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Opinión / ABRIL 13 DE 2024

Economía creativa musical. parte 2

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Continuando con posibles líneas de explotación en la industria musical…

Hay un contrato de edición cuando la obra está generada –es diferente editora musical a disquera, agregador y distribuidor-.  Editor: ¨persona jurídica o natural que administra derechos sobre composiciones, no se vuelve dueño. Ofrece, negocia y recibe el dinero producto de su gestión, tiene contactos, conoce la infraestructura, la industria, lleva la canción a una productora audiovisual para que la sincronicen y suene en la hora audiovisual, lleva la canción para que la cante un artista del sello, pone la música a sonar. 

Contrato de editorial en Colombia -Ley 23-. Se refiere en su naturaleza a obras literarias, no es un contrato típico. Puede ser a título de sesión o a título de licencia –préstamo de uso durante un tiempo para ser administrado-. Importante: debe haber una cláusula donde se reasignen los derechos. 

Contrato de cesión de derechos –tengo la obra, alguien quiere comprar los derechos patrimoniales-, se debe registrar ante Dirección Nacional de Derechos de Autor –proceso gratuito y en línea. Permite tener evidencia de la propiedad. Importante: la propiedad nace con la creación-. 

Contrato para compra de catálogo –una obra tiene derechos de propiedad. Si soy el dueño tengo derechos patrimoniales-, se pagan regalías por posibles utilidades futuras. Vender un derecho musical no es lo mismo que vender un carro porque es un derecho intangible. 

Contratos con sociedades de recaudo –recaudan regalías por el uso de composiciones en comunicación pública-. 

Contratos de licencia de uso sobre composiciones –sobre derechos patrimoniales o sincronización. Quiero hacer un cover de una canción, siempre necesitaré licencia. Si soy el dueño de la canción puedo recibir un pago por la licencia que daré-. 

Contrato splits sheets u obra en colaboración –acuerdo de distribución de porcentajes de participación en composición. ¿De cuánto soy dueño? Eso no se presume-. Puede venderse porcentajes a quien queramos. Importante: aunque tenga un porcentaje bajo debe tener aceptación o acuerdo de todos los vinculados. 

Contrato de fijación en fonograma –autorización que doy a quien va a grabar para incorporar mi obra en su grabación-.

Estos contratos solo en lo relacionado con la composición. Hay muchas posibilidades de negociación… Se recomienda inventariar los derechos que hay en composición y formalizar –firmar documento- para saber a qué se tiene derecho.

Respecto al negocio discográfico. Se encuentran agentes importantes de referencia como los sellos discográficos -tienen derechos conexos en calidad de productores fonográficos-. Hay diferencia entre ser productor fonográfico –Ley 23, Convenio Roma y WPPT (Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas). Es cualquier persona natural o jurídica que por su cuenta y riesgo fije una obra musical en un formato físico llamado fonograma o master de grabación- y productor musical –es la persona física que hace el ejercicio de fijar la obra musical¨-.

Hoy la invitación es a monetizar en la cadena productiva de la industria musical. Te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. 

Agradecimientos a Cámara de Comercio de Medellín, Lumen Legal, Hemisferio Derecho Abogados, Juan Camilo Restrepo, Mónica María Zuluaga. Por: ICAB


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