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Opinión / MAYO 10 DE 2023

Muévete

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Cuando tienes la oportunidad de ver de cerca a la naturaleza, estás en una montaña, bosque o playa y logras conectar con el microsegundo en consciencia plena, te das cuenta que todo se mueve y nunca hay un freno en ello, esto es reconocer que toda la energía está en pleno movimiento y transformación constante y que cada microsegundo se hace un proceso de evolución a partir del movimiento. 

Si lo observamos en el bosque vemos que las plantas tienen su propio movimiento, desde lo que se ve, pero también desde sus células que van cambiando, el río se mueve sin parar chocando con las piedras y llevando a su paso la energía de la tierra, el viento se mueve constantemente y hace que los árboles tengan un movimiento, a su vez lo hacen los pájaros, insectos y animales, siempre están en ese armónico y fluido movimiento que da paso al cambio y la transmutación. 

Cuando vemos y analizamos a profundidad, es el movimiento un proceso completamente constitucional de todos los seres que habitan el universo, incluso nosotros mismos que somos parte de esa energía renovadora. Somos parte de la transformación constante de la tierra, desde ese movimiento de nuestras células al envejecer cada segundo, hasta ese movimiento de nuestro cuerpo al caminar, correr o entrenar, e incluso ese mismo movimiento de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos. 

Por eso al entender este concepto, podemos ser claros en que el movimiento es nuestro mejor aliado en la búsqueda de la vibración y el camino hacia encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia. Somos parte de la energía de este universo y por eso quedarnos quietos, estáticos o sin movernos, solo nos puede afectar más y nos puede generar malestar emocional, físico y espiritual. 

Cuando hablo de movernos esto implica que no nos quedemos quietos en una jornada larga de trabajo y lleguemos a la casa a quedarnos quietos frente a un televisor. Tengamos siempre espacios de movimiento constante, movamos nuestro cuerpo al trabajar, caminemos, bailemos, entrenemos o hagamos cosas que generen un movimiento, esto realmente genera que nuestro cuerpo se renueve y siga una transformación hacia el bienestar. 

Pero no solo hablo de ese movimiento, también es el movimiento de nuestras células al alimentarnos bien, hidratarnos y entender la relación que puedo tener con mi nutrición, que hace sin duda que el movimiento al interior de mis células haga que se cuide más el templo que tengo que se llama cuerpo. 

Pero además es importante mover nuestros pensamientos hacia procesos mucho más equilibrados donde entendamos que debemos cambiar constantemente y que las consideraciones estáticas solo nos lleva a la frustración. Al decir que movemos nuestros pensamientos, salimos de las obsesiones y fluimos desde una energía distinta para tener emociones mucho más ajustadas al cambio y la evolución constante como seres de la nueva humanidad. 


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