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Editorial / MARZO 31 DE 2023

Armas en las salas de redacción

No es percepción, hay inseguridad en el país y no solo en zonas rurales.

Armas en las salas de redacción

Foto: Twitter @elheraldoco

Resulta de la mayor gravedad la incursión de un grupo de hombres armados en las instalaciones del periódico El Heraldo de Barranquilla. El violento acto es un ataque a la libertad de prensa y a la democracia. Tiene que sentir la sala de redacción del matutino barranquillero que goza de plenas garantías para seguir ejerciendo su labor. Lo que ocurrió en el periódico de la costa no es un hecho aislado, ya son varias las intimidaciones que han denunciado medios de comunicación de esa parte del país. Las directivas de El Heraldo, a través de un comunicado de prensa, expresaron su preocupación por lo que viene ocurriendo: “En los últimos días, hemos venido siendo objeto de presiones e intimidaciones de actores armados ilegales que por distintos medios intentan divulgar sus mensajes, exigen entrevistas o buscan hacer llegar contenidos, a través de terceros, con propósitos que desconocemos”. 

Además de las manifestaciones de solidaridad con lo ocurrido, las cuales no pasarán de una elemental cortesía, el Gobierno nacional necesita hacerles sentir a los actores armados que la anunciada paz total no es posible si quienes están al margen de la ley insisten en la ruta de la intimidación, la amenaza y el ataque. Aplica para todas las organizaciones criminales, y terroristas como el ELN. Para que el país rodee y aporte a esa gran cruzada del gobierno Petro para alcanzar la paz total, quienes habitan este territorio deben saber que gozan de protección y respeto por sus derechos y que los criminales no van a ser tratados con preferencias ni con genuflexiones.  

La Fiscalía General de la Nación también debe manifestarse, por lo acontecido contra la casa editorial barranquillera tiene que haber ya una investigación abierta y andando, con actas de seguimiento hasta tener conclusiones. La Unidad Nacional de Protección está en la obligación de implementar las medidas necesarias para que quienes desde las páginas de El Heraldo están cumpliendo con el sagrado deber de informar, no sienta que su vida está en peligro. También la ciudadanía debe manifestarse; cuando el crimen ataca un medio de comunicación está atacando un derecho fundamental y ese abominable acto debe merecer el repudio colectivo y la solidaridad general. Necesario es tener presente que también medios como Zona Cero y a Impacto News han sido amenazados. 

Asiste el territorio colombiano a una época de recrudecimiento de la violencia en todas sus presentaciones y de las formas más crueles. Inevitable poner la mirada en el retrovisor. En las zonas rurales, como en las urbanas, hay hechos que lamentar todos los días. Volvieron las emboscadas a grupos de policías y soldados, se está hablando nuevamente de retenes ilegales, si creciendo de forma exponencial el cultivo de coca, otra vez aparecieron noticias de secuestros y grupos criminales están amenazando con poner bombas. Faltaba que también contra los medios de comunicación volviera la violencia, como en aquellos no muy lejanos e innombrables años, pero apareció, esta vez en la capital del Atlántico, departamento que, como la mayoría del territorio nacional, asiste a días de continua violencia en las calles.

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