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Opinión / NOVIEMBRE 28 DE 2019

Educación superior para el futuro

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Es importante reconocer que la educación superior, actualmente, enfrenta un sinnúmero de retos y es nuestro compromiso institucional discutir el rol futuro de esta educación, frente a aspectos como el impacto de los avances tecnológicos y la necesidad de crear sociedades más sostenibles. 

Así entonces, los líderes y expertos en educación deben propiciar un análisis para compartir diferentes visiones sobre la temática, y dinamizar un diálogo abierto que busque identificar, a partir de los retos específicos del mundo actual, necesidades particularidades desde la cultura, la  tradición, la religión, la población, el lenguaje, la política y la economía, entre otros aspectos. Es esta diversidad la que permite originar propuestas innovadoras que traspasen las fronteras regionales y nacionales en búsqueda de una educación más globalizada, pertinente e interconectada. 

Por ello, la educación superior tiene un papel preponderante en la propuesta de soluciones para encaminar el desarrollo social y en la promoción del debate sobre las dimensiones éticas y sociales de los cambios que se están dando en el mundo y establecer, desde sus ejes misionales de docencia, investigación y proyección social, el intercambio y el aprendizaje de otras experiencias y prácticas que compartan el objetivo común de avanzar y trasformar el entorno y la sociedad en que vivimos, hacia un verdadero bienestar colectivo.   

 En este sentido, las instituciones de educación superior deben estar conscientes de que se requiere avanzar hacia propuestas educativas más pertinentes, flexibles y ágiles, que se enfoquen en resultados de aprendizaje de habilidades básicas y fundacionales, transversales en la formación de cada individuo; entre otras, aquellas que permitan a los nuevos graduados, profesionales en diferentes áreas del conocimiento, el reto de actualizar sus conocimientos, adaptarse y reinventarse de acuerdo con el mercado laboral en el que la constante va a ser el cambio; es decir, para escenarios de elevada complejidad.

La universidad del Quindío, entonces, y en ese camino hacia la propuesta y materialización de nuevas iniciativas académicas, plantea una oferta de formación continua y complementaria como cursos cortos, diplomados, espacios de actualización de acuerdo con las necesidades que se van presentando y a fin de que las personas nunca dejen de aprender y puedan acreditar, además del conocimiento, el saber hacer. Lo anterior, se está llevando a cabo para dar respuesta a los requerimientos laborales y tecnológicos de empresas que evolucionan a una gran velocidad y demandan cambios educativos inmediatos, que exigen ofertas de formación a la medida. 

Así, el compromiso de la educación superior deberá ser implementar prácticas académicas efectivas, que replanteen sus ya obsoletas dinámicas y  que brinden herramientas para un ineludible aprendizaje a lo largo de la vida.


Marta Luz Valencia Castrillón


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