Opinión / SEPTIEMBRE 30 DE 2022

Más allá del campus

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Estamos en la sexta década de la alma mater de los quindianos. Esa conmemoración, necesariamente, nos conduce a diversos tipos de razonamientos alrededor del cumplimiento de nuestra misión, toda vez que la misma expresa, entre otras ideas, la necesidad de formar líderes reflexivos y gestores del cambio que respondan a una sociedad basada en el conocimiento.

Y es que a propósito de esos festejos, hemos concebido una serie de actividades que hemos denominado “Uniquindío: territorio de encuentros”, en las cuales van a estar involucrados los actores territoriales con quienes, en esta última etapa de la Uniquindío, se ha construido una sinergia permanente y en beneficio de la región, por cuanto los ejes misionales de docencia e investigación integrados a través de la extensión, están en diálogo permanente con la sociedad en todas sus manifestaciones y, por supuesto, con el Estado y la empresa privada, y así cumplir con nuestro idea orientadora de ser una Institución Pertinente Creativa Integradora. 

Por eso, el papel protagónico alcanzado nacional e internacionalmente, se ha visto reflejado en resultados como la renovación de la acreditación de alta calidad, durante la cual y en diálogos fructíferos con los pares que nos visitaron, se pudo comprobar ese liderazgo y presencia territorial, pues en ese sentido nos quedaron oportunidades de mejora como las de consolidar factores distintivos institucionales desde lo local, lo regional, lo nacional, hasta el ámbito internacional que determinen diferencias e identidades en comparación con otras universidades. 

En suma, hemos avanzado ampliamente y alcanzado horizontes para consolidar lo logrado, frente a una sociedad abierta, deliberativa, exigente, en búsqueda del bienestar colectivo y con permanentes incertidumbres; debemos, por tanto y también como oportunidad de mejora, seguir trabajando para que los estímulos y procesos de interacción permeen de forma equitativa todas las áreas de formación, modalidades y programas de la Universidad. 

Son muchos los logros y mayores los retos. El futuro de la educación superior pública pasa por la legitimidad social y la Universidad del Quindío no es la excepción. Ahora, más que nunca, vamos a seguir comprometidos con los diálogos de saberes y, a través de ellos, seguir construyendo soluciones conjuntas, resultado de conversaciones sobre problemáticas y posibilidades de solución reales.  

Consecuentemente como ya lo manifesté, nuestros ejes sustantivos de docencia e investigación, articulados por la extensión, nos deben llevar al necesario conocimiento aplicado, que esté en sintonía con las crisis y sus salidas, capaz de cooperar, de ser útil; disponible para servir y lograr la movilización del saber desde los contextos sociales. Esa es la vía, construir con las comunidades un saber que las interprete, que las reconozca y así, llegar a la identificación y el respeto tanto de los saberes humanos, formalizados o no, como de la naturaleza, que ya es otro actor social.   

En síntesis, en el mes de octubre demostraremos lo que venimos demostrando a lo largo de estas seis décadas: que somos un territorio de encuentros, de convergencias, y que como Universidad impactamos positivamente más allá del campus.  


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