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Opinión / DICIEMBRE 15 DE 2019

Año de coaches

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Últimamente he escuchado la frase: “Se tenía que decir y se dijo” la cual me ha puesto a pensar bastante en qué sucede en mi país y más aún en quienes la dirigen desde los mandos medios que son los que se encargan como el eje en el balancín de subir y bajar logros a su antojo.

Este ha sido un año maravilloso para los facilitadores y entrenadores en alto rendimiento empresarial —coaches— pues por fin las marcas están entendiendo la importancia de tener activos, capacitados, fortalecidos y motivados a sus trabajadores, pero he encontrado casos muy peligrosos de inflamaciones de “jefes” que no alcanzan ni remotamente a ser líderes de sí mismos lo cual y sin ninguna intención de explorar la medicina en mi región existe una abundante amenaza de “Jefitis” o “lideritis”, que no deja de ser en la mayoría de los casos tan pasajeras y poco significativas como el virus de la gripa que ataca por estos días pero, lastimosamente es contagiosa y las personas en vez de generar el cambio se dejan impregnar por falsas y pasajeras ideas personales y olvidan el significado macro de cada plan departamental.

Nada más maravilloso que lograr ser seleccionado como director y cabeza de un proyecto, pero nada más perjudicial que dejarse atacar por dos enemigos terribles: el primer enemigo es el EGO —Engrandecimiento General del Orgullo—, donde inserto una de mis frases banderas y enseñada a buenos líderes en construcción, “El Exceso de EGO mata el talento” y el segundo enemigo mortal de aquellos que olvidan a cada uno de sus compañeros es la falta de inteligencia para trabajar en equipo; se vuelven generadores de dunas estando en la cima y como esfinge erguida muestran cómo han construido desde su ser cada logro, es más, se atreven a decir que ellos fueron los artífices de tan maravilloso proyecto y sus acompañantes recibieron educación, procedimiento y normas de este trabajo… sin mucho que agregar, solo fueron contratados para lo que él o ella ya dejaron construido.

Por favor amigos, por favor lectores recuerden que venimos en grupo, debemos ser grupo y generar con nuestros pares; Que el mundo es más dócil, llevadero y maravilloso si tenemos personas que nos acompañen en nuestro trascender. Acá dejo otra frase: “El secreto de mi éxito es rodearme de personas más inteligentes que yo” y eso debe hacer, recordar que cuando llegan las felicitaciones al equipo todas son congruentes en quien dirige, que cada uno de sus logros es su logro máximo, el peso de su buen proceder está en la capacidad de quien realmente entiende la potente fusión de la palabra líder.

Siempre alguien está con la palabra perfecta, el comentario que enseña y como guía estar ahí para aprender y aprehender del mismo lo cual con el tiempo me dará la oportunidad de educar en la vanguardia y con el conocimiento fresco, los buenos líderes hacen crecer a su gente mientras que los malos los estancan, es más, al terminar el contrato dicen que están “decepcionados” pues no eran lo que esperaba. Típico del jefe temeroso sin argumentos. 

Un jefe de poca monta no es capaz de agradecer a su equipo, de valorar a quienes acompañaron su crecimiento y el problema más grande es que al final desdibuja completamente el proceso y se deforma.


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