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Opinión / JULIO 22 DE 2012

Una independencia muy relativa

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

  Conmemoramos este viernes los colombianos, con otras cuatro repúblicas suramericanas, un aniversario más del llamado Grito de Independencia que nos dio comienzo en 1810 a la gesta libertadora del yugo al cual las tenía sometida España desde el año del descubrimiento. Desde luego una fiesta patriótica digna de ser recordada y celebrada con todos los honores y orgullo patrio.

No obstante, también es necesario que nos sigamos cuestionando acerca de tan relativa y limitada libertad de la cual gozan hoy día estos países y  muy específicamente el nuestro Colombia, donde la gran mayoría de ciudadanos padece los rigores de otros yugos y dependencias tanto de agentes internos como externos.

La verdad, se ha cambiado de sujetos, estrategias y mecanismos subyugantes, pero los rigores se siguen padeciendo de diversas maneras. Y el principal factor, es sin lugar a dudas el de la corrupción en todos los niveles, fomentada por esos personajes inescrupulosos y funestos que nosotros mismos aparentemente elegimos y llevamos a los puestos de dirección y de poder que manipulan a su antojo y a la medida de sus propios intereses particulares. Una situación de la cual sabemos se desprende la gran mayoría, si no todos los demás problemas de carácter, social, económico, político, cultural y aun familiar.

Bien sabemos que de allí se originó el nacimiento de la guerrilla, el fortalecimiento del narco tráfico, el impulso a otras organizaciones criminales, la violencia intra familiar, entre otros fenómenos consecuenciales como el desplazamiento forzado.

Los dueños del poder a su amaño legislan para su propio beneficio en materia salarial, en materia pensional, en privilegios especiales y quienes necesariamente deben cubrir los costos de esa manipulación, desde luego resultan siendo siempre los sectores mas vulnerables de la población que deben someterse a vivir en las mas lamentables condiciones de alimentación, de higiene y salud, de vivienda en los sitios de mayor amenaza por la fuerza de la naturaleza o por otros factores de riesgo social y de inseguridad, cuando no en la mala calidad o inestabilidad de sus unidades residenciales.

Infortunadamente es nuestra pasividad, nuestra indiferencia como ciudadanos, nuestra apatía cuando se trata de pronunciarnos o de ejercer nuestros derechos constitucionales por la defensa de los intereses colectivos frente a la voracidad estatal, otro factor determinante en esta nueva forma de dependencia a la que estamos sometidos. Por temor nos abstenemos de denunciar a los corruptos y es mas,  en muchos casos los apoyamos con nuestro voto.

Hoy Jesús, el Maestro, a través del profeta Jeremías, exhorta, llama la atención a esos pastores (llámense dirigentes, gobernantes etc.), que dejan perderse y desparramarse las ovejas (comunidades). Y promete el envío de un rey (gobernante), prudente que practicará el derecho y la justicia en la tierra. Desde luego, para ello, El cuenta con nosotros y si no reaccionamos y hacemos nuestro aporte, tampoco lo hará por nosotros.

alarce_4@hotmail.com
alarce_5@yahoo.com

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