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Opinión / OCTUBRE 26 DE 2019

El campo se queda solo

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hay un tema que no he escuchado que se hubiera tratado en la mesa de negociaciones de La Habana durante el proceso de varios años, el cual terminó con la firma del tratado paz: ¿Cómo hacer que la gente que salió en estampida de su región vuelva al campo?

Mientras el censo de población colombiana, efectuado en el año 1928, arrojó que de un total de 7.851.000 habitantes, el 31% vivía en zonas urbanas y 69% en rurales, el censo del año 2018 indicó que de 44.164.417 habitantes, el 77,1% ocupa las cabeceras municipales, el 7,1% los centros poblados y tan solo un 15,8 % se encuentra disperso en el sector rural.

Estas cifras revelan que en la actualidad el campo colombiano cuenta con aproximadamente 7,5 millones de personas, muy poca gente para una extensión de 1.141 kilómetros cuadrados —territorio continental—.

El conflicto armado es responsable por una cuota muy alta de los desplazamientos del campo a la ciudad. Adicionalmente, el deseo de superación de los jóvenes, su sagrado derecho de educarse para ser personas útiles a la sociedad y realizar su proyecto de vida y, últimamente los grupos armados y la minería ilegal, también han contribuido a la desolación de muchas zonas rurales de Colombia.

En el Quindío se cumplen expresamente estos porcentajes: 85% de la población vive en la capital y los centros urbanos y el 15% en la zona rural. Pero ahí no termina el problema: de ese pequeño grupo de habitantes del campo, el 72% supera los 65 años de edad.

Por esta razón es que los productores de café se ven obligados a desplazarse a departamentos como Cauca y Nariño, entre otros, para conseguir recolectores de su cosecha, con todas las consecuencias sociales que este fenómeno migratorio presenta.

Esto va a producir muy rápidamente la carencia de seres humanos que realicen las labores agropecuarias necesarias para producir alimentos de quienes residimos en las ciudades, una gran amenaza para las generaciones que nos han de suceder.

Escuchando los candidatos a la gobernación del Quindío, a las alcaldías, concejos municipales y la asamblea departamental, ninguno hasta la fecha ha incluido en su programa de gobierno estrategias, planes, programas y proyectos con el fin de repoblar el campo.

Hago un llamado a los medios de comunicación y a la ciudadanía, para que en los debates, entrevistas, reuniones, conversatorios etc., les pregunten a los candidatos: ¿Cuál es la estrategia incluida en su programa de gobierno para repoblar el campo en nuestro departamento?

Si ellos no se han percatado de esta amenaza, ayudémosles con esa pregunta y exijamos como ciudadanos con derechos, que se ocupen más temprano que tarde de este tema. 


Fernando Tafurt Ríos
f.tafurt@gmail.com

@FTafurt


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