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Opinión / MAYO 25 DE 2024

El circo del dinero

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Todos estamos claros que en el mundo siempre ha ganado más el que miente que el que educa y aunque sé que empiezo duro con este comentario perdón, pero es real. Podría alguien decir que ganan más los deportistas o los cantantes pero, ahí si difiero absolutamente de cualquiera que piense que un futbolista “all star” gana demasiado porque para ganar lo que gana, se levanta a las 4 a. m. a entrenar, 2 horas después se ducha, desayuna y ¿qué va a hacer?, entrenar toda la mañana y almuerza muy bien pero solo es reposar y a entrenar y en los breves espacios ve videos y videos y jugadas de contrincantes asumiendo estrategias de juego como en el ajedrez que cada movimiento hecho trae consigo más de 10 jugadas posibles posteriores. En el arte es igual y saben que conozco de primera mano que debemos comprar instrumentos, mantenerlos bien, cuidar cada detalle, escribir, ensayar y no es nada económico el alquiler de un espacio breve en cualquier academia, soportar que le paguen a los de tarima, sonido, luces, efectos y demás útiles visuales y a nosotros los artistas nos digan “agradezcan que les brindamos una ventana para presentar su trabajo” por que eso en Colombia es un descaro, pero real. Un mentiroso con una estrategia poderosa, aliados igual de malintencionados liderando desde su poca capacidad y mediocres tácticas de trabajo es capaz de volverse indispensable y como borregos detrás del pastor corremos a creerles y repito, hablan mucho pero al final no dan nada de valoración a quienes se ocupan de la educación y también del entretenimiento de una sociedad. Un maestro es quien nos educa y forja líderes reales. Un artista o deportista es aquel que deja un país en alto en cualquier parte del mundo y esto me da pie para preguntar ¿Qué líder político hasta hoy ha dejado el nombre de mi patria grande y chica en alto?, quien merecerá el próximo busto o la gran estatua en la plaza de Bolívar.

Martin Luther King dijo: “No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”. Quiero que ustedes piensen lo siguiente, ¿Nos merecemos el lugar donde vivimos y sus acontecimientos? y estoy enfocándome en el malestar que causa la envidia en la sociedad porque para un grupo de amigos que día a día se levantan para generar trabajo y activar la economía de nuestra ciudad ese es el verdadero malestar que nos ataca y reduce. No podemos permitir que exista una barrera, una cerradura o un cerrojo y mucho menos un grupo de conformistas que crean que cargan con la verdad absoluta y que asumen que su circo en carpas de dinero es el que domina nuestras ideas. Adelante maestros, sigan formando personas de bien que los malos serán reducidos, adelante deportistas que su esfuerzo será premiado y por supuesto colegas artistas no dejen de trabajar que en algún momento encontraremos quienes nos valoren y paguen lo que merecemos y cuando volvamos solo sea de vacaciones porque el valor del logro será mucho más grande que cualquier pago. 

Mientras existan mediocres que se refieran a la educación o a las capacitaciones como espacios para hablar bobadas seguiremos así, tal cual y como dice la frase: “cuando no se para donde voy cualquier viento está a mi favor”.


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