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Opinión / JULIO 29 DE 2012

Lo poco para la mucho

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

  Hoy de nuevo nos llega la reflexión clara y real acerca de la suficiencia de recursos necesarios de los cuales dispone el planeta para atender los requerimientos mínimos de la totalidad de la población. Pero también de la indispensable cooperación del hombre para procurar que esto sea posible.

Y es precisamente esto lo que falta. Es el egoísmo, la ambición, los factores obstaculizantes para hacer posible que todos los hombres, sin excepción, logren el acceso a una vida digna, bajo las condiciones mínimas de alimentación, vivienda, salud, educación y bienestar.  Es justo esto lo que ocasiona todo tipo de conflictos sociales y económicos. Esa proporción de tan solo un 20% de la población con el control del 80% de la riqueza mundial, lo dice todo.

La brecha es demasiado amplia y frente a esta realidad, todos quienes nos consideramos seguidores de una doctrina cristiana, debemos pellizcarnos y dejar a un lado la indiferencia. Puede ser que en manos de nosotros estén tan solo esos pocos panes o esos pescados que el Maestro Jesús utilizó para satisfacer el hambre de la multitud que le seguía.

Elementos que pueden estar representados en nuestra capacidad de acción, de gestión, de cooperación con la causa de los mas vulnerables o en lo mucho o poco de otra serie de recursos humanos, técnicos, profesionales o técnicos para ponerlos al servicio accesible de quienes los requieren en un momento dado. O en la posibilidad de impulsar causas que propendan por la reivindicación de las clases marginadas.

Hoy el apóstol San Pablo nos esta exhortando a llevar una vida digna de ese llamamiento que se nos hace y para lo cual requerimos de mucha humildad, amabilidad, comprensión, soportándonos mutuamente con amor, esforzándonos en mantenernos unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz. Nos habla de un solo Señor, de una sola fe, de un solo bautismo, de un solo Dios y Padre de todos que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.  Sin embargo, la realidad, los hechos demuestran algo muy diferente. Ignoramos esas palabras, esa exhortación y es allí donde se originan todas esas situaciones de violencia, de injusticia, de miseria.

Lo que cada uno de nosotros deja de hacer, prestando oídos sordos a estas invitaciones que de diferentes maneras recibimos para hacer lo que nos corresponde en la búsqueda de satisfacer tantas necesidades, conduce a que una proporción apreciable de ella, no lo logre. Es necesario entonces permanecer muy atentos a escuchar y atender ese llamado que llega a través de lo que observamos, lo que escuchamos, lo que leemos, lo que percibimos o incluso lo que intuimos, pero ante lo cual nos mostramos indiferentes, cuando nos falta la buena voluntad debida.

Así sea muy poco lo que tengamos, es mucho lo que con eso podemos hacer. Y esto no es exclusiva cuestión de credos, es la realidad que debemos atender en la búsqueda de un mundo mejor para todos, haciendo cada quien lo suyo, independiente que otros lo hagan o no y de que otros piensen diferente. También el respeto a la diferencia cuenta. 


alarce_4@hotmail.com
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