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Opinión / JULIO 08 DE 2022

Una paz arraigada

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Cuando se fundó nuestra alma máter, en 1960, una de las premisas de su creación, aparte de ser el centro de oferta de educación superior para los bachilleres de la región, era constituirse en la institución forjadora de paz en un territorio que había sido epicentro de la violencia partidista.

Desde entonces, la Universidad del Quindío ha sido fiel a esos criterios. No ha cesado en emprender actividades académicas de todo tipo para procurar su permanente cumplimiento. De allí que hoy, en la misión actual de su Plan de Desarrollo, se exprese el compromiso ineludible de educar en tiempos del posconflicto y de la consolidación de la paz, apoyado en una gestión creativa y con estándares de calidad. 

Por eso y siempre en coherencia con uno de sus principios institucionales de lucha por la conquista de la paz, en febrero de 2016, se convirtió en una de las 33 universidades públicas que, a través de la Declaración del Sistema Universitario Estatal, SUE, suscribió los 10 compromisos que valoraban y respaldaban lo logrado hasta ese momento en La Habana, en torno a lo que luego sería el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Dentro del Acuerdo Final se incluyeron comisiones y unidades con distintos propósitos. En su punto cinco, “Acuerdo sobre las víctimas del conflicto”, se estableció el Sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición y se crea la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición. Esta comisión investigó ampliamente en múltiples espacios; además, analizó, discutió y reflexionó para construir un informe final que, el pasado 28 de junio, vio la luz como parte y futuro de la paz. Allí se plantearon recomendaciones vitales para el porvenir del país, que ponen en el centro el respeto por la vida, la dignidad y el buen vivir de todos, y fueron resultado de más de diez mil propuestas recibidas a lo largo de sus tres años de trabajo. 

Entre los 8 temas de las recomendaciones, está el referente a la cultura para la paz y la educación. En él se hallan considerados aspectos que de una u otra forma tienen que ver con el decálogo en el cual nos comprometimos las universidades públicas; por eso, es trascendental que la Universidad del Quindío continúe afianzando espacios que garanticen formación para convivencia pacífica, mediante acciones concretas en el territorio, de tal forma que los valores y principios de la cultura para la paz lleguen a la sociedad. 

Puede afirmarse entonces y sin ambages, que la alma máter uniquindiana no llega a la paz, por el contrario, siempre ha estado comprometida con ella. En ese sentido, continuará ratificando lo que históricamente realiza en tal dirección, es decir, arraigar la “Paz Grande” como bellamente se denomina en el informe final de la Comisión de la Verdad.


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