Inicio / Economía / JUN 26 2020 / 2 semanas antes

9 años de la inclusión del PCC como patrimonio mundial, ¿está en riesgo?

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Autor : Karol Moreno García

9 años de la inclusión del PCC como patrimonio mundial, ¿está en riesgo?

El Paisaje Cultural Cafetero es agroproductivo y reconoce las tradiciones culturales derivadas del cultivo.

Preocupan los proyectos de minería, cambios del uso del suelo y la manera de hacer turismo; otros puntos generan optimismo.

En 2011, el Paisaje Cultural Cafetero, PCC, que se ubica en Quindío, Risaralda, Caldas y norte del Valle del Cauca, fue incluido por la Unesco en la lista de patrimonios mundiales. 9 años después la pregunta es si ese patrimonio se está conservando de la manera adecuada o si está en riesgo. 

Gustavo Pinzón Sánchez, profesor de la Universidad del Quindío y coordinador del proyecto Paisaje Cultural Cafetero, que condujo a que la región fuera reconocida por la Unesco como patrimonio de la humanidad, habló con LA CRÓNICA sobre los atributos y las dificultades que se han presentado a lo largo de este tiempo que podrían amenazar el reconocimiento. 
 

16 atributos

Pinzón Sánchez precisó que ubicaron 16 atributos, que en gran medida tienen que ver con la producción cafetera. 

“Recordemos que es un paisaje agroproductivo. Unesco lo que reconoce aquí son las tradiciones culturales derivadas del cultivo de café, que en este caso son únicas y excepcionales de esta zona con la manera como se cultiva, se beneficia —lavado y secado—, la arquitectura y los cafés, de manera que es un conjunto que va desde la elección del grano hasta tomarlo en un punto final”. 
 

La minería, una amenaza

El profesor dijo que hay 2 atributos que lograron incluir en el documento que enviaron a Unesco que son patrimonio natural y disponibilidad hídrica. 

“En 2010 cuando vinieron los miembros de la Unesco fueron muy reiterativos con 2 preocupaciones fundamentales, que son la minería y el deterioro de la vivienda rural. La organización dice: compromisos del Estado, es decir, que esto es independiente a si el presidente es Juan Manuel Santos o Iván Duque, el Estado debe comprometerse para continuar en la lista de patrimonio”. 

Advirtió que antes de diciembre de 2011 ya se tenía trazada una línea de explotación de minería que era Pijao, Calarcá, Córdoba, La Tebaida, Quimbaya y Riofrío en el Valle del Cacua, lo que se ha logrado detener un poco por el reconocimiento como patrimonio. 

El documento de la Unesco dice: “No autorizar ninguna actividad minera en el área del PCC, porque estaría atentando contra los atributos”. 

Según narró Pinzón Sánchez, además en agosto de 2011 el gobierno nacional incluyó el acuerdo por la prosperidad que cuenta con determinantes sobre el asunto de minería en el PCC y los 4 gobernadores anteriores firmaron un documento por la defensa del paisaje, donde se habla de protegerlo de la minería. 

“Yo todavía no entiendo por qué transnacionales y algunos con complicidad de propietarios nacionales siguen insistiendo en minería, ¿acaso lo que hizo Unesco, como dicen los abogados, no es una decisión vinculante? Vale la pena preguntar. Es un problema muy grave”. 
 

Reducción de hectáreas y cambio del uso del suelo

Pinzón Sánchez precisó que de los 4 departamentos, el que tiene mayor reducción de uso del suelo de café para tener otros cultivos es Quindío. “Cuando hicimos la delimitación en 2009 – 2010, la frontera de paisaje cafetero nos dio 33.000 hectáreas. En la actualidad algunos me dicen que está alrededor de 20.000 o quizá un poco menos”.

El cambio del uso del suelo se está dando por cultivos de aguacate hass, cítricos, algunos de macadamia y ganado. 

