Opinión / MAYO 25 DE 2022

Vote por el que quiera, pero vote

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Algunas personas no logran comprender el valor de la democracia, la participación y el derecho a elegir y ser elegido, no logran dimensionar las luchas que se produjeron años atrás para conseguir que las personas, sin importar su género o color de piel, pudieran ejercer este derecho, no valoran la posibilidad que tenemos como colombianos de poder votar por quien nos represente en cargos de elección popular como la presidencia de la República, gobernaciones, alcaldías, congreso de la República, asambleas, concejos, Juntas Administradoras Locales, Juntas de Acción Comunal, entre otras, que sirven para mejorar la vida en sociedad. 

Es por esto que mediante tratados como el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos de 1966 en su artículo 25 se busca garantizar y proteger el derecho al voto, a ser elegidos y a la libre voluntad de los electores, con el propósito de que mediante procesos democráticos transparentes se definan los líderes y se tomen decisiones que procuren por el bienestar general.   

Dicho lo anterior, en los continentes de Europa, Asia y África predominan las democracias con participación en voto voluntario, sin decir que sean mejores, solo que se aplican de esta forma para dar libertad a los electores con el fin de que el día en que se lleven a cabo los procesos democráticos lo realicen de manera discrecional, esto es, votando por el candidato o candidata de su preferencia o simplemente no votando ese día. 

Por su parte, en el continente americano, especialmente en los países latinoamericanos como México, Costa Rica, Honduras, Panamá, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Uruguay, el ejercicio del voto es obligatorio, inclusive, en algunas de estas naciones, se establecen multas y sanciones a quienes sin justificación alguna no emitan su voto. 

En consecuencia, es importante que se empiece a debatir sobre la importancia de que una democracia participativa y representativa como la de Colombia, vaya evolucionando a la implementación del voto obligatorio, teniendo referencia sobre la importancia de la intervención en los certámenes electorales, debido a que el sufragio no solo debe ser un derecho, sino también un deber ciudadano. 

Por tanto, el sufragio universal debe ser considerado como un compromiso con la democracia y no dejarlo al libre albedrío del ciudadano, dado que por esta situación es que muchas personas se desentienden de la política con el argumento de que todos los que participan son corruptos y en últimas permiten que quienes tienen estrategias que no son éticas e ilícitas lleguen al poder a administrar los recursos del Estado.

Finalmente, el voto obligatorio probablemente incrementaría la legitimidad de las instituciones representativas y del sistema político en general, además de exigirnos a todos los habitantes a estar más atentos a las propuestas y programas de gobierno de los candidatos. Este domingo 29 de mayo vote por el que quiera, pero vote. 


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