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Opinión / NOVIEMBRE 01 DE 2023

Para siempre 

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Nada es más irracional que la frase: “hasta que la muerte los separe”. Este pensamiento viene de la cultura y se ha convertido en una tradición en las bodas desde hace mucho tiempo siendo sin duda una forma de asumir una relación basada en la posesión o la obligación. Además trae consigo un acuerdo donde se asume que todo está dicho y que ya hay un camino para todo el tiempo que duren con vida esos seres que decidieron casarse.

Cuando tengo una relación desde el poder, la posesión o un contrato que me lleve a pensar que es para siempre, me asumo desde un ser ya completado también y dejo de preocuparme en muchos casos de mi propia evolución y cómo esta puede ser buena para mi pareja.

Cambiar constantemente es muy importante en la vida de cualquier persona y más si se encuentra en una relación, no es lo mismo estar con tu pareja hoy que hace 5 años, son dos seres completamente diferentes y esto es lo que hace que sea mucho más rico y provechoso el hecho de estar juntos.

Cuando asumimos esta libertad de cambio, esta posibilidad de ser dinámicos. Nos olvidamos del para siempre y nos concentramos en lo felices que podemos ser en el presente. Tal vez podríamos cambiar el: “hasta que la muerte los separe” por: “no importa si dura un día, un año, 10 años o trascienda a otras vidas, estaremos juntos siempre que seamos felices y podamos evolucionar como personas”.  

Las relaciones deben tener acuerdos dinámicos que cambien en el tiempo, que se construyan desde los cambios de las mismas personas implicadas en la relación, desde las necesidades y expectativas puntuales. Muchas veces hacemos un pacto o un acuerdo y lo cumplimos pero nos pesa, nos hace luchar con nuestros propios sentimientos. Es ahí donde podemos plantear un cambio, un otro si al contrato simbólico y seguir sintiendo que podemos crecer de la mano del otro.

Una relación dinámica es en la que las dos personas logran tenerse en cuenta y asumirse desde el cambio constante, hay que esperar que nuestra pareja cambie porque de nada sirve estar toda la vida con la misma persona si no hay una evolución que te sorprenda, que te lleve a un reto constante y que haga cambiar también.

Esto que planteo no supone una variabilidad emocional, yo no cambio por emoción. Cambio porque aprendo algo distinto en el caminar de la vida que hace que pueda avanzar, es posible que ese aprendizaje sea lo que de verdad necesito para construir ese sentido de vida y al final entender que no soy perfecto, no puedo tener relaciones perfectas pero comprendo las variaciones, entiendo los pactos, consigo los acuerdos y luego evoluciono y conmigo esa relación que disfruto y donde soy feliz. Y así cambio el: “hasta que la muerte los separe” por: “espero encontrarte y evolucionar contigo muchas vidas más”.


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