“Uno de los atributos que la Unesco reconoció es la estructura de la pequeña propiedad con cultivos múltiples. Esos grandes monocultivos o ganado generan un desempleo rural terrible. Una hectárea de café exige más o menos 500 jornales —días— de trabajo al año y mientras en 10 cuadras de café se pueden necesitar en periodo de cosecha 10 o 15 trabajadores, en una finca de ganado de 30 cuadras la manejan máximo 2. Igual pasa con los monocultivos. Ahí tenemos un problema”

Acotó que hay un arrasamiento de la biodiversidad por la compra de pequeñas fincas. “Ya uno ve fincas grandísimas en Génova, Pijao y Buenavista solo de monocultivo de café. Los invito a que piensen por un momento qué pájaros hacen nido en un palo de café al que fumigan cada 2 o 3 meses. Esos son problemas a los que vale la pena ponerle cuidado”. 

Manifestó que la reducción de áreas de café no le preocupa mucho porque de manera definitiva quienes se van a quedar en las fincas van a ser los pequeños y medianos propietarios que pueden sostenerse, porque tienen mano de obra familiar. “A su vez, en su finca hay otro atributo que para la Unesco son cultivos múltiples, significa que tienen cierta seguridad alimentaria en la finca donde viven”. 

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Fue crítico con la campaña que adelanta la Federación Nacional de Cafeteros, en la que inculca a los productores que vean una finca, sino una empresa y que son empresarios. “Eso es muy peligroso porque conduce a cambios de mentalidad, dejando de lado la producción doméstica de bienes alimentarios para dedicarse solo a producir bienes para el mercado, segundo los conduce a una obsesiva calculabilidad en la que todo el tiempo están pensando cómo acumular y tener más rentabilidad con los cultivos”. 

Frente a la mano de obra familiar dijo que aunque está en contra de la explotación y el trabajo infantil es crítico con la prohibición del trabajo infantil en el campo. “He encontrado niños en las fincas que dicen: no quiero estar en el pueblo, me gusta estar con el café, porque eso es de ellos, ¿el indígena Wayú no le enseña a sus niños a tejer mochilas y chinchorros? Si llegamos a eso va a conducir a un problema muy complicado que hay en el país, que es el relevo generacional. Alrededor del 60 % que vive en el campo ya es población adulta”. 

“Tengo un optimismo que puede ser cándido o ingenuo, pero veo gran valoración de los jóvenes, incluso de niños, de lo rural, de lo ambiental. Creo que por esa vía es posible que haya un relevo generacional asociado a la educación. Sé de fincas exitosas que las manejan los hijos, una que estudio administración agropecuaria, una que estudio sistemas y a partir de programas proyecta la producción de cada lote”. 


Los pequeños y medianos productores son los que permanecerán.

Turismo, pero no de la manera que se está haciendo

El coordinador del proyecto del PCC relató que cuando escribieron el documento para la Unesco, no plantearon en ninguna parte el turismo. 

Aclaró que un sitio que es reconocido por la Unesco como patrimonio de la humanidad trae como consecuencia el turismo, pero ¿de qué tipo?. “Si voy al paisaje del vino en el norte de Gales yo voy a ver las tradiciones culturales derivadas del paisaje vinícola, pero aquí todo el tiempo han dicho paisaje cultural y turismo”.

“¿Un campesino cafetero mediano o pequeño que vive en unas condiciones muy dignas y en casas muy bonitas en la zona de la cordillera no puede alojar a los turistas por unos días? El turismo aquí no ha sido irrigado por los auténticos productores de café, que son los que cumplen la mayor parte de estos atributos”.
 

Optimismo frente a la administración del patrimonio

El profesor Gustavo Pinzón Sánchez dijo que la administración del patrimonio es un asunto que lo tiene con optimismo, pues el proyecto lo iniciaron en las universidades y desde abajo han logrado posicionarlo en el Estado. 

“Al principio hubo un proyecto Conpes, el dinero que dieron fue poco para la cantidad de municipios, pero bueno, no importa, es una señal muy importante del Estado colombiano con respecto al paisaje cafetero”.  

Informó que poco antes de la pandemia, tras la posesión de los nuevos gobernadores, realizaron un evento para presentarle a los nuevos gobernadores, alcaldes, diputados y concejales qué es el PCC. 

“Me preocupa mucho que un representante de la Unesco venga a hablar con un gobernador y que no sepa qué es el paisaje. Ellos deben estar informados de todo porque son los representantes legales en las regiones y son los que deben velar para que haya  una sostenibilidad del paisaje”. 

