l
Opinión / SEPTIEMBRE 25 DE 2011

Pecados de lesa humanidad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Esta semana los medios de comunicación sacaron a luz cifras que, aunque no sorprenden ya, por cuanto se trata de una triste realidad vivida y sentida desde hace muchos años, si deben ser consideradas y tenidas en cuenta como argumento para tratar de sensibilizar a tantos personajes e instituciones que parecieran vivir en mundos diferentes al nuestro.

Se trata de las cifras de hambre y desnutrición en Colombia, según las cuales, uno de cada nueve niños menores de diez años, se va a la cama sin comer, además que el sesenta y uno por ciento de los hogares no cuenta con alimentación constante, según informe de la Cruz Roja y el ministerio de Protección Social. Se destaca que las mujeres y los niños son los más afectados y que los departamentos con las situaciones más críticas son Vaupés, Cauca y Chocó.

Es indudable que una situación como esta, tiene su principal fundamento en la corrupción y esto es lo que debería remover la conciencia, no solo de los directos responsables, sino de todos y cada uno de nosotros, quienes con nuestra indiferencia, nuestra apatía, nuestra negligencia, en alguna forma contribuimos para que tan inhumana situación se agudice.

Es cierto que se trata de una de las obligaciones sustanciales de todo gobierno. Pero también somos nosotros los ciudadanos, quienes, con base en las herramientas que nos otorga la constitución, debemos convertirnos en controladores, en veedores para que aquellos que elegimos y ocupan los cargos de administración pública, cumplan con sus deberes con pulcritud. Igualmente, para denunciar todo acto de corrupción del que tengamos conocimiento claro y sustentado.

Todo político o funcionario público comprometido o cómplice de sus inmediatos superiores en tales actos corruptos, debe saber que por su culpa, a diario están muriendo de desnutrición esos miles de seres humanos con igualdad de derechos a los nuestros, pues ante Dios y ante la ley, los privilegios no tienen por qué existir. Infortunadamente son los mismos gobiernos los que los admiten y toleran. Los recursos, si fuesen manejados, administrados con la debida pulcritud y eficiencia, deberían ser suficientes, como mínimo para satisfacer las necesidades vitales de toda una población, incluso manteniendo reservas suficientes para momentos y épocas de sequía y escasez.

En un País que se precia de ser Católico, con una alta mayoría de creyentes, no tendría por qué darse una situación tan alarmante. Cada niño o cada mujer que fallezca de desnutrición, cada hermano nuestro que se vaya a la cama sin probar bocado en el día, debería constituir una bofetada para cada uno de nosotros, si de verdad creemos en un mismo Dios, Padre de todos. Es esta entonces una invitación para que nos pellizquemos, nos sensibilicemos y hagamos algo. Recordemos que al final de nuestros días, vamos a ser juzgados por el amor y se nos pasará cuenta de cobro por lo que hayamos dejado de hacer.

Se acercan nuevas elecciones. Identifiquemos y denunciemos a los corruptos que persisten en apropiarse de lo que a todos pertenece. Evitemos la venta de conciencias. Apoyemos las propuestas transparentes, honestas, así consideremos que quienes las promueven poca posibilidad de ganar tienen.

Recordemos finalmente que la comida que se deteriora en nuestra alacena o en nuestra mesa, está siendo requerida por otras personas que en ese preciso instante, están muriendo de física hambre. Esos son pecados de lesa humanidad.


alarce_4@hotmail.com
alarce_5@yahoo.com

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net