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Editorial / DICIEMBRE 07 DE 2023

Amenaza

Algunas personas siguen asumiendo el uso de la pólvora como una cosa de niños, lo que es un claro reflejo de que las campañas institucionales para desincentivar, además de tardías, han sido insuficientes.

Amenaza

La frase es tan contundente como preocupante: “Todos los días se están realizando en promedio unas trece incautaciones en flagrancia de personas que están haciendo uso de la pólvora”. Lo dijo el comandante encargado del departamento de Policía Quindío, teniente coronel Rodrigo Ramírez Polanco, en una rueda de prensa, donde, además, dio a conocer el caso del primer quemado con pólvora en este departamento durante la actual temporada decembrina, la cual se extenderá hasta el lunes festivo 8 de enero.    

Es alarmante porque apenas han transcurrido seis días completos de diciembre, porque ya se ha vuelto común en muchos barrios, al acercarse la medianoche, escuchar las detonaciones de las papeletas, las explosiones de los voladores y el silbido de las sirenas, mientras se confunden con gritos de muchachos desafiándose para ver quién es el más valiente.    

El que, en promedio, sean trece incautaciones al día es solo un número fachada, es apenas lo que logra detectar la Policía, hay un subregistro que va a ser muy difícil de cuantificar en cifras reales. Lo cual lleva a la reflexión sobre para qué han servido las lecciones sobre las tragedias de años pasados, cuando adultos y, en especial, menores de edad han terminado, incluso, con miembros amputados por culpa de la pólvora. En 2022 fueron 16 los quemados; mientras que, en 2021, la cifra llegó a 19, solo en el Quindío.   

Pero no hay que ir tan lejos, basta con recordar el amanecer del pasado 1 de diciembre, cuando algunos armenios ni siquiera pudieron conciliar el sueño por el sinsentido de ese anárquico y desvirtuado desfile llamado alborada, el cual, a pesar de que contó con la anuencia de la administración municipal y el acompañamiento de la Policía, cada vez se parece más a la película de 2013 llamada La Purga, escrita y dirigida por James DeMonaco, y a la cual, para el público español se le dio el subtítulo de La noche de las bestias, por la locura que se desata cuando por una noche se permite cometer todo tipo de crímenes.    

El caso del joven de 17 años que se quemó en La Tebaida es diciente, él no era quien estaba manipulando el artefacto pirotécnico, según el informe de la Policía, un tercero fue el culpable de quemarle una mano y parte de la cara -quizás sin intención, pero sí con mucha responsabilidad- aunque el adolescente presentó heridas menores, casi insignificantes, sí se remarca el penoso precedente de cada año: los más vulnerables son aquellos que ni siquiera están intentando quemar pólvora.    

   Es inquietante, además, porque se supone que la manipulación de juegos pirotécnicos está prohibida, en Armenia desde hace dos años, a menos de que sea realizada por un experto, es decir, algunas personas siguen asumiendo el uso de la pólvora como una cosa de niños, lo que es un claro reflejo de que las campañas institucionales para desincentivar, además de tardías, han sido insuficientes, para concitar una reacción en el ciudadano de a pie. Falta implementar estrategias de comunicación social en los sitios, trascender el mensaje en redes sociales y olvidarse de las reuniones planificadas con el único objetivo de poder diligenciar formularios de asistencia para tener soportes con qué cobrar contratos; mensajes contundentes que lleguen a los padres -aunque ya parece un poco tarde-.   

A finales del pasado mes de noviembre en una vivienda del barrio Las Colinas de Armenia se registró un incendio menor, originado presuntamente por una explosión de artículos pirotécnicos -hasta el momento ninguna autoridad ha aclarado lo ocurrido- en ese momento la ciudad estuvo al borde de una tragedia, por fortuna, no pasó a mayores. Sin embargo, ahora, con la venta “soterrada” de pólvora al menudeo en pleno centro, ante la falta de controles y de campañas efectivas, el riesgo está ahí, como una espada de Damocles, pendiendo de un hilo, o de una mecha que se puede consumir en cualquier momento y afectar a familias inocentes.    

   Hoy, 7 de diciembre, para muchos empieza oficialmente la Navidad, no permitamos que la pólvora nos dañe la fiesta, que las ilusiones que renacen con la cercanía del cambio de año no se desvanezcan por la irresponsabilidad de algunos, digamos no a la pólvora, ese primer paso se da desde lo personal, el siguiente paso les corresponde a las autoridades.   
 

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