Editorial / ENERO 17 DE 2022

Tres filtros

Ante la intensidad y variedad de los discursos políticos, de cara a las próximas legislativas, bueno sería pasar el nombre de cada candidato por tres filtros para saber qué queda de ellos.

Tres filtros

A partir de hoy solo faltarán cincuenta y seis días para que los colombianos vayan a las urnas y los quindianos elijan sus tres representantes a la Cámara y además voten por quienes ellos crean merecen ocupar una silla en el Senado de la República durante el próximo cuatrienio. Como es apenas natural toma intensidad el debate político local en redes sociales, medios de comunicación y en la vía pública. Los discursos se vuelven fogosos y los electores son bombardeados por toda suerte de promesas y propuestas.

Aunque es común la fobia de muchos a las promesas de los candidatos políticos y por eso tanta abstención y voto en blanco, hay que entender que eso es lo único que puede hacer quien propone su nombre en una contienda electoral: prometer. No está mal que lo hagan, no pueden ir más allá de proponer. Lo que sí es completamente reprochable es que mientan, desinformen o confundan a quienes además de votar por ellos se quedarán esperando, para siempre, el cumplimiento de lo prometido. 

No se entiende que para unas legislativas algunos candidatos prometan lo que por ley no pueden cumplir. Atentos, un representante a la Cámara y un senador tienen por obligaciones mayores legislar y hacer control político. Claro está, por su investidura también pueden apadrinar o acompañar la gestión de alcaldes y gobernadores, ante ministerios y demás entidades del orden nacional, pero lo fundamental es lo primero. Quienes ahora estén ofreciendo pavimentar vías, mejorar colegios, construir hospitales, legalizar barrios, etc., están mintiendo.

Por eso, el discurso es el primer filtro que tienen los votantes para decidir en dónde poner las equis este 13 de marzo. Pero no es solo el valor de la promesa lo que hay que valorar, es el pasado de quien está prometiendo y ese es el segundo filtro por el que debe pasar un candidato para merecer que voten por él. Por fortuna, hoy es muy sencillo recordar qué han hecho quienes en otras oportunidades han participado en campañas u ocupado cargos de poder. Basta con un solo clic para desnudar al mercader de la política, al tramposo o al mediocre.

El tercer filtro para decidir un voto es mirar alrededor del candidato. Un voto no solo elige una persona, con ese papel que se raya y luego se deposita en una urna se eligen las personas que acompañan al candidato. Mire bien, revise y pregunte quién o quiénes patrocinan la campaña política, asesoran al candidato y lo respaldan. Finalmente, a los primeros que tendrá que rendirles cuentas quien resulte electo no es a quienes lo eligieron en las urnas sino a sus mentores. Una vez haya pasado su candidato por esos tres filtros, vote.

Este año los quindianos tienen veintitrés nombres para elegir de allí los tres representantes a la cámara baja. Hay además, por lo menos, seis nombres quindianos con domicilio o arraigo quindiano que quieren llegar al Senado. Opciones hay, pero lo importante es apelar a ese voto de opinión o de conciencia y no sucumbir ante la presión de jefes políticos o el negocio que resulta para muchos un voto. La cédula es una poderosa arma para lograr transformaciones sociales pero cuando a ésta se le pone precio se convierte en una espada de Damocles.

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