“Veo con optimismo realista que ya el Estado le ha puesto cuidado a lo del paisaje y ya se convirtió en una política de Estado”. 

Relató que en julio de 2018 se constituyó la comisión técnica intersectorial de paisaje en la que intervienen los ministerios de Agricultura, Ambiente, Comercio, Minas y Energía; el DNP, CAR y gobernadores, un designado del presidente, FNC y un delegado de las universidades que están trabajando proyectos y programas para la sostenibilidad del PCC. 

Lina María Rivas Velásquez, coordinadora del programa del Paisaje Cultural Cafetero de la Federación Nacional de Cafeteros, FNC, advirtió que es un ejercicio difícil porque son casi 350.000 hectáreas en 51 municipios y 858 veredas y desde Bogotá es muy poco lo que puede hacer, por eso cuentan con los comités, extensionistas y toda la red que se ha creado alrededor del PCC. 

Dijo que con la comisión de articulación se definen las prioridades en las que va a trabajar el paisaje. “De 17 proyectos se priorizaron 4, uno enfocado a los temas ambientales que ya viene siendo ejecutado de la mano de la secretaría de Agricultura, de las corporaciones autónomas y los comités con recursos de las gobernaciones; el proyecto de turismo Pueblos mágicos, que es similar a lo que ha venido haciendo Risaralda con los Pueblos con encanto, buscará fortalecer 3 municipios en cada uno de los departamentos del PCC para mejorar el entorno del casco urbano, parque principal en amoblamiento, jardines y fachadas. 

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Indicó que el otro proyecto priorizado es el de Educación para la vida. “Es algo que han venido mezclando entre todo lo bien que ha hecho Caldas en Escuela y café y lo bueno que ha hecho Quindío con la Primaria artística y estará concentrado en las escuelas rurales para la apropiación del PCC entre los niños y jóvenes”. 

El último, es la creación de una política de vivienda de interés cultural, especialmente para el sector rural y los caficultores. “Buscamos posibilidades para que el ministerio de Vivienda financie o pueda apoyar subsidios para que estas viviendas sean mejoradas, pero acordes con las tipologías de la arquitectura y los materiales que se desarrollan en el PCC”.


La evaluación que hace Unesco a la lista de patrimonios

Lina María Rivas Velásquez explicó que la Unesco cuando tiene alguna alerta, lo primero que hace es preguntarle al gestor del sitio patrimonio qué está pasando. 

“Hace unos 5 años con el tema de la minería hubo una alerta y el ministerio de Cultura preparó todo un expediente de respuesta a la Unesco, explicando cuáles habían sido las circunstancias, pero además de eso no ha habido otra situación”.

Precisó que la Unesco periódicamente hace revisiones de acuerdo con la ubicación geográfica, entonces empieza con Europa y termina con Suramérica. “A nosotros lo que nos han solicitado fue, en 2012, que diligenciáramos un formulario, pero frente al expediente que ellos habían solicitado, la modificación no era notable. Nosotros los mantenemos informados a través del ministerio de Cultura, que es el responsable de Colombia ante la Unesco frente a las dificultades o novedades que se van presentando”. 

Rivas Velásquez expuso que cuando hay una alerta, la Unesco habla con el gestor y si no responde, llega al lugar patrimonio y hace una visita técnica, hace recomendaciones y si estas no se atienden, pone al sitio en peligro y le da nuevamente una oportunidad para atender las recomendaciones. “Hasta donde conozco, solamente 2 sitios han salido de la lista después de que fueron incluidos como patrimonio”.  

Dijo que lo que se evalúa es que permanezca el valor excepcional, es decir, todo un estilo de vida que se desarrolla a través del cultivo del café en el que de generación en generación se va transmitiendo, tanto los procesos asociados al cultivo que se van mejorando con el apoyo de todas las investigaciones. 

“El PCC, frente a lo que nos indicaron, está muy bien, a pesar de que hemos perdido un área de café importante en  Quindío, tenemos unos cafetales mucho más jóvenes, más productivos, con una mayor densidad y resistencia, eso hace que el PCC, que tiene como esencia el cultivo, esté protegido”.

 

 



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