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Opinión / SEPTIEMBRE 07 DE 2022

Espíritu de colibrí

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En un jardín en lo alto de la montaña me encontré un colibrí. En sus alas empezaba el arcoíris y su baile era muy melódico y con una sutileza en cada movimiento. Me dejó entrar por un microsegundo a su espacio, que es un universo de energía donde se pueden percibir colores que difícilmente veo con mis ojos.

Esta energía espiritual y mítica tan pequeña, pero tan antigua que ha sido mensajero del dios de la guerra y que en algunas descripciones llega a ser agresivo, me enseñó hoy que su fuerza es única porque puede volar libremente, siempre será un viajero y amará la montaña donde puede descubrir de manera solitaria más formas de volar. No puede caminar, pero sus alas son más rápidas, busca las flores más lindas porque sabe que puede hacer que haya cada vez más y que se llenen los bosques y jardines dejando que los otros seres puedan ver algo de ellas. 

El colibrí no busca un propósito porque está convencido que lo tiene y su vida entera es su propósito, no persigue una felicidad efímera porque su fuerza llena el camino de felicidad real, no tiene miedo de estar solo porque es en la soledad que más destellos emana y donde encuentra su fuerza interior. 

El colibrí me enseñó a confiar en mi fuerza interior y en aprender a escuchar mi valor aventurero, seguir el viaje sin miedo y entender que podemos ser tan libres como nuestra energía, tan diversos como esos colores que vi, tan rápidos como sus alas y tan hermosos como las flores que poliniza. 

Me enseñó a amar mi energía y emprender un viaje cada día donde no me preocupe la fuerza, porque estoy seguro que la tengo de sobra, hoy aprendí que no quiero agradar a nadie, solo quiero seguir mi energía y vivir cada experiencia al máximo, disfrutando cada momento, existiendo con el sol, la lluvia y siendo la aventura. 

Hoy quiero compartir con ustedes mi experiencia en ese microsegundo en el mundo del colibrí y tal vez llegar a algún lugar de su mente para llevarlos a una reflexión: “No hay vida sin propósito ni propósito sin aventura”. Somos esa aventura que queremos ser y es momento de emprender el viaje a encontrar en nuestro interior esa energía sutil que nos acerque cada vez más a la libertad.  

Espero que ahí donde estés logres también entender tu fuerza y comprender el sentido que tiene tu vida, sin importar que haces en tu día a día, solo confía en ti y en tu presente, ese es el camino.


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