l
Opinión / MAYO 07 DE 2023

Siguen las contradicciones

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No tiene por qué sorprender las salidas de Petro en la celebración del Día Internacional del Trabajo ante los integrantes del sindicalismo colombiano que en su mayoría se han mostrado partidarios de sus propuestas para supuestamente beneficiarlos a ellos.

En la doble condición que ha ostentado como representante de la extrema izquierda, identificada con el social-comunismo y antiguo integrante de la guerrilla, su discurso siempre ha estado en permanente contradicción, pretendiendo ajustarse a lo que sus ingenuos electores creyeron encontrar en él como la persona que efectivamente habría de generar el cambio en la forma de hacer política. Una política que siempre he sostenido en este espacio ha tenido a la corrupción como su máximo y fundamental aliado y de la cual se desprenden todos los demás problemas que nos afectan. 

Infortunadamente, los hechos y antecedentes del presidente han demostrado desde antes de su elección y ahora en el ejercicio del cargo que tampoco es la persona indicada para combatir tan terrible flagelo. Sus antecesores tampoco lo han sido, pero por lo menos el país ha avanzado con indicadores positivos en su economía y en el desarrollo de su democracia frente al mundo. Es claro que el país necesita reformas no solo en los campos presentados de la salud, la justicia, el trabajo, el sistema pensional, pero no se trata que él las imponga bajo su exclusivo capricho, tratando de agudizar aún más la grave polarización que dentro de su plan de gobierno prometió combatir, convocando movilizaciones que muy bien sabe en el caos y desorden que concluyen. ¿O esto es lo que busca? Por algo ha insistido tanto en defender la nefasta Primera Línea que tanto amenazó con desórdenes si él no ganaba la presidencia y que ahora seguramente quiere repetir si no se le aprueban las reformas a su amaño. 

Son bien evidentes los cambios en su discurso como candidato, cuando aseguró que no habría expropiación, que no convocaría constituyente, que impulsaría la unidad entre los colombianos, que habría la mayor austeridad en el gasto público, que no aspiraría a reelección, que combatiría el clientelismo y ahora admite, ejecuta o sugiere lo contrario. En relaciones internacionales, defiende a quienes han vulnerado la democracia, casos Venezuela y Perú con su exmandatario Castillo. Y su gesto al fiscal general manifestándole que es su jefe como jefe de Estado, más su injerencia en el cambio de gerencia en Fedecafé, son evidencias de sus anhelos dictatoriales, frente a los todos los poderes públicos y privados. 

Requerimos continuar alerta, pues el peligro acecha y solo de nosotros depende que podamos conservar las libertades y beneficios que aún podemos disfrutar. Quienes son conscientes del error cometido al dejarse convencer de un ilusorio cambio prometido aún están a tiempo de enmendarlo, buscando apoyar en las próximas elecciones regionales candidatos no contaminados con corrupción. Personas buenas hay y ojalá se decidan a presentar sus nombres con el objetivo central de contribuir y trabajar por  la Colombia que soñamos.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net