l
Opinión / OCTUBRE 03 DE 2022

Colegio campestre

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hace 45 años, en 1977, Cielo Martínez Niño, Judith Martínez Niño y Clara Inés Gómez de Vallejo dieron inicio a una aventura guiada por un sueño: educar a los niños y las niñas en un ambiente natural, abiertos a la curiosidad y el asombro, estimulando su inteligencia, desarrollando su talento y haciendo del aprendizaje un viaje hacia muchos mundos.

Les corría por la sangre la vocación heredada de la primera maestra de Armenia, Ernestina Aguado, quien fue tía de su abuela y de una ‘tía madre’, educadora por 48 años, Edelmira Niño Nieto, que tuvo mucho que ver en la formación de su carácter y convicciones. La llamaban “Nenita” y fue la inspiradora del proyecto, que nació como “Preescolar Nenita”, tomando en 1981 el nombre: Colegio Campestre Edelmira Niño Nieto.

Se ha consolidado como una institución educativa que ha logrado construir, en la  planta física, el modelo pedagógico y propuesta formativa, en el sistema evaluativo y la gestión de la convivencia, diferencias que han marcado una huella de calidad, autenticidad y lo más importante: felicidad para sus estudiantes.

Han sido muchas las generaciones de jóvenes que se han formado con un modelo audaz, innovador y dinámico, que llevan en su corazón la huella de una institución diferente.

La orientación pedagógica se apoyó en Jean Piaget, psicólogo constructivista apasionado por la humanidad y sobre todo, por los niños. Decía: “El objetivo principal de la educación en las escuelas debería ser la creación de hombres y mujeres que son capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres y mujeres que son creativos, inventivos y descubridores, que pueden ser críticos, verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece”. Esta filosofía, se alinea con las prácticas del Colegio, que se ha orientado además  por los postulados de la pedagogía Waldor, en y para la libertad, y las propuestas de la pedagogía conceptual, sustentada en el desarrollo del pensamiento, más que en el aprendizaje de contenidos; priorizando el crecimiento integral del individuo, su estabilidad emocional y felicidad.

El Colegio le ha brindado un aporte fundamental a la sociedad quindiana, con convicción por la formación, más que por la transmisión y repetición; es una institución para la cual el ser humano, con todas sus complejidades y diferencias, constituye el eje fundamental del quehacer pedagógico, un lugar por el que se desplazan libres, aves y pequeñas mascotas, que crean un contexto de bienestar, paisaje, autonomía y total respeto por la diferencia. Forma personas sanas, creativas, innovadoras, capaces para convivir y sigue dejando huella desde la educación, la misión más noble a la que cualquier ser humano puede dedicar su existencia. Imperecedera gratitud para las fundadoras y todos los que han brindado un aporte, desde su talento y amor, para hacer de esta, una incomparable institución.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net