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Opinión / NOVIEMBRE 09 DE 2022

Los días grises y la tristeza

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Hay un efecto directo entre nuestro estado de ánimo y el clima del sitio donde vivimos. En los países que tienen estaciones las personas aumentan sus sensaciones de tristeza en invierno y cuando sale el sol llega la felicidad, la luz del sol nos genera mucha energía que es traducida en felicidad y ánimo para realizar nuestras actividades diarias.

En nuestro país no hay estaciones radicales, nuestro clima tropical nos ayuda a tener más ánimo y a sentir más felicidad. Sin embargo, el cambio climático y el aumento de las lluvias ha permitido que esta dinámica cambie, estamos enfrentados a temporadas largas de lluvia, temperaturas más bajas casi todo el año y días más grises y sin sol. 

Todos estos cambios influyen en nosotros, nuestro estado de ánimo, motivación en el día a día e incluso afecta nuestros planes teniendo más apatía para salir, menos energía en la cotidianidad que nos puede hacer sentir tristes o depresivos. 

Hay que hacer consciente este mecanismo para comprender que podemos continuar la vida a pesar de los cambios en el clima o el frío que sintamos. Gran parte de esto puede estar ligado a una creencia donde las mejores experiencias se han asociado con situaciones en el mar, en sitios muy cálidos con piscina o donde podemos estar más ligeros de ropa. 

Asociemos nuevas situaciones con pensamientos y creencias de bienestar a pesar de la lluvia o los días grises, comprendamos que podemos ser felices a pesar de todo y que no dependemos de una situación específica ya que le podemos sacar provecho a ese día lluvioso donde no sale el sol. 

No les voy a dar un listado de alternativas conductuales o actividades que puedan realizar cuando hace frío, solo les voy a plantear que se puede pensar de forma distinta para conseguir sentirse de forma distinta y por ende comportarnos de manera más positiva y asertiva frente a la situación. 

Así cuando salgamos a la ventana y veamos que está lloviendo y que el día es gris podamos hablar de forma diferente asociando el lenguaje con ese pensamiento alternativo como: “Hoy en este día tengo la oportunidad de ser feliz y disfrutar también de la lluvia”, cambiemos tantos discursos ‘de que pereza la lluvia’, ‘está lloviendo y no podré hacer nada’, ‘ya no para de llover y todo se ha dañado’, ‘este clima está cada vez peor’”. 

Dejemos de asociar simplemente el invierno con algo negativo o con mayor tristeza, tal vez de ahora en adelante debamos acostumbrarnos a mayores procesos invernales y esto debe ser muy positivo si entendemos que simplemente es un clima y que podemos ser muy felices.  


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