Horacio le permitió a Gustavo poner 2 mesitas y en 1978, le cedió todo el negocio y comenzó el floreciente negocio, que ha cumplido 44 años, atendido directamente por su dueño, y desde luego por su bella familia y el apoyo incondicional de la señora esposa Edelmira. En dicha escuela estudiaron sus hijos. En 2021 la familia Londoño vendió la finca mencionada. 

La magia de El Roble 

En ese bello lugar paradisíaco estuvo el restaurante 19 años, hasta 1997, pero en 1991 Zuluaga García con su visión empresarial adquirió los terrenos de la finca Buenos Aires sector Arrayanal, enseguida de la Posada Alemana, en 1996 comenzó a construir la admirable sede actual, kilómetro 12 en la vía Armenia-Pereira; en 1997 y en razón al trazado de la autopista del Café, El Roble se trasladó definitivamente a su casa propia, hasta el día de hoy, atendido por su estupendo equipo de trabajo, 107 funcionarios magníficos, Gustavo hasta su reciente partida, sus hijos y la señora María Edelmira. En 2004 construyeron en zona aledaña un parque recreativo y una pequeña granja, con el fin de ampliar la interacción con los visitantes, turistas y familias que acuden masivamente al lugar. 

El olor y el sabor de las viandas 

Pocos como el restaurante El Roble ostenta unas características invariables: visitantes de aquí y allá se admiran por la calidad de su cocina, e inclusive muchos nativos se bajan del avión para ir primero a El Roble, no pocos extranjeros se han ido encantados con la estupenda sazón de los frijoles, los chorizos cocidos, la lengua, las carnes, en fin ,el abundante y exquisito menú, diseñado, vigilado y cocinado por la maestra cocinera, la señora esposa María Edelmira, quien desde la primera cocina del pequeño lugar inicial -para el cual Oscar Roldán les prestó 250.000 para comprar ollas, vajillas, mesas y sillas-, hasta ahora, vigila y controla, la calidad de un servicio gentil y oportuno, que cuenta desde luego con gran equipo de trabajo, empezando por muchos familiares de Gustavo, de la señora María Edelmira, colaboradores y empleados de toda la vida como John Jairo Arias y Ricardo Trujillo, John Fredy Carvajal administrador actual -su señora madre trabajó en el restaurante- y él desde los 13 años, labora con amor y gratitud; desde luego la colaboración de muchísimos trabajadores , muchos de ellos ya pensionados. 

 Vocación de eternidad 

El comensal o catador que conoce El Roble, volverá pronto o retornará en todo caso, su encanto es atrayente por la fina atención de sus propietarios y empleados, la calidad de sus productos, el ejemplo del propio Gustavo Zuluaga García, solícito, amable con su clientela y cariñoso, alegre y jovial con su equipo de trabajo, con su humor característico y la bondad a flor de piel. 

Condecoraciones 

Recibió 6 condecoraciones de la Revista La Barra, como mejor comida típica; reconocimiento a un legado de tradición a sus fundadores, 25 de septiembre de 2021; condecoración especial de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío; condecoración de la alcaldía de Filandia; de los Bomberos de Circasia, de quien fue su padrino; de la gobernación del Quindío y la alcaldía de Armenia, desde luego variados reconocimientos públicos y privados. En 2011 recibió la certificación de calidad de Icontec. 

Gustavo Zuluaga García fue un símbolo del trabajo honrado y persistente; activo y alegre, amante y aficionado a las corridas de toros, lector de poesía, revistas y periódicos; emprendió sus jornadas vitales con fe en el porvenir y amor cotidiano a sus faenas existenciales; buen hermano e insuperable padre y esposo, su reciente muerte enluta el corazón de los suyos, pero su espíritu luchador, su sonrisa y su humildad, permanece en la conciencia agradecida de sus colaboradores y en el amor invariable y eterno de su familia. 

La región toda reconoce la valiosa gesta empresarial de un hijo de la tierra, hecho a pulso, con tareas básicas que, a la postre, lo fueron convirtiendo en un espléndido y constante administrador culinario, de una cocina típica inigualable que resalta la rica sazón colombiana tradicional, ejemplo de pujanza, amor a las costumbres de la cocina típica y ayuda de no poca monta, al auge del turismo. 

A su memoria y a su bella familia, rindo este tributo de admiración a un ser humano que creó riqueza y colaboró con honradez al crecimiento económico y al afianzamiento de nuestras valiosas raíces gastronómicas. Su obra permanecerá entre nosotros: hay guarda en la heredad con la presencia activa de su familia, su descendencia. ¡Gracias, Gustavo, allá en el cielo! 


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