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Opinión / MARZO 13 DE 2023

Fusilamiento de un coronel en Armenia

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El 18 de octubre de 1899 estalló la guerra de los Mil Días. Por la ubicación estratégica de Salento sobre el Camino del Quindío, frecuentemente se bloqueaba e interceptaba la ruta por las fuerzas en contienda, con el propósito de cortar el paso a las tropas que transitaban de Ibagué a Cartago y Antioquia.

Durante la guerra de los Mil Días, en Armenia se llevaron a cabo importantes actos que, aunque no están ligados a la historia de la ciudad, si lo están con la guerra. Por ejemplo, el célebre asalto de la guerrilla del coronel Miguel Antonio Echavarría, quien finalmente fue fusilado en Armenia, siendo este el primero y único fusilamiento que con ceremonia se llevó a cabo en la capital del Quindío.

La noche del 9 de abril, las milicias de Echavarría fueron atisbadas en la orilla del río Quindío, por mujeres que se disponían a las labores de aprovisionamiento de agua y lavado de ropas; vieron cuando el grupo de Echavarría acampaba a orillas del río. En la madrugada del 10 de abril, a eso de las 3:15 a. m., el coronel, montado en su caballo zaino, escoltado por unos cincuenta guerrilleros, armados de fusiles, cuchillos y machetes, atacaron a Armenia.

Las fuerzas del gobierno estaban a órdenes de Jesús María Villegas (a. “El Oso”), quien habitaba en la casa de Laureano Barrera Hincapié.  El “oso”, tenía al mando treinta soldados del gobierno dotados de un buen arsenal. Apenas se suscitaron los primeros disparos éste huyó despavorido en paños menores, rumbo al alto de “Corocito”, por el camino que conducía a Circasia, dejando a la deriva la defensa del pueblo.

Forrado en su chaqueta verde oliva, Echavarría organizó el ataque. El destacamento guerrillero lo organizó en dos grupos; el primero, el más numeroso, se encargó de atacar la Consistorial; y el segundo, se dedicó a la búsqueda de Manuel Barrera. Los encargados del ataque a la plaza abrieron las puertas de la casa de gobierno, substrajeron muebles, archivos y hasta el reloj de péndulo, y amontonaron todo en la mitad de la plaza, procediendo luego a incinerar todo.  Plomo y pólvora salía de los tejados y de las barricadas de la casa municipal, cadáveres con las entrañas abiertas y cabezas, dedos y brazos desgajados se miraban por doquier.

El segundo grupo se dedicó a la búsqueda de Manuel Barrera, lo buscaba Echavarría con empeño, Barrera había asesinado a su padre en la plaza de Chicoral en el Tolima. Barrera, fue hallado muerto, con la lengua afuera, colgado del reloj del campanario de la iglesia.

El día 11, Echavarría y su gente salió en dirección de Calarcá.  Allí, en compañía de Eliseo Villa, huyó y se internó en las montañas de Maravelez, en donde una comisión del gobierno lo capturó, y lo llevó al punto denominado el Edén, lo condujeron a Armenia y de allí a Cartago, donde le decretaron un consejo de guerra.

El consejo sesionó los días 23 y 24 de julio de 1902, lo declaró culpable y condenó a la pena de muerte, cuyo cumplimiento debía efectuarse en Pereira, pero finalmente se convino designar la plaza de Armenia. Frente a la casa Consistorial, fue ejecutado.  Sus últimas palabras fueron: “Ofendí y me ofendieron. Adiós mundo”. Solo se oyó la salva del pelotón de fusilamiento.


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