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Opinión / MAYO 28 DE 2023

Supervivencia empresarial

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Interesante, pero a la vez preocupante el reciente estudio presentado por Confecámaras, según el cual de cada 3 empresas en Colombia solo una sobrevive cinco años de existencia, tasa muy baja para un país que cuenta con tanto potencial en sus sectores industrial, comercial, agrícola y servicios.  

En cifras concretas, la entidad gremial basa su conclusión en la realidad que, sobre 296.896 unidades productivas creadas en 2017, 98.696 continuaban operando en 2022. Destaca como factores más importantes en supervivencia, el tamaño de la empresa, la capacidad para acceder al comercio internacional, atraer capital económico y humano, organización jurídica, entorno para hacer negocios, dinamismo de su sector, acceso a crédito blando y pertenencia a un clúster o aglomeración productiva. Se plantea la organización gremial y de registro mercantil, la necesidad de identificar los factores esenciales que permitan mejorar los índices de supervivencia empresarial y en lo que debe centrar su trabajo para lograr este propósito. Entre estos factores destaca la necesidad de fortalecer políticas públicas en fuentes formales de financiación, desarrollo de habilidades blandas, formación de capital humano y acceso a nuevos mercados. Interesante la conclusión, según la cual, las sociedades registran una tasa de supervivencia de 44 % que es superior a la de personas naturales, lo cual no deja de inquietar por nuestra escasa cultura asociativa, lo que debería abordar el sector educativo y de formación empresarial. Igual el tamaño de las empresas creadas es determinante para sobrevivir, pues las microempresas solo lo lograron en el 33.4 %, las pequeñas en 60.9 %, las medianas en 73.7 % y las grandes en 85.7 %. Referente al objeto social, las de más baja tasa de supervivencia fueron las de actividades artísticas, entretenimiento y recreación con 22.5 %, empleadores 23 %, alojamiento y servicios de comida 27.5 %.  

En este estudio no está incluida la economía informal, ya que Confecámaras solo refiere las empresas que formalmente registran sus Cámaras de Comercio afiliadas. Y según Fedesarrollo, cerca del 60 % de las empresas que operan en Colombia lo hacen en la informalidad, indicador que coincide con el Dane para el porcentaje de trabajadores que lo hacen en la informalidad, generalmente sin acogerse plenamente a la normatividad laboral vigente, incluidas prestaciones sociales y seguridad social, para así bajar sus costos laborales. Es obvio entonces que la reforma laboral de Petro para bajar la informalidad y mejorar las condiciones de los trabajadores, generaría el efecto contrario, ya que los costos actuales se incrementarían en más del 20%. Las formales que han logrado sobrevivir cubriendo los costos actuales seguro se van a ver en serias dificultades para cubrir esas nuevas obligaciones en caso de aprobarse la reforma planteada. Diferentes organismos han vaticinado por la misma razón la pérdida de unos 450.000 empleos formales. Ojalá el gobierno reconsidere este tema, pues, aunque Petro asegure que su proyecto libera a los trabajadores del esclavismo laboral que ha hecho ricos a empresarios y empleadores, ignora la riqueza y los impuestos que le han generado al país, además de todo el esfuerzo y los riesgos que implica el hacer empresa.  


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