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Opinión / SEPTIEMBRE 04 DE 2023

Los pacientes del doctor García

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Recientemente el presidente Petro recomendó la serie española ‘Los pacientes del doctor García’. Mi condición de pensionado feliz me permite disfrutar del buen cine, de la buena música y de la buena literatura. Cuando el presidente la recomendó, yo ya la había disfrutado. Es una serie como las que a mí me gustan, al igual que la literatura; de esas que al leer el primer párrafo o ver el planteamiento en las primeras escenas, ya no le permiten a uno dejar de verlas, lo aíslan y lo sumergen en el mundo propuesto por el autor. Los pacientes del doctor García es una serie sobre la posguerra civil española, que se prolonga en el tiempo y llega hasta las últimas dictaduras del siglo XX, lo que el presidente llama los nuevos fascismos. Yo voy más allá del presidente, recomiendo varias películas sobre el mismo tema, para ser vistas en el orden recomendado. La lengua de las mariposas, película del director José Luis Cuerda, muestra a través de la inocencia de un niño (Moncho) un pueblo de Galicia y su incertidumbre ante la inminente llegada de la guerra civil. Muerte en Granada, sobre el asesinato de Federico García Lorca, del director Marcos Zúñiga, es una ficción sobre el asesinato del poeta, cometido por la guardia civil, lo que le sirve al director, para retratar a Granada, en los años de la guerra. Otra película digna de ser vista es un film del director Koldo Serra, Guernica, narra el bombardeo de la ciudad vizcaína, y la pasión que surge en una pareja de periodistas, por contar la verdad sobre el bombardeo. Hay algo, que no es tan violento como la guerra misma, pero sí más doloroso, la posguerra, la reconciliación y la sanación. En este entorno se inscriben la serie recomendada por Petro, hay otra muy dura de ver, pero terriblemente real,  Balada triste de trompeta, del director Alex de la Iglesia, narra la irrupción del franquismo en un circo, y la prolongada perturbación de dos payasos a lo largo de sus vidas. En mi humilde opinión es una de las veinte mejores películas en la historia del cine. Una escena para ver cien veces es la de Rafael haciendo de payaso de circo, interpretando su canción, “Balada triste de trompeta por un pasado que murió y que llora y que gime como yo”. Termino recomendando un drama desgarrador que fue común en la España de la posguerra, La trinchera infinita de Jon Garaño, historia de la vida real.

Es mucha la expresión artística sobre la guerra civil española. Todos los países del mundo narran a través del arte, sus realidades más dolorosas, el arte se convierte en lo que Sartre llamó la conciencia negra de la historia. En Colombia todavía se le versifica a la redondez de la luna, salvo algunas excepciones, no tenemos un arte que se convierta en la memoria de nuestra trágica historia. Es hora de que el artista sea un trasunto de su época y su circunstancia.
 


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