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Opinión / AGOSTO 21 DE 2023

Taxa Camarae, legalización del abuso.

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La iglesia católica pontificadora sobre la moral es afortunada porque la tiene doble. Autoinvestido de una autoridad superior, el clero se toma el derecho de hacer lo que le plazca, con toda clase de ser viviente. El papa León X promulgó la Taxa camarae “El pecado contra natura pagará a las arcas papales, 219 libras. Si solo se comete el pecado con niños o con bestias, y no con mujer, pagará 131 libras.”; quiere esto decir que la iglesia indulta el abuso a niños, mujeres y animales, desde hace siglos. 

Karlijn Damasure, exdirectora del Centro de protección de menores de la Pontificia universidad gregoriana, señaló que las evidencias sugieren que el abuso y el aborto en los conventos no es algo excepcional. “La iglesia tiene una mentalidad medieval, que le permite considerar que los curas son víctimas de las seductoras mujeres que los tientan”. El vigilante doctrinal de la iglesia, Joseph Ratzinger, convocó reunión para tratar el tema, con la participación de Juan Pablo II. A cerca de esa reunión el papa Francisco le comentó a su secretario personal: “De esa reunión, Ratzinger salió derrotado. Ganó el otro lado”. “El abuso sexual, incluso la violación y el aborto, a manos de los curas y obispos, es una situación común”. 

El caso de Lucetta Scaraffia comprueba la moral triple de la iglesia, Ratzinger la llevó en 2007 a dirigir la sección femenina de L’Osservatore romano, ahí creó en el 2012 el suplemento Mujeres iglesia mundo, donde logró exponer la posición de inferioridad que sufren las mujeres en la iglesia, en 2018 denunció que cardenales y obispos tratan a las mujeres como sirvientas, en 2019 semanas antes de la cumbre contra los abusos sexuales a menores, publicó un editorial en el que denunció los abusos sexuales a las monjas por parte de los sacerdotes, por lo cual fue destituida de su cargo. 

Las innumerables denuncias sobre maltrato, abuso sexual, embarazo y abortos, en las comunidades religiosas, son inversamente proporcionales a las acciones del vaticano, para controlarlas.  

Cuando Doris Reisinger se unió a la orden religiosa Das werk. (La obra), no se imaginó al infierno que entraba, fue violada y tuvo que abandonar la orden, estudió teología y publicó un libro en el que describe la manipulación sicológica, el abuso de poder y las agresiones sexuales a que fue sometida. Las denuncias dicen que, en los casos de violaciones a religiosas, estas son obligadas a abortar, son despedidas, y los sacerdotes simplemente son amonestados y trasladados del lugar. 

El abuso a niños, monjas y religiosas, en la iglesia, es una práctica común, con el agravante de que la clerecía, “clase superior” predica, pero no aplica. Viola a voluntad sus propios mandamientos, No fornicarás, no mentirás, no matarás, pero encubre la mentira, la fornicación y el aborto, cuando esto se practica en su interior. 

Anécdota. “Eso es imposible, los sacerdotes no tenemos sexo”. Respuesta del obispo de La Coruña José Guerra Campos, ante una acusación de violación a disminuidos síquicos.


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