Inicio / Economía / JUN 15 2020 / 3 semanas antes

En Quindío se ‘cultiva’ tendencia a la agricultura urbana y la producción limpia

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Autor : Karol Moreno García

En Quindío se ‘cultiva’ tendencia a la  agricultura urbana y la producción limpia

“Cuando todo esto pase la gente no solo va a querer abastecerse sin ser productivos y tener sus minigranjas”: Alejandro Hoyos Vallejo.

Acuaponía, hidroponía, aeroponía, el rescate de semillas nativas, huertas caseras son algunas de las iniciativas en el departamento.  

Nos vimos obligados a tomar una pausa, a estar en nuestras casas más tiempo; salimos desbordadamente a los supermercados a abastecernos, guiados por un miedo colectivo a que las góndolas se vaciaran, que la producción no fuera suficiente. Mientras todo eso pasaba, incluso desde mucho antes, se venía ‘cultivando’ ya una tendencia a nivel mundial por la producción limpia y autosostenible. 

Y es que sembrar alimentos ya no es un tema exclusivo del campo. Las huertas urbanas siguen tomando fuerza y el desarrollo de técnicas ha venido avanzando. En Quindío existen diferentes iniciativas que van desde el rescate de semillas nativas y la promoción de la siembra en elementos reciclables hasta procesos más sofisticados como la acuaponía y la aeroponía. 

El arquitecto y agricultor quindiano Alejandro Hoyos Vallejo indicó: “Estos movimientos vienen desde hace un tiempo y el momento que vivimos por la pandemia lo que hace de pronto es acelerar esa necesidad. Los grandes cultivos están contaminando demasiado las aguas, los suelos y a las personas. Se debe ser consciente y proveerse sus alimentos”. 

Anotó que en estos momentos donde la gente no puede salir, no puede trabajar y hacer lo que normalmente hacía, puede tomarse como una oportunidad para aprender e implementar proyectos como estos que además sirven de terapia, para entretener a niños y adultos y tener comida saludable. “Cuando todo esto pase seguramente no solo la gente va a querer abastecerse sino ser productivos y tener sus minigranjas en el balcón de su casa o en su finca”. 
 

El ingeniero Jorge Andrés Herrera Rodríguez anotó que la ONU dijo hace un tiempo que todos los países deben reconsiderar su forma de agricultura.

“Israel es uno de los pioneros que acerca la agricultura al lado urbano y hace edificios completos solo de agricultura, entonces la traza de CO2 permite que el impacto ambiental disminuya considerablemente porque no necesitan arar tierras ni maquinaria ni herramientas. Con esto se elimina el uso extensivo del suelo, los pesticidas, plaguicidas y fungicidas, además permite tener seguridad alimentaria al producir más alimento en menos tiempo. Estas técnicas son menos invasivas con el medio ambiente, con más beneficios para la salud humana”.

En busca de la ‘agreencooltura’ y ‘agreentectura’

Alejandro Hoyos Vallejo lleva alrededor de 3 años explorando la acuaponía, que es la mezcla de vegetales con peces. Ha dispuesto una zona de su casa con estructuras en guadua y plásticos, a modo de invernadero, para adelantar este proyecto con el que hace un aporte importante tanto a la seguridad alimentaria como a la protección del medio ambiente. 

Bajo los conceptos de ‘agreencooltura’ y ‘agreentectura’ promueve la producción limpia, así como la construcción de espacios físicos —casas, edificios, glampings— con un sello verde que permita utilizar todo lo que está en el entorno. 

Sobre la siembra a través de la acuaponía, explicó que se trata de un sistema cerrado de recirculación donde ahorran el 95 % del agua que tradicionalmente consumen los productos que tiene sembrados, es orgánico y además es un sistema biológico donde también participan bacterias y microorganisos como agentes de transformación del desperdicio de los peces, las raíces y todo lo que está en descomposición, lo que finalmente termina convirtiéndose en nutrientes que son captados por los vegetales, los cuales a su vez limpian el agua que sigue su trayecto para volver a los peces. 

“Este es un circuito cerrado, por lo que no es necesario estar captando agua de afluentes ni botando residuos al ambiente, porque todo se reutiliza”. Hoyos aseguró que durante 3 años ha utilizado la misma agua, porque esta recircula y se oxigena. 

