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Opinión / JULIO 20 DE 2009

Dios y patria

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Los antiguos códigos de honor de hombres de otras épocas, se regían por esta sencilla y profunda consigna: Dios, como inspiración suprema de todas sus actuaciones, como luz que iluminaba su alma y regía sus destinos, y Patria, como vínculo sobrenatural con la tierra en la cual habían recibido el don de la vida, como madre sagrada a la cual honrar, respetar y defender, por encima de cualquier cosa.

Hoy, 20 de julio, día solemne en el cual Colombia celebra un aniversario más de su independencia, en la que conmemoramos la soberanía y autonomía, la sublime libertad, resulta oportuno recordar estas palabras, para hacerlas nuestras en el momento presente, y volver a permitir que en el alma habite Dios, y recordar que la Patria merece ser honrada, amada, protegida, engrandecida y defendida.

Hoy estamos de fiesta los que recibimos el privilegio de nacer en este paraíso, que con todas las dificultades que afronta, sigue siendo el mejor sitio en el mundo, aquel donde hemos visto los amaneceres más bellos y los atardeceres más sobrecogedores, ese donde se encuentran los paisajes más hermosos, los mejores lugares y la gente más linda.

¿Qué podemos obsequiar a la Madre Patria en el aniversario de su independencia?

1. Amar al país y expresar nuestro amor en palabras y acciones. Debemos hablar bien de Colombia y sus habitantes, superar el lenguaje de la crítica, el lamento y el reproche, permitir que el optimismo y la esperanza nos inunden, hacer de lo que decimos cada día un acto de fe, un compromiso y una promesa, porque un mejor futuro empieza a construirse en lo que decimos a diario.

2. Hacer todo lo que hacemos con pasión y excelencia. Si trabajamos, hacerlo con amor y entusiasmo, experimentando gratitud por la posibilidad de contar con un oficio útil y un salario para satisfacer nuestras necesidades. Si estudiamos, hacerlo con orientación al perfeccionamiento constante, con disciplina y entrega. Si amamos, respiramos, caminamos, escribimos, leemos, suspiramos, escuchamos… Hacerlo con toda la fuerza que vive en nuestro espíritu.

3. Construir la fraternidad que tanto necesita Colombia. Uno de los problemas más graves y tristes que afronta el país es el conflicto, que está presente en todos los ámbitos y espacios. Solo habrá paz si empezamos a sembrar perdón en cada corazón, si cambiamos la perspectiva del egoísmo por una vocación de generosidad, y volcamos la intolerancia en comprensión y el maltrato en afecto. Eso es posible si nos llenamos de amor y empezamos a esparcirlo en nuestro entorno.

4. Hacer bien lo que nos corresponde. Si cada uno de nosotros y nosotras procura que en el metro cuadrado donde habita exista sana convivencia, generosidad, alegría, buena actitud, honestidad, transparencia, la suma de los millones de metros cuadrados que integran este territorio magnífico empezará a transformarse para mejorar.

Porque la vida es lo que tú haces de ella, si quieres que algo esté mejor en el mundo… Que Colombia esté mejor, hoy que celebra su fiesta de independencia, empieza tú, comienza por ti.

Feliz 20 de julio para todos y todas.

angelaquindio@hotmail.com

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