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Opinión / JULIO 27 DE 2009

Las bondades de estudiar

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Viene dándose en Colombia un positivo auge en torno a la promoción de la educación superior. Tuvo su inicio en el año 2003 con la creación de los Centros Regionales de Educación Superior Ceres, que permitieron a lo largo y ancho de la geografía nacional que muchas personas de diferentes edades accedieran a programas de formación técnica, tecnológica y profesional en los sitios más recónditos de nuestro territorio. Esta iniciativa del gobierno nacional generó un incremento interesante en la cobertura en este nivel educativo.
Después se dio paso a múltiples opciones de crédito a través del Icetex, que se han venido aumentando, incluyendo en la actualidad alternativas sumamente atractivas que incluyen el acceso a incentivos no reembolsables, a subsidios de diversas categorías e incluso a créditos para manutención de los universitarios.
Ahora el gobierno departamental crea un fondo para el ingreso y permanencia en la educación superior. que se une a una figura similar creada en el pasado cuatrienio en el municipio de Armenia.
Finalmente, el Sena en asocio con universidades de relevancia nacional como la Remington —con sede principal en Medellín— la Antonio Nariño y la Escuela de Administración y Mercadotecnia, ofrece programas de formación tecnológica, de gran pertinencia con el momento histórico actual y sus exigencias, ofertando cupos gratuitos para personas pertenecientes a los estratos 1, 2 y 3 del Sisbén.
Mejor dicho, se han ido consolidando tantas y tan buenas opciones, que como dice el cuento: “El que no estudie, es porque en verdad no quiere”, pues las oportunidades están dadas a nivel académico, financiero e institucional para que las personas, en especial aquellas pertenecientes a los sectores sociales con menores garantías y mayores necesidades, hagan de esta la opción para mejorar su vida, desarrollar su entorno y contribuir desde el conocimiento al progreso local, departamental, regional y nacional.  Ahora es posible estudiar, con todas las garantías para convertirse en un técnico, tecnólogo o profesional.
Ahora bien, ¿para qué estudiar? Primero, para realizarse como persona, a través del aprovechamiento de la inteligencia que hemos recibido y la ampliación de nuestros horizontes mentales. Segundo, para profundizar en un área del conocimiento que nos resulta atractiva, aprender lo que otros con inquietudes similares a las nuestras han descubierto, propuesto o inventado, y generar nuevas opciones en la historia magnífica e imparable del saber. Tercero, para brindar un aporte significativo al progreso en todas sus dimensiones y contribuir con nuestro trabajo a la generación de mejores condiciones de vida para todos. Cuarto, para utilizar el tiempo de la mejor manera, para no desperdiciarlo en actividades vanas, sino aprovecharlo al máximo en algo edificante, productivo y satisfactorio. Quinto, para construirle a nuestros hijos mejores horizontes de los que nosotros tuvimos, y consolidar una situación familiar que nos permita ofrecerles a ellos y ellas la opción de ingresar a la universidad y hacerse a su vez técnicos, tecnólogos o profesionales en algo que les guste y les produzca felicidad, aquello en lo que tengan talento e interés, para que cada uno y cada una puedan beneficiarse con las bondades de estudiar y seguir construyendo un mejor futuro para todos.
 angelaquindio@hotmail.com

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