Opinión / AGOSTO 03 DE 2021

Olímpicos vs. empresas

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Mientras el país lucha por recuperar el tejido empresarial, tener una recuperación económica y aumentar el consumo de cada persona; el cual requiere como elemento fundamental dinero en los bolsillos de cada hombre y mujer en Colombia. La pandemia nos enseña que trabajando con una visión compartida en grupo se puede salir adelante. En un país con una cultura donde prima el individualismo, el egoísmo, el cómo hacerle daño al otro que genera atraso y pobreza. Hoy con orgullo vemos cómo los deportistas sí pueden trabajar en grupo y lo muestran los 71 colombianos clasificados a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, donde para participar deben competir en su región, el país, el continente y luego con los demás continentes. 71 atletas lograron clasificar en todo tipo de disciplinas y representarnos a los colombianos con orgullo. Así debería ser la política, el político y el Congreso, lugares que se han convertido en los más corruptos, a los que no se les tiene confianza, con la más baja calificación por toda la población colombiana; por sus actos corruptos, por la ineficiencia, la miopía de impuestos y desangres a los 14.2 millones de hogares en Colombia, que solo generan pobreza en vez de progreso. En estos juegos olímpicos participan 204 países y 11.711 atletas el nivel de competencia es el más alto del orbe, pero nuestros colombianos no se encuentran por debajo de los grandes países, muestran el carácter y la parte buena de los colombianos.  Debemos creernos que somos grandes, que tenemos las capacidades, que somos capaces de ganar  y triunfar en cualquier lugar del mundo. Nuestros empresarios y emprendedores deben pensar así; deben competir en el mundo como si fueran deportistas olímpicos, tenemos con qué, pero debemos perder el miedo y creer que somos muy buenos en lo que hacemos. Hoy los inversionistas asiáticos y americanos ven alternativas para hacer crecer sus recursos, con emprendimientos colombianos, pero debemos trabajar más en desarrollar habilidades en programación, bilingüismo, marketing digital, inteligencia emocional y modelos de negocios. Varios de estos emprendimientos ya están registrados en EE. UU. Se hace necesario amar el  fracaso, solo así se logran la perfección y las metas, deber ser la enseñanza para los niños que nada se acaba cuando se fracasa; es un momento para ser mejor. Israel no contrata a nadie que no haya emprendido y fracasado. Japón aprendió del fracaso enfrentando la destrucción generada por 2 bombas atómicas y un tsunami donde la disciplina y el respeto por lo público brillan como esencia de su población. Cuantos polideportivos de consumo de droga en cada ciudad pueden ser centros de alto rendimiento donde salgan los nuevos campeones, artistas, emprendedores, científicos de los barrios afectados por la violencia y  las drogas. ¿Que estamos haciendo para que eso se haga realidad?
 


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