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Editorial / ABRIL 09 DE 2024

Cien días I 

 “Durante su posesión, el alcalde James Padilla García sorprendió para bien al distanciarse de su predecesor al presentar una realidad que solo José Manuel Ríos Morales y su séquito de aduladores se negaban a aceptar”.  

Cien días I 

Hacer un balance de gestión del alcalde de Armenia o del gobernador del Quindío, luego de cien días en el ejercicio de sus funciones constitucionales, es muy prematuro: hay buenas sensaciones en cuanto a voluntad y disposición para trabajar en equipo, pero también hay asuntos preocupantes como el deterioro generalizado de la seguridad.    

Durante su posesión, el alcalde James Padilla García sorprendió para bien al distanciarse de su predecesor y presentar una realidad que solo José Manuel Ríos Morales y su séquito de aduladores se negaban a aceptar: el exalcalde entregó una ciudad caótica, con problemas en infraestructura, inseguridad, donde aumentó el consumo de sustancias psicoactivas, la proliferación de personas en condición de calle y la invasión del espacio público. Paradójicamente, a pesar de esa percepción acertada que sustentó, el nuevo inquilino del CAM mantuvo a gran parte de los secretarios y directores que acompañaron la gestión pasada.    

En aquel discurso del 27 de diciembre de 2023, enfatizó en la necesidad de enfrentar la inseguridad con el apoyo de las autoridades policiales y militares, así como de combatir el tráfico y consumo de drogas. También se comprometió a mejorar la infraestructura, especialmente en movilidad, con proyectos como las avenidas del Río y la perimetral del Café. Además, planeó recuperar el espacio público y promover el arte, el deporte y la cultura.    

En estos primeros meses, Padilla García cumplió la promesa de hacer un consejo de seguridad como primer acto de gobierno, lo que llevó a la alcaldía, de la mano con la Policía, a emprender intervenciones importantes —al menos durante las primeras semanas de gobierno— en puntos neurálgicos de la capital quindiana. Incluso en las noches, los armenios vimos a los uniformados desplegados, tratando de contrarrestar la percepción de abandono y desconfianza que reinaba entre propios y visitantes.  

Posteriormente, la determinación de prohibir el consumo de sustancias de psicoactivas y alcohólicas en escenarios deportivos y recreativos, en los alrededores de centros educativos, en centros hospitalarios y otros lugares públicos, caló bien entre los armenios —desterrados de parques y polideportivos por el comportamiento antisocial de algunos consumidores y conductas cero ejemplares para los menores de edad—. Sin embargo, el impulso de los operativos se fue apagando y la prohibición vía decreto desbordó la capacidad de las autoridades policiales, a tal punto que hoy, la ciudadanía se sigue quejando por la constante presencia de consumidores de droga y alcohol en parques como el del barrio Laureles.    

En estos meses, paradójicamente la iniciativa más polémica de la administración municipal no contó con la defensa presencial del alcalde, ni en las ruedas de prensa, ni en los debates públicos. Luego de muchos argumentos a favor y en contra, el concejo municipal lo autorizó a entregar en concesión algunos de los servicios de la Secretaría de Tránsito y Transporte —incluida la implementación de las denominadas fotomultas—, para los opositores, una privatización soterrada y para el oficialismo, la modernización que tanto se reclamaba para Setta.   

No obstante, dar cuenta de que haber conseguido que se aprobara esta iniciativa en el concejo como el gran logro del alcalde en los primeros cien días está fuera de lugar, solo el tiempo dirá si la concesión era lo que realmente necesitaba la movilidad de Armenia.    

Por el contrario, sí es de reconocer el trabajo que se está haciendo comuna a comuna y con diversos grupos de ciudadanos para la construcción del nuevo plan de desarrollo, solo esperamos que la carta de navegación de Armenia incluya gran parte de los aportes que está haciendo la ciudadanía y que van en consonancia con el plan de gobierno que se eligió el pasado 29 de octubre. También es de resaltar la voluntad y determinación de Padilla García de trabajar en equipo con el gobernador, eso sí, es necesario que del abrazo se pase a conformar ese tándem político que permita mejorar la realidad de armenios y quindianos, pero eso solo el tiempo lo dirá, cien días es muy poco en términos de gobierno, sin embargo, el reloj avanza.    

Mañana será el turno para referirnos a los cien días de la gestión del gobernador.  


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