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Opinión / AGOSTO 14 DE 2017

Los peluditos buscan su hogar

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Existe en Armenia un comercio criminal. La administración municipal debe mirar hacia ese lado. Armenia ha dado pasos muy importantes en la protección de los animales. El vaso medio lleno me dice que nuestra capital, se está convirtiendo en un ejemplo en el departamento.

 


Eliminamos las corridas de toros. Con la reglamentación liderada en el concejo por la concejala animalista de la Alianza Verde, Stefany Gómez, no habrá cabalgatas. Se prohibieron los animales en el desfile del yipao. Hay avances lentos en la humanización de zoonosis. Falta optimizar la unidad de esterilización, la cual es esperada con ansiedad en más de noventa barrios. Cualquier política pública de protección animal falla, si no hay esterilización.

Dentro de lo mucho que queda por hacer, está la reglamentación de las tiendas de mascotas. Creo no exagerar cuando digo que los secuestrados de las Farc, eran tenidos en mejores condiciones. Es deprimente pasar por estas tiendas y ver el estado de confinación en que son tenidos los animales. Hace poco un honorable dueño de una tienda de mascotas frente a la iglesia de piedra, cerró el negocio y salió de paseo. Varios animales murieron de hambre y sed. Pero además de la responsabilidad directa de los comerciantes de animales y de las autoridades por permitir esta degradación, existen otros grandes responsables… los compradores. El premio a la belleza de un pájaro, no puede ser una inmunda jaula de un inmundo humano que lo lleva a una inmunda casa a darle una inmunda vida. Si queremos un animal de compañía, Existen animales domesticados, no privemos a un animal silvestre, de su libertad. Si nosotros no compramos animales, el comercio de estos desaparecerá. Existen en las calles de Armenia miles de hermosos callejeros esperando un hogar. Los perros callejeros tienen la ventaja de que son más cariñosos con sus padres adoptivos, cuesta menos su mantenimiento, y se enferman menos, pues la dureza de la calle les hace desarrollar muchas defensas, de las que carece el perro de pedigrí. Lo mismo sucede con los gatos. Los callejeros ven a su familia adoptiva, con los mismos sentimientos, con que un hijo adoptivo ve a sus padres. El callejero adoptado, en su conciencia compara su nueva vida, con su vida pasada. Recuerde que el congreso mundial de neurociencias de 2012 en Cambridge, concluyó que los animales tienen conciencia. 

Las organizaciones animalistas del Quindío, están inundadas de hogares de paso y refugios. Los peluditos buscan un hogar. La opción de adoptar tiene que hacer parte de nuestra cultura ciudadana. Nuestra ciudad tiene que seguir avanzando en la busca de su estatura moral, tal como lo predicaba Gandhi. A propósito, dentro del grupo de la alcaldía de Armenia que tiene a cargo la cultura ciudadana, debiera crearse una rama que se encargue de impulsar una cultura de respeto a los animales. Pueden contar con mi asesoría.

Adenda. Estoy esperando que nuestros representantes a la Cámara, fijen públicamente su posición frente a la ley que prohíbe las corridas de toros en Colombia.


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