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Opinión / MAYO 03 DE 2023

Mi vida está en construcción

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Y por estos días he estado envuelto en un poco de construcciones y remodelaciones. En mi lugar de trabajo estamos de trasteo y remodelación de los nuevos y viejos espacios, en mi casa construyendo una ampliación, hay mucho polvo, desorden y espacios que son ideas y proyectos.  

Hace días me senté después de una ardua jornada y pensé: ¿Cuándo se terminarán las obras? Quiero ver todo terminado y no tener que ver más obras o remodelaciones, mi vida está hecha una construcción. Estos pensamientos me hicieron reflexionar que literalmente la vida es una construcción de momentos y que muchas veces pensamos o tenemos una idea irracional de terminar esa construcción, pero tal vez nunca lo haremos o no necesitamos terminar de construir ya que esto hace parte de ese propósito importante que tenemos en este viaje.  

Así tengamos 100 años seguimos construyendo y experimentando cambios, aprendizajes y remodelaciones, nos inventamos nuevas formas de vida, nos adaptamos a otras y él que piense que ya es un producto terminado tal vez está siendo muy negativo con su propio proceso.  

¿Por qué tener tanto afán de terminar? ¿por qué me generaba tanta ansiedad no poder ver ese proyecto hecho realidad rápidamente? Tal vez la respuesta es que la construcción es un propósito en sí, y cada fase o momento en ella se convierte en un proceso de adaptación, si no soy lo suficientemente consciente no logró el disfrute necesario en el presente. Es decir, tal vez deba disfrutar más el momento y entender que el polvo, la mugre y el desorden hacen parte del proceso y del aprendizaje que necesito.  

En la vida también hay momentos de polvo, mugre y desorden que en muchas ocasiones son importantes y necesarios para que ese proyecto se logre y tener la satisfacción de ver algo que quise hecho realidad. Debemos aprender a entender que si no pensamos tanto en ese futuro podríamos tener menos ansiedad y podríamos ser más felices.  

Hoy cuando veo ya más cosas definidas y terminadas en la construcción de esos espacios, me doy cuenta que siento una satisfacción grande al ver el resultado y se borra gran parte del estrés del proceso, es como si ese encuentro con materializar algo que pensaste, proyectaste, dibujaste y visualizaste, hagan que sienta una gran calma y que mi cerebro se llene de satisfacción, así mismo se siente en diferentes situaciones de la vida, tal vez estamos hechos de esos momentos y experiencias que son logros pequeños y que finalmente la sumatoria de ellos generan una satisfacción y un aprendizaje que es más importante que solo lo que sentimos, ya que impacta no solo nuestra vida sino las que vienen y alimenta ese camino colectivo en el que estamos inmersos desde la magia de nuestras almas.  

Seamos vidas en construcción constante, entendamos esto para aprender más y nunca pensemos que sabemos más, seamos ese aprendiz que logra tener luz al entender algo nuevo y al vivir una experiencia cada día.  
 


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