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Opinión / MARZO 28 DE 2018

Somos una cultura temerosa

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Cuando analizo los temores y miedos de mis pacientes encuentro que en muchos casos son aprendidos familiar y culturalmente, hay personas que se convencen a sí mismas de ser “nerviosas”, sus padres las calificaron de esta forma en su niñez y ahora califican a sus hijos también así.

En los seres humanos la mayoría de miedos son aprendidos. He conocido personas que sufren múltiples miedos —a los aviones, las alturas, las arañas, la oscuridad, la soledad—, en estos casos yo me pregunto qué ha pasado con ellos, por qué se dieron estos miedos, sería algo natural que le temamos levemente a algo pero en estos casos las personas sienten realmente su malestar emocional y se convencen de ello hasta el punto de evitar por completo el objeto de temor.

Tal vez la respuesta a la pregunta anterior está claramente en el lenguaje y las palabras que utilizamos en la crianza y el desarrollo, cuando hablo de lenguaje no estoy asumiendo solo las palabras y la comunicación verbal, también hablo de los gestos, señas y comunicación no verbal que tal vez es mucho más importante y que genera más impacto.

Para explicar el impacto del aprendizaje de temor a partir de lenguaje no verbal, la psicología conductual ha realizado múltiples experimentos, en uno se puso un bebé y frente a este se puso un conejito indefenso, la madre del bebé realizó gestos y sonidos de temor no verbalizados, se evidenció que el bebé generó reacciones fisiológicas de temor como llanto y agitación. Vemos como ante un objeto indefenso y sin estímulos verbales se puede aprender el temor y el individuo puede quedar anclado de por vida desarrollando fobias y ansiedad.

Además de lo anterior está el poder del lenguaje verbal con su contenido y las palabras que le han hecho tanto daño a nuestra cultura, siempre trato de enseñar a las mamás y las abuelas sobre este tema diciendo que dejen todas las palabras que victimicen o hagan sentir “nerviosos” o “miedosos” a sus hijos y nietos, debemos quitar palabras como: “el niño es tan nervioso”, “es que el niño es muy miedoso”, “Pobrecito el le teme a todo”.

Por ultimo diré que una mente madura es la que tiene la capacidad de entender el mecanismo de aprendizaje y puede autorregular sus pensamientos y conductas para no generar más temor y para entender que no es necesario temer y que no se debe evitar los estímulos de temor sino al contrario afrontarlos.
 

Neuropsicólogo
www.davidcubillos.com.co
Clinica NeuroMental Cra 11 #15N-14 La Castellana
Citas: 3217126990 - 7362260


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