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Opinión / DICIEMBRE 13 DE 2023

Redes que condicionan 

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La dinámica actual de las redes sociales nos envuelve en un proceso de idealización de estándares que se crean a partir de modelos influenciados, permitiendo que se genere un proceso social mucho más estereotipado y donde las personas se categorizan sin darse cuenta.  

Siempre he dicho que las redes sociales no se pueden satanizar, debemos entenderlas y sacar el lado positivo. En ocasiones al entrar en ellas encontramos, personas que dicen cosas interesantes, que nos ayudan a plantearnos algunos retos de la vida, a reflexionar sobre algunas acciones o situaciones. Sin embargo, también encontramos otras influencias mucho más vacías y sin un contenido de valor que nos pueden afectar o que nos envuelven en un proceso de ansiedad.  

Lo más complicado del asunto es que las redes sociales ofrecen ideales de vida y reforzadores inmediatos que nos vuelven adictos al bienestar, hay una movilización en nuestro cerebro y sus neurotransmisores cada que vemos un video o una imagen que nos genere alguna motivación. Cuando observamos contenido vamos asumiendo posturas muy pasivas que crean un estereotipo que se convierte en un lenguaje o regla interna, esta regla empieza sin darnos cuenta a regir y soportar algunos estándares propios que buscan más refuerzo y nos genera alguna adicción a esta sensación reforzante.  

  Los mecanismos interactivos y sus algoritmos conocen tanto lo que pasa en nuestro interior, que utilizan esto para enviar mucha más información estimulante que actúe de una manera condicionante, hasta el punto de que nuestro cuerpo reacciona fisiológicamente ante los estímulos y refuerzos. Se puede decir que entramos a ser menos libres cuando estamos condicionados y perseguimos el refuerzo como cuando un adiestrador da un pedazo de carne a su mascota para que genere una conducta objetivo como sentarse o dar la mano.  

El mecanismo del condicionamiento nos convierte en fichas y números en un sistema que quiere que sigamos estereotipos y que al mismo tiempo estos estereotipos muestran una felicidad y bienestar que no existe o que es un espejismo, es decir creemos en una falsa felicidad al ver algún modelo que está “feliz” viajando, comprando un producto o teniendo una experiencia.  

Tal vez al ver estos nuevos modelos cambie la forma en que pensamos, lo que queremos comprar y los proyectos de vida, queremos seguir sin duda esa felicidad que vemos, pero no entendemos que tal vez esa felicidad es falsa en un gran porcentaje y que hacer un video con una sonrisa o tomar una foto tarda muy poco pero el resto del tiempo no sabemos realmente cómo es la vida de esa persona.    

Tratemos de entender nuestras conductas y refuerzos y crear ideales más reales que sean ajustados a nuestro propio proceso, estado de vida o posibilidad, somos maravillosos y no debemos ser una categoría ni un estereotipo en el sistema.  


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