Indicó que el proceso de crecimiento de la planta –que puede tardar solo 23 días–, depende del sustrato que se incorpore al agua, ya sea tierra, sustrato de coco, solo agua y muchos otros elementos que sirven para ese propósito. “Se traen las plántulas, se ponen en una espuma a flotar en agua. Esto aplica para todos los vegetales de hojas como lechugas, por ejemplo, porque no todos funcionan igual en los diferentes sustratos”. 

Hoyos Vallejo tiene una huerta con tomates, lechugas, acelgas, apios, aromáticas. “Estamos incorporando otro tipo de sustratos para desarrollar más frutos. Tuve una planta de papaya, por ejemplo. Uno puede tener realmente lo que quiera, solo es darle el ambiente adecuado que requiera”. 

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alimentos con cero químicos

Jorge Andrés Herrera Rodríguez y un grupo de emprendedores de Calarcá vienen adelantando un proyecto que está basado en el concepto de hidroponía –parte principal de todo el sistema de agricultura sobre agua– y lo mezclaron con la aeroponía.

“Todo esto llevado a un sistema de innovación con el que buscamos hacer uso de todos los desechos orgánicos residenciales e industriales. Por medio de esa reutilización generamos gas y hacemos un fertilizante líquido que se llama biol que es inyectado de manera aeróbica a las raíces de los cultivos, entonces ahorramos el 95 % del agua a comparación de un cultivo tradicional y hasta un 45 % de agua si se compara con un sistema hidropónico”. 

El emprendedor señaló que con la aeroponía se oxigenan más las raíces, lo que es más saludable para las plantas, porque se nebuliza el nutriente con el biol directamente a las plantas y no se necesita repelentes ni ningún químico. “Además, este proceso permite que la planta se alimente mucho más rápido por lo que hay menos desperdicio de agua y las plantas son más eficientes al absorber los nutrientes lo que hace que crezca más rápido y se pueden tener más cosechas al año”. 

Con esta técnica se pueden producir principalmente lechugas, acelgas, espinacas, sin embargo, se pueden hacer otro tipo de cosechas como tomate y tubérculos como la papa. 

Herrera Rodríguez explicó que una siembra tradicional se hace en terreno y se pueden tener 2 cosechas al año, mientras que con la aeroponía se pueden tener 13 cosechas al año. “El sistema se puede usar en exteriores y en interiores. Para interiores tenemos un sistema exclusivo que consiste en una especie de invernadero donde ponemos luz artificial con una gama de espectro amplia en las diferentes etapas de la planta y optimizar así más el crecimiento”. 

“En un sistema de 39 metros cuadrados estamos generando 1.320 plantas y solamente utilizamos 336 litros de agua; en un sistema tradicional en tierra en esos mismos 39 metros cuadrados se necesitarían 6.384 litros y solamente se podrían cultivar 195 plantas”, acotó. 

Advirtió que el gobierno nacional debe cumplir metas frente a la economía circular y el cambio climático hacia el 2022 y que este proyecto, además de hacer reutilización en economía circular de los residuos orgánicos, la generación de gas y energías renovables, están apuntándole también a la seguridad alimentaria. “Nos apoyamos en la FAO para cumplir metas en todos los indicadores”. 

Con esta iniciativa, los emprendedores quindianos están participando en convocatorias de la mesa departamental de economía circular, con lo que buscan conseguir financiamiento para realizar un prototipo y ayudar a cumplir las metas al sector privado y público. “La empresa Multipropósito de Calarcá, por ejemplo, está interesada en el proyecto para el aprovechamiento de los recursos del municipio”.

Además están en iNNpulsa Región, donde a través de mentorías podrían acelerar su empresa y mejorar el modelo de negocio. 


Huertas caseras, rescatando semillas nativas

Didier Alfonso Zambrano Castillo, miembro de la Asociación Agroecológica Guaraní, narró que han aprendido sobre la importancia de recuperar las semillas nativas y criollas. 

“El país tiene más de 35.000 variedades de frijoles, que es lo que nosotros más trabajamos y en el mercado solo conocemos 3 o 4. Creemos que es importante que esas semillas lleguen a la gente, a las casas, a las huertas barriales”. 

