Editorial / JULIO 03 DE 2022

Conversaciones incómodas

Colombia y el Quindío deben seguir hablando de inclusión y de diversidad. La homofobia y la discriminación solo ha dejado una estela de crímenes, rabia, dolor y atraso. 

Conversaciones incómodas

Históricamente a las lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer los han tratado como enfermos, los han discriminado, los han perseguido, violentado y asesinado. Solo hasta hace menos de diez años se han notado avances significativos, en una sociedad que sigue siendo machista y recalcitrante, para entender que la población LGBTIQ+ no necesita un trato ni preferencial ni diferente, solo que le sean reconocidos y respetados los mismos derechos que al resto de la población.

Por más incómodo que les parezca a muchos, hay que conversar en la sala y el comedor de la casa, en la escuela, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en los despachos públicos, en el Congreso de la República, en los medios de comunicación, en la cafetería y en cuanta parte sea, de inclusión y diversidad. La prosperidad económica y social de un territorio también depende de la aceptación de las diferencias, de la igualdad de derechos y del respeto por la orientación sexual e identidad de género de cada cual. Tratar por medio de la violencia, con rezos, terapias o cualquier otro método de convertir las preferencias e identidad sexual de alguien es propio de una sociedad atrasada y enferma.

Hay que celebrar, por tanto, los avances en el municipio de Armenia de la política pública para la población LGBTIQ+. Permitir que en la alcaldía de la capital quindiana y el concejo se hable de diversidad e inclusión es dar un paso en la dirección correcta. Además de las ya poco necesarias marchas del orgullo LGBTI, importantes en su momento para llamar la atención, la aceptación de la diversidad debe representarse en cifras de inclusión laboral, educativa, deportiva, profesional y demás, y esa es debe ser la nueva lucha. La población LGBTI ya no necesita salir a gritar en la calle que los acepten porque en eso sí se ha avanzado y mucho. Integrantes de la población con orientación sexual e identidad de género diversa acceden a la educación sin problemas, tienen presencia mediática, están en las fuerzas militares y de policía y han logrado ganarse lugares en escenarios de poder. A través del arte se ha avanzado mucho en la tolerancia, las deudas con la población LGBTIQ+ están, fundamentalmente, en el acceso a la salud, en el mercado laboral y en la aplicación de justicia. 

El último informe de mercado laboral, presentado por el Dane, muestra que para el año móvil mayo 2021 – abril 2022, la tasa global de participación de la población LGBT fue de 72,9%, siendo mayor en 7,2 puntos porcentuales respecto a la de la población no LGBT (65,6%); pero, la tasa de desempleo fue de 16,1% para la población LGBT, en comparación del 12,7% de la población heterosexual. La rama de la actividad económica que concentró el mayor número de personas ocupadas LGBT fue comercio y reparación de vehículos (17,6%); seguida de administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana (15,8%).

La conversación sobre diversidad e inclusión necesita seguir y ampliarse, en todos los escenarios (política, ciencia, salud, justicia, religión, educación, deporte, defensa y justicia, economía, etc.) hasta que deje de advertirse ese halo de incomodidad, violencia y displicencia al hablar.

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