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Opinión / NOVIEMBRE 27 DE 2023

Una mujer desnuda

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En el mundo del arte, la desnudez de la mujer ha sido tratada de diferentes maneras, ya vimos el tratamiento que le dan directores como Vicente Aranda, con Flora Martínez en Lolitas club, Giuseppe Tornatore con Mónica Bellucci en Malena, y Tinto Brass con Paprika; miradas diferentes, conducentes al respeto por el cuerpo de la mujer, y la exaltación de su belleza. Viendo El artista y la modelo de Fernando Trueba, no pude dejar de releer un hermoso poema de Mario Benedetti, Una mujer desnuda. Para Benedetti, una mujer desnuda es una exorcista, que ilumina nuestras oscuridades y genera los resplandores que nos dan confianza, es nuestro destino y “los ojos de mirar nunca se cansan”. Coinciden con la sublimación de la mujer, Benedetti y Trueba. En El artista y la modelo, en la Francia ocupada, un anciano escultor, Marc Cros (Jean Rochefort) cansado en la penumbra de su vejez, revive su deseo por la escultura cuando llega a su vida una joven, Mercè interpretada por la bellísima Aida Folch, que ha huido de un campo de concentración, y se refugia en la casa del ermitaño escultor. La desnudez de Mercè es la luz y el exorcismo que plantea Benedetti en su poema Una mujer desnuda. Esa desnudez es vista por el espectador con la misma mirada del anciano escultor, una desnudez que contagia vida, e ilumina la oscuridad. La llegada de Mercè a la vida de Marc le devuelve el deseo por volver a ser el escultor que subyace en la soledad de su vejez. La presencia de la joven en la vida del anciano me recuerda el hermoso verso de León de Greiif “Le das Lilia a mi otoño, primavera”.  La mirada nostálgica y triste del anciano escultor, profundiza el sentido de la belleza y la pureza de la mujer, la que se convierte en una especie de metempsicosis, que le da al anciano una segunda vida. Contrasta la mirada del anciano, con la de los niños que espían el estudio del escultor, con la inocencia y la curiosidad propia de sus años.

Otra forma de ver la desnudez de la mujer es la de Zalman King en un película sin calidad y con una dirección y guion sin mérito artístico. Orquídea salvaje, es un entretenido producto hollywoodense, que pretende emular a Nueve semanas y media, sin lograr la calidad de aquella, pero sí mostrando la belleza femenina en todo su esplendor, utilizando para ello, hermosos parajes de Rio de Janeiro. Zalman King extasía al espectador con la despampanante Carre Otis (Emily) una abogada neoyorkina que llega a Brasil en plan de negocios, pero es introducida a un mundo de erotismo voyerista, en las desenfrenadas fiestas de Río, mostrando despampanantes cuerpos de negras y negros, para la recreación visual de hombres y mujeres, en escenas de alto contenido erótico. orquídea salvaje protagonizada por Mickey Rourke, el mismo de Nueve semanas y media, explora la curiosidad voyerista de (Emily) Carre Otis, conducida a la ardiente sexualidad brasileña, en la cual termina sumergida.


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