Dijo que el papel de la huerta no puede ser solo para lechugas y repollos, que son esenciales, pero no tienen la función proteínica. “La invitación es a que mantengamos la huerta como lo promueven el Sena, las alcaldías, pero agreguémosle a eso los frijoles y maíces que generan proteína para la gente. La idea es que tanto en los barrios como en las casas tengan esos elementos”. 

Cómo construir una huerta casera

Zambrano Castillo precisó que para construir una huerta casera, básicamente se necesita tener un sitio donde entre algo de luz y que la gente use vasijas, tarros, lo que a veces se bota que es reciclable, además se debe construir un suelo que se puede hacer tomando tierra de alguna ladera y juntarla con los desperdicios orgánicos que se puedan producir en una casa. Luego se empieza la búsqueda de semillas y plantas aromáticas para sembrar. 

“Hay muchos vídeos tutoriales que indican el paso a paso de cómo hacerlo, incluso muchas veces no parte de una semilla, sino de un trozo del vegetal que quiera cultivar”. 

Recalcó: “Lo más importante es que la gente sepa que puede producir parte de su alimento, y que al cultivarlo por sí mismo sabe de su origen y tenerlo fresco. Uno encuentra mucha gente en los barrios que tienen terrazas y estas deberían ser usadas para este fin. Esto requiere de un poco de tiempo y por eso se recomienda que se haga con 2 o 3 vecinos para que cada uno siembre un producto diferente”. 

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Una apuesta por la seguridad alimentaria desde casa

Alejandro Hoyos Vallejo precisó que en el caso de su proyecto que utiliza la acuaponía, se visiona para poder llevarlo a todas las escalas, desde un metro cuadrado en un apartamento hasta una comunidad completa.

“La idea es que la gente pueda aprender a manejarlo porque es muy fácil. A ti te llegan las plántulas ya germinadas, que sería el proceso más dispendioso, y simplemente es dejarlas ahí y echarle unos productos para los repelentes biológicos y posibles abonos de nutrientes menores que pueda necesitar la planta que de pronto no los tenga en el agua y así poder llegar a que se produzcan su comida y a lo que es el tema de la seguridad alimentaria”. 

Agregó que con tecnologías como la acuaponía los procesos son mucho más acelerados, más seguros, más controlados y la probabilidad de que se pierda el cultivo es muy difícil. 

“Quiero llevarlo a la simplicidad de que cualquier persona urbana, rural, apartamento, casa, finca, aprenda a ser sostenible, a producirse su comida, a ser consciente con el cuidado del medio ambiente. Por otro lado es un sistema donde puedes aprender alrededor de 7 materias, hay colegios sostenibles donde le enseñan a la gente a ser productiva, a que aprendan a provechar los recursos que tienen a su alrededor para ser eficientes. Desde este proceso se puede aprender biología, matemáticas, arquitectura, temas sociales, sostenibilidad, que es importante para ese gran cambio que necesitamos hacer”. 

En el caso de la aeroponía, Jorge Andrés Herrera Rodríguez precisó que dentro de la proyección que tienen está hacer paredes vivas para las casas que consta de un sistema aeropónico vertical, con luz ultravioleta que ocuparía entre 1 y 2 metros cuadrados, suficiente para abastecer las necesidades del hogar o para hacer autoconsumo y venta. 

“Nuestro diseño está pensado para que sea en una pared, en vertical para optimizar el espacio e incluso podría verse como algo decorativo. Es decir que las personas solo necesitarían disponer en sus casas de un espacio y una conexión eléctrica para producir su propio alimento”. 

Por su parte, Didier Zambrano Castillo manifestó que se encuentra con que mucha gente, sobre todo los jóvenes, están promoviendo los cultivos. 

“En el tiempo de la pandemia esto se disparó más porque la gente ha aprendido de que nos estamos alimentando mal, que estamos consumiendo alimentos con alto contenido tóxico y esto nos ha dañado el cuerpo y cualquier virus o gripa nos hace daño por la pérdida de defensas. A la gente le está interesando la propuesta y está buscando producir su propio alimento y que sepa el origen para hacerle el quite a los agrotóxicos que están contaminando el agua y la naturaleza”. 


 


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