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Opinión / JUNIO 12 DE 2023

Colcha de relatos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La literatura es pasión, energía, vida que se expresa en letras, aliada de la historia y de la pervivencia, es una experiencia única, tanto para quien escribe, como para aquellos que leemos.

Un libro es un cómplice perfecto para soñar, viajar, conocer, trasladarse en el tiempo y volver a la gloria del pasado, a la existencia de civilizaciones idas, a las emociones de personas que ya están en la eternidad, a sus vivencias… en fin, es una magia inagotable y sorprendente.

De allí la importancia de los procesos culturales, que buscan no solamente fomentar la lectura, sino también orientar a los participantes a emprender nuevas creaciones, que nutran el patrimonio cultural y permitan que el arte escrito se siga creando en sus diferentes géneros y que el pensamiento (a veces tan fugaz y efímero), se materialice en textos, para que pueda perdurar y comunicarse a otras mentes, alimentándose y creciendo.

Es el caso de la Tertulia Café y Letras Renata, que durante casi dos décadas de existencia en el Quindío, ha sido una trinchera cultural, en medio de la guerra de desinformación, imperio de medios digitales, indiferencia literaria, aridez creativa y bajos niveles de lectura en la población, entre otros males que marchitan el espíritu y empobrecen la mente.

Cada año nuevos proyectos y novedosas publicaciones, alimentan el alma colectiva, visibilizan el talento para las letras y nos permiten leernos, desde las historias sencillas que surgen en la cotidianidad.

Este año, están armando una “colcha de relatos”, con la misma dedicación con la cual las abuelas y tías mantenían viva una tradición que todavía se conserva (aunque en menor escala). Solían coleccionar retazos de muchos colores y texturas, de diversos tamaños, resultado de costuras, prendas de vestir reformadas o desechadas y procesos que se hacían dentro del hogar, en tiempos en los cuales más cosas se hacían y menos se compraban. Cuando contaban con una cantidad suficiente, tejían las tardes bordando recuerdos y conectando unos retazos con otros, hasta lograr sorprendentes y enormes colchas, que vestían con honor y creatividad las camas.

Dando una nueva vida a esa metáfora, Renata está creando los viernes en la tarde, a veces desde la Biblioteca de la Sociedad de Mejores Públicas y otras desde la Corporación Municipal de Cultura, relatos nuevos a partir de experiencias antiguas. El eje narrativo es la resiliencia, esa maravillosa capacidad humana para superar eventos traumáticos como la muerte de un ser querido o alguna pérdida. 

En un contexto de violencia urbana, post pandemia y fragilidad en la supuesta paz con los actores armados, en el cual las personas hemos afrontado muchos duelos y seguimos recibiendo noticias que duelen, es necesario que podamos vaciar en el papel: el dolor, la angustia, la incertidumbre, el miedo, la zozobra y crear, con el líquido sanador de la tinta, una nueva esperanza, otra vida, caminos de posibilidad. 

Que esa colcha de relatos sea un cobertor sanador, que nos limpie las heridas del alma y nos permita renacer, florecer y resurgir, como una gigantesca y poderosa ave fénix.
 


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