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Opinión / ABRIL 21 DE 2024

Marcha por el cambio auténtico

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Para nadie es desconocido que los grandes responsables de la situación que hoy afronta nuestro país y que de forma equivocada buscaron cambiar quienes votaron por una alternativa que hasta ahora ha resultado contraria y peor a sus expectativas como muchos lo han reconocido, son la mayoría de los políticos que de forma irresponsable y deshonesta venían orientando los destinos de la Nación.

Por tal razón no son ellos claramente los más indicados para tratar de enderezar ese caos que provocaron con sus vicios corruptos, clientelismo, incumplimiento de promesas de campaña electoral, inadecuado manejo de recursos, entre otros, muchos de los cuales ahora se repiten con agravantes aún mayores de parte de quienes fueron elegidos con la esperanza que efectivamente fueran eliminados. Pero con el correr de los tiempos, en concordancia con lo que se evidencia en los sondeos de opinión con  caídas ascendentes en el grado de aceptación del presidente de turno, se registra una enorme decepción dentro de alto bloque de quienes apoyaron su elección. Y es obvio que esto acontezca con la forma incoherente y contradictoria como el jefe de Estado viene manejando nuestros destinos  con aumento de la inseguridad frente al fortalecimiento y expansión de los grupos ilegales, con el secuestro, la extorsión el desplazamiento forzado, el terrorismo, la detestable vinculación de menores a grupos armados, la reiterada violación de los presuntos acuerdos con el gobierno. 

En conclusión, si no son los políticos tradicionales los llamados a generar los cambios que requiere Colombia, menos lo son quienes hoy detectan el poder que por lo visto pretenden apoltronarse en el poder en perjuicio de la democracia, son nuestros jóvenes, libres de contaminación por razones de parentescos, amistad,  padrinazgo político o de otro tipo de compromiso con vicios políticos, de corrupción  y clientelismo.

Es hora que esas juventudes sanas debidamente orientadas, con auténtico nacionalismo, sin ideologías retardatarias o avasallantes, que quieran construir el País que todos queremos, sin anarquías, sin dictaduras esclavizantes, conducido con transparencia, honestidad, equidad, entusiasmo, seriedad y asuman la  misión de relevar esa clase política desgastada y continuada hoy bajo peores condiciones. Que se alejen de personajes tóxicos peligrosos que los pretendan conducir por caminos torcidos, amigos de quienes tanto daño le han hecho al país vecino y ahora pretenden hacer lo mismo en el nuestro y otros países latinoamericanos. Sus estrategias son altamente peligrosas y ponzoñosas. Entre los colombianos de bien, hay excelentes y honestos personajes, con reconocida trayectoria en el sector privado, entre quienes se pueden encontrar líderes, no contaminados de politiquería que los orienten y acompañen debidamente en ese proceso. 

Ojalá comiencen hoy mismo participando en la marcha de apoyo a nuestra democracia y de rechazo todo tipo de hechos o decisiones en contra de nuestra constitución, nuestro estado de derecho y de las instituciones que nos rigen  y propenden  porque  todo lo que los tres órganos de poder del Estado Legislativo, ejecutivo y judicial,  realicen y decidan esté acorde con la ley vigente. Que Dios proteja a Colombia.
 


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